Aprender lecciones de la derrota en Venezuela y más allá

Por: Narciso Isa Conde*

«La agresión imperialista consumó sus propósitos desestabilizadores del proceso bolivariano sin contrapartida resistente, patriótica-popular, de significación.»

Después del fracaso del golpe de Estado contra Chávez en el 2002, el Complejo Militar-Industrial-Financiero-Digital-Minero de EEUU, el PENTÁGONO la Casa Blanca, en estrecha alianza con el sionismo israelí, optaron por preparar un golpe de Estado Estratégico que le permitiera imponer una especie de PROTECTORADO o COLONIAJE MODERNO, aplicar una agenda re-colonizadora y usurpar su petróleo, oro, tierras raras, fuentes de agua y biodiversidad.

Las garras mortales de ese proyecto contrarrevolucionario -preparado pacientemente, aprovechando debilidades y errores significativos del proceso bolivariano- se desplegaron con gran intensidad el 3 de enero del año en curso, mediante bombardeos en Caracas, invasión relámpago del Comando Sur y secuestro del Presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores; con un balance de más de 100 muertos, entre ellos más de 30 internacionalistas cubanos de la escolta presidencial y grandes daños materiales.

Previamente, en el contexto de un cruel, prolongado y endurecido bloqueo comercial, de los embargos de las cuentas venezolanas en dólares y las reservas de oro depositados en bancos occidentales y los efectos emocionantes de la guerra hibrida desatada por la CIA, el Mosaad y el Pentágono, se puso en ejecución un plan de penetración, capturas de informaciones sensibles, cooptación y neutralización de funcionarios civiles y militares y dirigentes políticos chavistas de alto nivel, que posibilitó inducir vergonzosas claudicaciones y finalmente consumar la «traición de estado».

Al paso de los años ese intenso trabajo de la inteligencia estadounidense y sionistas logró obstruir, paralizar y desmontar el plan de defensa nacional y resistencia popular destinado a enfrentar la agresión imperialista; lo que, con la intensa agresión terrorista, manifiesta en la operación quirúrgica de descabezamiento del proceso y a la inmediata amenaza de liquidar a todo el que no se sometiera, profundizó el repliegue de la resistencia prevista.

La agresión imperialista consumó sus propósitos desestabilizadores del proceso bolivariano sin contrapartida resistente, patriótica-popular, de significación.

El Estado venezolano fue intervenido y controlado políticamente y militarmente por EEUU, dando paso de inmediato a la ejecución acelerada, todavía sin grandes escollos, de la agenda Trump-Rubio contra la soberanía de esa nación y su proyecto de orientación socialista.

La intermediación neocolonial fue implementada por EEUU a través de cúpulas civiles y militares de origen chavista, que, a lo largo del despliegue de esa estrategia imperialista, y sobre todo a partir del 3 de enero del año en curso, aceptaron servir a los designios de esa superpotencia decadente, distanciarse y traicionar la lucha por la nueva independencia de Venezuela y la Patria Grande latino-caribeña, y abandonar los ideales socialistas proclamados durante dos décadas

Los dos terremotos consecutivos posteriores, de sospechosa configuración y trágicas consecuencias, evidentemente fueron manipulados por EEUU y el sionismo israelí, para consumar una segunda invasión militar, controlar militarmente Caracas, tutelar los puestos de mando institucionales del poder estatal central, y controlar el Puerto de La Guaira, el principal del país y el aeropuerto de Maiquetía, el más importante de la Nación.

Todo eso, a su vez, -y muchos otros factores todavía difíciles de identificar- ha facilitado temporalmente el ominoso secuestro de grandes reservas petroleras venezolanas, al compás de la profundización de un plan recolonizador de esa nación hermana, con un impacto ultra conservador en toda Nuestra América y en el Hemisferio Occidental.

Este hemisferio, y especialmente América Latina y el Caribe, está sometido a la implacable Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU-Corolario Trump.

Una estrategia político-militar destinada a tratar restablecer, con las reservas opresoras y agresivas de un imperio decadente, el control político y militar de EEUU y las potencias de la OTAN sobre esta parte del mundo, e imponer una nueva fase de colonización-anexión de territorio

Al asalto del petróleo en Venezuela le sucederá la apropiación rapaz de sus tierras raras, su gas natural, su oro, sus minerales sensibles, su agua y su biodiversidad; válida esa vocación de saqueo imperialista para todas nuestras naciones.

· UN CUENTO DE CAMINO.

A quienes, con ligereza, esgrimen la vigencia formal de los contratos con terceros, la Constitución y las leyes bolivariana y sus valiosas derivadas institucionales, para justificar o tolerar lo que se ha llamado una «estrategia prudente» o un «recurso táctico de moderación» para preservar y reservar poder institucional, hay que decirles que ese es un cuento de camina para justificar una bochornosa claudicación.

En verdad eso no otorga fuerza decisiva o determinante para regir un Estado intervenido y tutelado por un Protectorado Yanqui. Es un caramelo envenenado

Acontece lo mismo con la ilegalidad del robo petrolero y la validez formal de los contratos petroleros a favor de Rusia y de China, y también de todo lo que ayudó a rehabilitar la cooperación iraní, que tanto irritó el poder estadounidense.

Estamos realmente frente a un cuadro venezolano de transición contrarrevolucionaria neocolonial (intervenida y controlada militarmente por EEUU e Israel), que es necesario revertir con el protagonismo del chavismo popular consecuente a los compases del desplome creciente y acelerado de la confianza y la popularidad de la farsa montada alrededor de la supuesta continuidad del chavismo.

Ya las encuestas y las palpitaciones en calles, evidencian la profunda caída del apoyo relativo inicial a tutores y traidores, favorecidos inicialmente por el engaño de la mafia digital y mediática, el acumulado de estigmatizaciones y las inconsecuencias de no pocos de los que ejercían funciones ejecutivas, despreciando anhelos populares.

Eso y el rebrote de la siembra de soberanía en las bases de la sociedad venezolana, tiende a crear un ambiente favorable a la recomposición de las fuerzas revolucionarias y el liderazgo nacional-popular transformador. Ese esfuerzo debe continuarse, aunque por el momento incluya en el espectro crítico necesario a «mansos y cimarrones.»

Ahora bien, la única manera de restaurar el valor real de todo lo que se conquistó e institucionalizó bolivarianamente, es si mediante esos factores pendientes de reconstruir, se derrota la contrarrevolución imperialista impuesta por la fuerza y la traición, aprovechando los errores e inconsecuencias en el ejercicio del poder estatal.

Eso es algo posible de lograr en el contexto de la acelerada decadencia y profundas debilidades que erosionan la superpotencia que protagoniza la recolonización y el retroceso; sensiblemente derrotada junto a Israel en el Medio Oriente, diezmado su poderío y el de la OTAN en el Este europeo, y echada a menos con la emergencia de un nuevo orden mundial multipolar.

Tal reto exige de un gran viraje y nuevos liderazgos y, sobre todo de una actitud más consistente y determinante de las fuerzas diferenciadas y /o enfrentadas a los desafueros del sistema imperialista occidental y su impronta destructivas…sean Estados, partidos o movimiento sociales o políticos soberanos

Esto es válido para toda nuestra América, en medio de un panorama continental cargado de nuevas crisis y nuevas modalidades de fascismo y atlantismo imperialista, que es preciso enfrentar y derrotar sin contemplaciones

Nuestro compromiso es contribuir a ese viraje y a la derrota de la impronta destructiva de quienes se resisten a aceptar que ya de ninguna manera pueden ser los dueños del mundo.

Pero, en términos colectivo, eso exige ver más allá de la crueldad y perversidad del enemigo imperialista y sus socios en todas esas suciedades, y examinar las limitaciones, errores, e inconsecuencias propias y de las fuerzas que han actuado como alternativa a las derechas tradicionales y las nuevas derechas.

· LECCIONES DE LA DERROTA EN VENEZUELA.

Hace daño cerrar los ojos.

No es posible avanzar sin pensamiento crítico.

Los reveses tienen causas.

Las derrotas también.

Es preciso pensar en los factores que las facilitaron en Venezuela y más allá.

Las reglas del liberalismo capitalista no deben ser las del proyecto soberano y socialista.

El imperialismo se opone y trata de destruir todo proceso que implique soberanía, autodeterminación, democracia participativa, defensa del patrimonio público y natural de un país e intenciones socialistas.

El proceso bolivariano asumió muchos de esos atributos, incluso proyectos socializantes como la COMUNAS POPULARES

Por eso EEUU, y todo el imperialismo occidental, se propusieron destruirlo.

Pero también la dirección del PSUV y del Estado bolivariano, con sus concesiones al gran capital privado, con su burocratización, con su actitud permisiva de una persistente y creciente corrupción estatal y fuerte clientelismo, se distanciaron de sectores populares.

Perdieron bastante autoridad política y moral con las modalidades de privilegios y ventajismos que establecieron para formar la llamada boliburguesía; acompañadas de ceder a presiones neoliberales en materia de mercado, incentivos y respeto a una parte importante de la oligarquía capitalista internacional y las injerencias extranjeras.

Debilitaron la confianza de una parte del pensamiento de izquierda y fortalecieron las derechas políticas al optar sobre todo por estatizar más en lugar de socializar, accediendo a la vez a hacerle concesiones a la oligarquía capitalista y sus instrumentos políticos.

Es claro que el sistema tradicional de partidos y las nuevas derechas se sustentaron y volvieron a crecer son el apoyo impune del gran capital local y transnacional.

Con esos desvíos y desaciertos, reforzando en la práctica unos mecanismos electorales más liberales-representativos, que propios de una democracia popular y socialista; aceptando a la vez una contrapartida electoral financiada por el gran capital e instrumentada por EEUU y su poderío mediático, se metieron no pocas veces en las patas de los caballos.

Esto no lo digo yo ahora, sino que lo plantee francamente, de diferentes maneras y muchas veces, y me costó no pocos desacuerdos y sinsabores, sin jamás optar por debilitar nuestra indeclinable solidaridad antiimperialista para con la Venezuela bolivariana y chavista.

Situaciones peores se han dado en América Latina y el Caribe, en otros países y en otros partidos y gobiernos del denominado y variado abanico del progresismo continental ¡Con más razón para la reflexión crítica y al aprendizaje a fondo de sus aleccionadoras enseñanzas!

Esto, claro está, no justifica las reacciones y agresiones del imperialismo estadounidense y del terrorismo sionismo a nivel continental y mundial; no exculpa a sus derechas y ultraderechas de su insaciable perversidad. Pero ciertamente ha facilitado los designios imperialistas y neofascistas, en tanto por esa debilidades e inconsecuencias, los procesos reformadores o revolucionarios se han tornado inconsistentes y vulnerables.

Es urgente reflexionar seriamente, rescatar el pensamiento crítico, ajustar cuentas con la realidad y rectificar todo lo que haya que rectificar, para cambiar en el quehacer transformador, todo lo que es necesario cambiar para triunfar.

¡Es urgente continentalizar e internacionalizar la unidad y solidaridad anti imperialista anti sistémica!

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*Narciso Isa Conde (San Francisco de Macorís, 28 de noviembre de 1942) es un destacado político, escritor, ensayista y activista revolucionario dominicano, reconocido como una de las figuras históricas más relevantes de la izquierda en la República Dominicana. Es un prolífico articulista y autor de numerosos libros y ensayos (como Revelaciones) donde analiza la coyuntura política nacional e internacional. nisa@acento.com.do

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País  Venezuela
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