Oscar Rivera Luna*

El lema del día mundial del ambiente año 2026 “Inspirados por la naturaleza, por el clima, por nuestro futuro”, sintetiza la realidad que vivimos 8 mil millones de habitantes de la tierra, en la fase de ebullición del planeta y en la sexta extinción masiva de las especies. En plena ola de calores extremos en Asia y caos original en las corrientes marinas cálidas y frías, la esencia de la vida en el planeta. Nos invita a reflexionar sobre las causas de esta grave realidad climática y en las acciones e interacciones de especies animales y vegetales que capturan carbono, respiran, excretan y descomponen la materia orgánica en los ecosistemas, regulan el ciclo del agua y del nitrógeno, aportan al balance global de la energía y aportan al clima global. A reflexionar sobre nuestra conducta humana; pues vivimos gracias a las especies de flora y de fauna, pero el mercado mundial nos arrastró a romper el equilibrio ecológico y envenenar toda la biosfera con partículas contaminantes, hasta que llegamos a esta fase crítica e irreversible del clima mundial. El lema del año 2026 nos sugiere que, si entendemos las causas a tiempo, millones de seres humanos conscientes aún podríamos reducir la huella de carbono CO2e. Explicar las causas del calor extremo y variar el rumbo que hoy nos conduce al abismo cósmico, en beneficio de la supervivencia de la humanidad.

Los seres vivos; animales, vegetales y humanos sufrimos por altas temperaturas marinas, aniquilación de corales, excesiva evaporación y transpiración de árboles y plantas, sequías prolongadas, escasez de agua. Mientras las especies de flora y fauna usan mecanismos de adaptación, nosotros los “humanos inteligentes” nos creímos soberanos del planeta azul; envenenamos la biosfera, alteramos el clima global y exterminamos especies animales y vegetales, para la total felicidad del mercado. No entendemos que el futuro de la humanidad dependa de abandonar el rumbo impuesto por el mercado mundial armamentista y su corte, con su estrategia de vender armas y estimular guerras, para “defender la democracia” y “la seguridad nacional”. Los habitantes de la tierra dependemos de la transición rápida hacia las energías limpias; solar, turbinas eólicas, energía de las mareas. Ante la estrategia del mercado mundial, de extraer, procesar y quemar más hidrocarburos y sus combustibles fósiles; gas licuado, gasolina, nafta, queroseno, Diesel, fuel oíl pesado, lubricantes y asfalto, plásticos. Ellos intensifican el fracking que envenena más la litosfera y aumenta el riesgo sísmico, agrieta los acuíferos subterráneos y genera inmensas ganancias letales. Una conducta cruel y ambiciosa que rechaza las advertencias diarias de millares de científicos climáticos, quienes comprueban el grado extremo de la contaminación del aire, el agua, la tierra y el impacto irreversible en la vida. Gran contradicción; dependemos del petróleo, causa de invasiones y de guerras por su control y su uso excesivo nos conduce al exterminio por temperaturas extremas.

Ya sufrimos temperaturas extremas en Medio Oriente; desierto de Lut en Irán, Iraq, Afganistán y Asia Central: Kuwait e Irán registran las temperaturas más altas del continente, llegando a extremos de 54 grados C. Regiones de India y Pakistán como la provincia del Sind sufren olas de calor recientes que superan 50 grados C, con miles de personas durmiendo en las calles y graves saldos de muertes por golpes de calor e insolación. China alcanzó un récord nacional de 52 grados C en la región de Xinjiang. En el centro de Japón han reportado máximas cercanas a los 42 grados. Los océanos absorben el 90% del exceso de calor global, pero en 2024 se registraron temperaturas marinas sobre 32 grados centígrados. Desde principios del siglo, los corales del planeta se están blanqueando y muriendo por olas de calor sobre 28 grados C.

Despreciamos el compromiso pactado de reducir 51% de nuestras emisiones de GEI, gases de efecto invernadero al año 2030, y deliberadamente se difunden noticias achacándole a la variabilidad climática todas las alteraciones del clima. Jamás se explica que para reducir el 51% de la huella de carbono de Colombia, cada habitante debería tener conocimiento e instrucciones concretas para obrar y reducir su propia huella de carbono CO2e. Los colombianos debemos realizar acciones de adaptación; evitar las talas en selvas lluviosas y de niebla, conservar los páramos, evitar las quemas del follaje y de suelos orgánicos para la agricultura, el aniquilar abejas y verter los residuos sólidos y líquidos a los ríos, humedales y cuerpos de agua, a los grandes lagos y al mar. Evitar que nuestras acciones se traduzcan en tal deterioro que acelere el cambio climático y en sus consecuencias; las temperaturas extremas, el déficit global de agua, aumento en la liberación y reproducción de los virus mutantes y bacterias recalcitrantes.

Nos auto denominamos Homo sapiens; un nombre científico bien alejado de la realidad, pues somos la única especie que atenta contra su hogar; la biosfera. La delicada y frágil película de 20.000 metros de ancho, donde existe la vida en la tierra; la atmósfera donde respiramos, la hidrósfera con la vida marina, lacustre, fluvial y la litosfera; los suelos donde cultivamos alimentos. Nosotros humanos somos especialmente cuidadosos en nuestro hogar individual y en muchos casos caemos en el boato y la ostentación, pero al tiempo le arrojamos al hogar común; la biosfera, los desechos de la agricultura química, la ganadería, la industria, la generación de energía sucia de los combustibles fósiles, el mercurio y el cianuro utilizados para extraer las 36.000 toneladas de oro acumulado, fluyen a los ríos y finalmente al mar.

Nuestra singular inteligencia nos lleva a gran acumulación de riquezas en pocas manos a utilizar la energía nuclear producto de la fisión y la fusión atómica más para amenazar a quienes piensan diferente que en generar energía limpia. A usar la potente energía del H2 hidrógeno, creando bombas de 15 y de 50 megatones, explosionadas en 1954 y 1961, antes que en generar energía limpia para todos los habitantes del planeta. A producir alimentos suficientes para la humanidad, pero en monopolio tan cerrado que mantiene a 2000 millones de seres humanos sin techo y sin pan. A monopolizar las semillas de cultivos alimentarios e impedir que los dueños originales las siembren en sus parcelas campesinas multicolores de todo el orbe. A concentrar la explotación de los hidrocarburos en las selvas lluviosas y arrecifes coralinos que capturan carbono, nos dan oxígeno y son el hogar de hermosas criaturas tornasoles esenciales en la armonía alimentaria del mar. Pero lo más grave es utilizar a la prensa, la radio y la televisión para negar que la tierra se está calentando. Que se inició la fase de ebullición, las corrientes marinas empezaron a colapsar y por lo tanto las rutas migratorias de los peces y los cetáceos. A impedir que la humanidad asimile el concepto de huella de CO2e y la urgencia de que cada habitante la reduzca para mitigar el calor. La invitación a consumir más petróleo y sus derivados y continuar derrochando las energías sucias que a cada instante aumentan el contenido de partículas contaminantes causantes del calor extremo y los sufrimientos. Para convencer a la comunidad internacional de que la única forma de progresar es usando petróleo, gas, carbón y sus derivados. Que la única forma de resolver las contradicciones y conflictos entre las naciones, los pueblos y las personas, es la guerra permanente. Llaman a invertir más en armas letales que en alimentos, salud, educación y adaptación al caos climático, que los Homo sapiens hemos creado en nuestro hogar común; envenenando y alterando sus mecanismos reguladores.

Que podemos hacer las mayorías silenciosas: Comunicar la realidad a todos los habitantes de nuestras regiones, invitar a reducir la huella de carbono y proteger las especies que nos dan la vida. Ordenar nuestro territorio alrededor del agua. Desde los páramos, las selvas de niebla, laderas pobladas, valle geográfico del río. Dragado de los escombros sucios arrojados durante 20 años y descontaminación real del río Cauca anunciada durante 80 años. Para recuperar la vida de bagres, barbudos, sardinatas, corronchos, nicuros, bocachicos, cangrejos, tortugas, garzones y de sus humedales donde habitaban peces, caracoles, plantas flotantes, emergentes y sumergidas, garzones, aves migratorias y nativas. Dotación de agua potable y alcantarillado, pero especialmente tratamiento primario, secundario y terciario antes de verter las aguas residuales en cauces de aguas corrientes superficiales.

Entender a tiempo la necesidad de establecer territorios en suelos fértiles, con agua y semillas resistentes a enfermedades para producción agrícola biodiversa, la seguridad y la soberanía alimentaria. Realizar acciones de adaptación en la estructura ecológica principal de los municipios, empezando por los corredores biológicos del río Cauca, sus afluentes y los vestigios de humedales. Los páramos y las zonas de amortiguamiento. La inteligencia artificial debe se desarmada dice el Papa para evitar que se convierta en otro instrumento de distorsión contra los desposeídos de la tierra. Entender que escasean alimentos y recursos naturales para 8.000 millones de personas y es más sensato trabajar por la equidad, la solidaridad y la paz mundial que continuar creyendo en la agresión, bombardeos, las invasiones y las guerras, como única vía.

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*Oscar Rivera Luna 

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