El 10 de septiembre de este año, se presentó en el Festival de Cine de Venecia el documental ‘NAZA’, de los directores israelíes Yuval Avraham y Rachel Shor. En el filme, Avraham y Shor conversan con militares israelíes para entender cómo ven ellos la guerra en Gaza, la que en realidad no es ninguna guerra, sino la peor masacre de civiles en los últimos años.
‘NAZA’ es la transcripción de la abreviatura militar israelí נזק אגבי, ‘nezek agavi’, que literalmente significa daños colaterales. Las redes sociales están que revientan por las discusiones que generó el documental, después de su primera proyección pública en Venecia, donde fue aplaudido durante 25 minutos. La reacción de una gran parte de la sociedad israelí fue, como de costumbre, atroz. Alguien escribió en redes sociales: «Los documentalistas israelíes trataron de demostrar que no todos en Israel eran fascistas, pero sus compatriotas se esforzaron en sus comentarios por demostrar lo contrario«.
La deshumanización avanza en todo el planeta, y en las primeras filas destaca «la única democracia del Medio Oriente», con una marcha a paso prusiano. Es un gran proyecto mundial y no es difícil encontrar las pruebas de su gran éxito.
Si alguien hace un experimento y lee, con ayuda de traductores, obviamente, los comentarios de israelíes y ucranianos a los hechos políticos y noticiosos recientes, seguramente se llevará una gran sorpresa.
Una enorme parte de ellos parecen estar escritos por una pandilla de seres sanguinarios, ignorantes y agresivos, que convierten cualquier desgracia de sus adversarios o vecinos en una gran fiesta popular, donde lo que menos importa son los ‘daños colaterales’. Es obvio que en todo el mundo existen idiotas y patanes. Pero aquí me refiero solo a las proporciones y a los niveles de su grosería.

OPINIÓN
Ese peculiar ‘amor’ israelí por los cristianos
El actual proyecto de ‘Ucrania’, que poco o nada tiene que ver con la maravillosa república que lleva este nombre, la que dejó de existir al mismo tiempo que nació su ‘independencia’ de la Unión Soviética, tiene los mismos autores y la misma metodología de autonegación que el proyecto ‘Israel’, un proyecto de Estado que lleva varias décadas y no tiene ninguna relación con la rica y sabia cultura del pueblo judío; por lo contrario, la destruye.
El sionismo israelí y el nacionalismo ucraniano son herramientas idénticas para la deshumanización de los pueblos.
Gente que es transformada y convertida por la propaganda en eternas víctimas que se adjudican el derecho a ser verdugos y victimarios, ya que las víctimas nunca son responsables por sus actos. Justamente para eso existe esa gran lucha contra la memoria histórica y se realizan tantos esfuerzos para crear una nueva narrativa sobre el pasado, que sea básica, colorida y divertida, como un cómic para retardados mentales. Tal vez, el peor de los genocidios sea ese.
Afortunadamente, existen también muchos ucranianos e israelíes que no piensan y no sienten lo que la maquinaria propagandística les ordena sentir y pensar. Mi sincera admiración a los justos del pueblo judío: los directores de la película, Yuval Avraham y Rachel Shor, quienes defienden el honor de sus antepasados de la infamia que ofrece a su memoria el Gobierno israelí.
Todo esto es más o menos evidente y ya se ha dicho bastantes veces y mejor que yo. Pero mi pregunta central aquí es otra.
El principal pilar del proyecto del documental ‘NAZA’ fue el periódico británico The Guardian. Durante todos estos años, este medio ha defendido activamente el apoyo militar a Kiev.

Ganadora de premio Oscar expone cómo Hollywood castiga su apoyo a Palestina
Los autores del periódico llaman regularmente a Reino Unido, a la Unión Europea y a Estados Unidos a no reducir el ritmo de la remilitarización en Europa. No se cansan de asustar al lector con la «amenaza rusa» y exhortan a la OTAN a tomar medidas más decisivas y/o a intervenir directamente para «defender a Ucrania». En la política editorial de The Guardian, hasta ahora, a diferencia de lo que sucede con las víctimas de Palestina, nunca se ha observado compasión alguna por las víctimas del Donbass.
No es un reclamo a los autores del documental, que aprovecharon las posibilidades que el famoso periódico británico les dio para realizar su importante y necesario trabajo. Pero nunca creeré en la preocupación sincera de la llamada «izquierda liberal» europea por el pueblo palestino ni por ningún otro pueblo del mundo. Es una postura conveniente para su gobierno, destinada a desviar la atención y a obtener, por supuesto, beneficios políticos.

Netanyahu amenaza con revocar la ciudadanía y multar a cualquiera que «difame» a las FDI
El Imperio británico siempre ha sido uno de los principales actores en el Medio Oriente. En 1917, el ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Arthur Balfour, envió a Lord Rothschild una carta en la que expresaba el apoyo del Gobierno británico a la creación de un «hogar nacional para el pueblo judío» en Palestina. Esta declaración se convirtió en uno de los antecedentes fundamentales del Mandato Británico sobre Palestina. Fue Gran Bretaña la que se comprometió a promover la inmigración judía y su asentamiento en las tierras palestinas. Al mismo tiempo, en la década 1940, hubo grupos clandestinos judíos que llevaron a cabo una guerra de guerrillas para liberarse del dominio inglés, como dirían hoy los hipócritas, «mediante métodos terroristas».
La historia de las contradicciones entre el Reino Unido y Estados Unidos en el Medio Oriente es el conflicto de intereses entre un imperio colonial en decadencia y una nueva superpotencia que reestructuró la región según sus propias necesidades.
Como es sabido, Israel se ha convertido desde hace tiempo en el principal bastión de EE.UU. en la región, mientras que el Reino Unido sigue teniendo un gran interés en fortalecer sus alianzas económicas y diplomáticas con las ricas monarquías árabes.
En medio de los crímenes de Israel y la locura de Washington, las declaraciones de las autoridades británicas en defensa de Palestina son la forma más sencilla de estabilizar los índices de popularidad de su gobierno, que están en caída libre. La defensa de la Carta de las Naciones Unidas y de las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia es un intento de posicionar a Londres como un ‘árbitro moral’ independiente y ‘defensor del derecho internacional’, lo cual, ante las declaraciones y acciones de Washington y Tel Aviv, no resulta muy difícil.
Todo esto no le resta importancia en absoluto a la película ‘NAZA’, tan necesaria, sobre todo para el propio Israel. Simplemente es importante recordar que, en esta feria mundial de hipocresías, si a las corporaciones que pretenden gobernar el mundo les resulta más rentable y conveniente cambiar el anuncio publicitario oficial de Hollywood de «genocidio de los judíos por los alemanes» por el de «genocidio de los árabes por los judíos», no tendrán dudas de hacerlo.
Las grandes corporaciones desconocen los dolores de los pueblos y siempre hay suficiente verdad incómoda para todos.
Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de PB.
♦♦♦

*Oleg Yasinsky, periodista ucraniano chileno, colaborador de los medios independientes latinoamericanos como Pressenza.com, Desinformemonos.org y otros, investigador de los movimientos indígenas y sociales en America Latina, productor de documentales políticos en Colombia, Bolivia, Mexico y Chile, autor de varias publicaciones y traductor de textos de Eduardo Galeano, Luis Sepúlveda, José Saramago, subcomandante Marcos y otros al ruso.Ha realizado un trabajo de difusión e intercambio cultural traduciendo al ruso obras de destacados autores y referentes latinoamericanos, entre ellos Eduardo Galeano, Luis Sepúlveda, José Saramago y el Subcomandante Marcos.
BLOG DEL AUTOR Oleg Yasinsky
Siguenos en X @PBolivariana
Telegram @bolivarianapress
Instagram @pbolivariana
Threads @pbolivariana
Facebook @prensabolivarianainfo
Correo pbolivariana@gmail.com
País Ucrania
Fuente https://actualidad.rt.com
ABB8C43D -FEF69F
