Quien desde el punto de vista del Marxismo o mejor aún desde la Filosofía de la Praxis gramsciana, pretenda debutar recurriendo a esta categoría para sustentar sus argumentos analíticos de la situación actual en cualquier parte del Mundo en crisis, debería ser consciente de que NO existe tal teoría y usarla irresponsablemente con fines demagógicos, no solo induce a error, sino que logra lo contrarios a su intención pretendidamente Marxista.
Existe su una categoría amplia de la ciencia politica, dialéctica e histórica y por lo tanto abierta a los resultados de la lucha de clases que, desde sus inicios dejó ver dentro de los dirigentes marxistas de la tercera internacional enfrentados con la visión del trotskismo, divergencias tácticas que en cierta medida confirmaron la tesis leninista que sin una buena teoría no puede haber una estrategia.
Divergencias que le permitieron a Gramsci (a riesgo de su propia vida) desarrollar el primer estudio “amplio y dialéctico es decir no ortodoxo, sistemático, metódico y comprobable en la práctica”, de este fenómeno de masas del Estado capitalista moderno en la Europa occidental, sucedido posterior a la primera gran guerra mundial, a la revolución rusa de 1917, a la grave y profunda crisis estructural capitalista que vino después de ella y a la gran rebelión de amplios sectores clases y capas sociales especialmente la pequeña burguesía y las capas medias arruinadas y duramente golpeadas, que fueron utilizadas por los monopolios imperialistas aterrorizados por la revolución rusia, principalmente los productores de armas y los monopolios financieros hegemónicos en la Alemania superdesarrollada y en el norte de Italia.
Capas medias manipuladas mediante un “líder providencial salvador de la Patria” (Führer, Ducce, Cadillo, Generalísimo, etc, el nombre es lo de menos ), utilizando los recursos más modernos de las ciencias de la comunicación, la lingüística, la psicología de masas los espectáculos y la propaganda oficial, a quienes se les inculcó en Alemania el histórico odio etno-racial contra los “judíos ahora dirigentes comunistas y bolcheviques, y en Italia el nacionalismo histórico inspirado en la nostalgia del imperio romano de Julio Cesar.
Fenómeno contradictorio y complejo de masas, que abarcó la base económica y la supraestructura de estas sociedades a pesar de darse en sociedades tan dispares en el desarrollo capitalista como Alemania, Italia con amplias zonas de subdesarrollo del sur de la península, o en países completamente subdesarrollados dependientes o periféricos como España, Portugal, o Grecia, e hizo posible la captura no solo del gobierno sino del Estado como un todo, para transformarlo profundamente desde arriba (revolución pasiva/ restauración) en sus dos funciones básicas descritas por Gramsci, la hegemonía y la coerción, convirtiéndolo en un Estado policial.
Y, aunque son sus características esenciales y persistentes las que le han dado vigencia y actualidad como categoría científica tendencial, es fundamental también captar el hecho de que sin la confluencia histórica de cuatro de ellas no hubiera sido posible lo que lograron: 1.El uso masivo e indiscriminado de organizaciones paramilitares de asesinos impunes y matones lumpenescos protegidos por el Estado, para eliminar las conquistas conseguidas durante varios años de lucha obrera y destruir las organizaciones de masas de los obreros y a los opositores. 2.Matones civiles uniformados “oficialmente” con camisas de colores y pertenecientes a un férreo partido de masas con disciplina militar, fanatizadas y alienados con el anticomunismo y el antisemitismo viscerales, surgidos del hecho de que un buen número de dirigentes comunistas eran de origen judío. 3. Además del Terror del Estado, el uso científico de la propaganda hecha con los más modernos y sofisticados medios de masas y de alienación con que lograron el apoyo definitivo de las clases medias subordinadas, y 4. La ayuda dada por la ciencia social positivista, para aislar a la clase obrera de sus posibles aliados, usando a las clases medias y el lumpen, dos clases sociales no proletarias, tarea estratégica a la que contribuyó con sus intelectuales la socialdemocracia, disfrazada de izquierda marxista y que llevó a Stalin al extremo sectario y sin matices de decir que toda la socialdemocracia y el fascismo eran “gemelos”.
Luego vino la segunda guerra mundial (1939-1945), la derrota del fascismo italiano y el nazismo alemán, no así del nacional catolicismo ibérico, y la expansión del capitalismo mundo hasta la creación de un sistema global del imperialismo hegemonizado por EEUU integrado con Europa y Japón y, enfrentado en “guerra fría” con el llamado Bloque Socialista-comunista hegemonizado por la URSS. La descolonización de continentes enteros y cambios profundos en la liberación de países del yugo colonial, trasformaciones que también llegaron al continente americano y a la región latinoamericana y caribeña convertida “obsesivamente en el patio trasero de la economía estadounidense”, entre los cuales se debe destacar el uso y refinamiento de los métodos fascistas para hegemonizar, supeditar, dominar y explotar naciones y pueblos, que fueron utilizados en otros continentes y en América se convirtió en la Teoría de la Seguridad Nacional (o del enemigo interno comunista) y la doctrina de la Contrainsurgencia, elevando la lucha de clases a un nivel de calidad superior, que se tradujo en la eclosión de una pléyade de escritores e intelectuales orgánicos verdaderamente marxistas, quienes en la décadas de los 60 y 70 del siglo pasado, rescataron, actualizaron y revitalizaron los elementos esenciales de la categoría fascista, dotando a los movimientos populares de una herramienta sorprendente.
Vania Bambirra, Theotonio dos Santos, Hugo Zemelman, Helio Jaguaribe, Darcy Ribeiro, Marcos Kaplan, Agustín Cueva, Juan Bosch, Alvaro Briones, René Zavaleta, Gerard Pierre-Charles, Suzy Castor, Ruy Mauro Marini, Clodomiro Almeyra, Cayetano Llobet, Eduardo Galeano, Pedro Vuskovic, Rodney Arismendi, Luis Corvalán entre los mas destacados, a pesar de la contradicción de la diversidad de opiniones lograron coagular sus discrepancias en la conocida fructífera y siempre actual Teoría de la Dependencia, en cuyo centro de discusión siempre estuvo la categoría del fascismo; el papel masivo de la pequeña burguesía en la génesis y ascenso en la Europa después de la I guerra mundial; la utilización de los grupos o bandas terroristas o “escuadraos da morte” y diversos grupos paramilitares impunes utilizados por las clases dominantes para imponer Terror del Estado y finalmente, la inserción dependiente de la economía continental y sus respectivos gobiernos al sistema global del imperialismo hegemonizado por la superpotencia estadounidense.( –“Katz, Claudio. Teoría de la Dependencia, cincuenta años después. Monte Ávila Editores. Caracas 2019. 362 páginas”. —-“Kohan, Nestor (compilador). Teorías del Imperialismo y la Dependencia. Desde el Sur Global. Editorial Trinchera. Caracas. 2023. 440 páginas.”)
Dada la multiplicidad de libros y escritos que han quedado de tan enriquecedor debate y que dada la necesidad actual constituye un objetivo para una exhaustiva investigación de síntesis, revisión y recuperación de tal corpus (imposible desarrollar aquí en un breve artículo de opinión y espero desarrollar un poco más detalladamente en un próximo ensayo) sólo me es posible referirme a las líneas sintéticas gruesas que han trascendido del debate que se pueden resumir en cuatro generalidades:
.1) El fascismo latinoamericano y caribeño según una visión marxista que no está de acuerdo con las visiones liberales y socialdemócratas progresista, que lo reducen a un simple autoritarismo o en el mejor de los casos a un populismo de derecha: No es calco ni copia del fascismo europeo. 2). No busca crear un partido único de masas de la pequeña burguesía. 3) Es un instrumento de la crisis de acumulación por despojo de los monopolios del capital imperialista transnacional y de la inserción de las economías regionales a la Economía-Mundo y al Sistema Global del Imperialismo. 4) Las bandas paramilitares son apéndices directos o aparatos de las Fuerzas Militares regionales, todas educadas durante décadas bajo la Doctrina imperialista de la Seguridad Nacional, el enemigo interno comunista y la Estrategia Contrainsurgente en escuelas de los Estados Unidos de América. 5).) El fascismo en Latinoamérica y el Caribe, puede ser categorizado como un fascismo dependiente o periférico (Agustín Cueva 2013) lo que da otras connotaciones fundamentales de tener en cuenta, por ejemplo:
Los cambios que busca la captura del Estado en cuanto a la estructura económica en la periferia americana no sigue la modalidad proteccionista y el nacionalismo industrial de sus pares europeos con los que resolvieron la crisis de acumulación de capital, sino lo contrario, bajo el mandato de las corporaciones imperialistas y monopolios trasnacionales se ha implementado la politica de apertura antinacionalde la economía, la desregulación de los mercados y sobre todo, la superexplotación de la fuerza de trabajo, característica esencial de la Dependencia (¿neoliberalismo actual?). En cuanto a las supraestructuras de la sociedad, ejecutar el “modelo de remodelación total de la sociedad”,extirpandola conciencia sindical clasista, destruyendo el tejido social con el Terror Estatal y adecuando la cultura popular, la ética y la moral a los intereses de la hegemonía burguesa transnacional dominante, construyendo regímenes políticos de diversa forma o expresión formal, que podía ir desde las dictaduras centroamericanas de los Somoza, las caribeñas de los Tonton Macoutes de Duvalier, de Batista y Trujillo, las pseudodemocracias de Romilo Betancur en Venezuela, el régimen bipartidista del partido único del Frente Nacional de Colombia, o simplemente las dictaduras abiertas y sanguinarias del llamado Cono Sur y Brasil.
6) Y, dada la importancia que ha jugado tanto en la teoría como en los más de 70 años de practica Estatal, es fundamental considerar y analizar detenidamente la descripción hecha por el avisado intelectual orgánico brasileño de la ciencia politica y la economía Rui Mario Marini, en su profético ensayo sobre “el Estado de contrainsurgencia de 1978 que, si se quiere hablar de fascismo desde una visión realmente Marxista y no camaleónica típica del oportunismo electorero del llamado progresismo de izquierda. se puede (y se debe) consultaren en su totalidad en https://prensabolivariana.org/2026/07/21/el-estado-de-contrainsurgencia-ruy-mauro-marini/
Como conclusión de lo dicho y, para tratar de para responder a la pregunta con la que se inicia este escrito, reitero mis 10 tesis sobre el fascismo, presentadas el día 11 se septiembre de 2024, por la tarde durante el 1º Congreso Mundial contra el Fascismo celebrado en Caracas del 10 al 12 de septiembre/ 24. Las que han sido difundidas por diversos medios y portales alternativos en Internet, resaltando a su vez el carácter de conclusión de la conclusión que tiene la 10ª tesis: Imperialismo, Fascismo y Contrainsurgencia, conceptos que son diferentes, cada uno, pero forman en Nuestramérica un Todo histórico social y político práctico. (Ver en: https://rebelion.org/10-tesis-sobre-el-fascismo-y-su-actualidad/)
Fuente imagen Internet.
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*Alberto Pinzón Sánchez. es un médico cirujano y antropólogo colombiano, reconocido como uno de los analistas más profundos del conflicto social y armado en su país. Su trayectoria combina el rigor científico con un activismo intelectual incansable por la paz, lo que lo llevó a integrar la histórica Comisión de Personalidades (Notables) durante los diálogos del Caguán (1998-2002), donde aportó propuestas clave para la humanización del conflicto. Debido a su pensamiento crítico y su defensa de los derechos humanos, se vio obligado al exilio en Europa, desde donde continúa su labor como ensayista y columnista. Sus escritos destacan por un enfoque interdisciplinario que disecciona la geopolítica regional, las estructuras del poder estatal y la necesidad de una solución política negociada. Es una voz de referencia para entender la historia contemporánea de Colombia, siempre abogando por transformaciones estructurales que garanticen la justicia social y el fortalecimiento del Estado social de derecho.

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