Alfredo Jalife-Rahme*

Es inverosímil cómo Ansar Allah (‘Defensores de Dios’), guerrilleros del paleolítico inferior en Yemen, uno de los países más paupérrimos del mundo, haya podido capturar fulgurantemente en 48 horas el superestratégico estrecho de Bab el Mandeb. En el papel, sus adversarios —la dupla del Gobierno de Adén/Arabia Saudita— contaban con un mayor número de combatientes y un infinitamente mejor equipamiento militar, incluida una poderosa fuerza aérea.

Más allá de su triunfo espectacular y el impacto a la economía global —que se agrega al efecto del control por Irán del estrecho de Ormuz—, las reverberaciones geopolíticas/geoeconómicas se han dejado notar a nivel regional y asiático, específicamente durante la cumbre de los BRICS que se celebra estos días en Nueva Delhi.

A nivel regional: Irán —fortalecido por el control del estrecho de Bab el Mandeb por sus aliados yemenitas Ansar Allah— ha aceptado reunirse este lunes, 14 de septiembre, (cuando ya se sabrán los resultados de la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi) con las seis petromonarquías árabes del golfo Pérsico (Consejo de Cooperación del Golfo), para negociar la configuración de la nueva soberanía geopolítica en el estrecho de Ormuz —lo cual publicita el rotativo británico Financial Times como «exclusiva».

El precio del petróleo —en especial, la variedad Murban del crudo ligero de Abu Dabi, que se incrementó ¡más de 20 dólares estadounidenses para alcanzar hasta los 120 dólares el barril!— se disparó debido tanto a la escalada de ataques mutuos entre Irán y EE.UU. (sus bases militares en Jordania) como al avance fulgurante de Ansar Allah en la costa yemenita aledaña al estrecho de Bab el Mandeb.

Hoy la caída de un 3 % en las variedades anglosajonas WTI y Brent es altamente probable que sea consecuencia tanto del anuncio de la reunión del Consejo de Cooperación del Golfo e Irán como de la declaración del general de brigada Yahya Saree, alto mando militar de Ansar Allah, de que la navegación en el estrecho de Bab el Mandeb «se mantendría libre con excepción de los tanqueros de Arabia Saudita».

Según Jerusalem Post, «Netanyahu ofreció bombardear a los hutíes (sic) para frenar su avance». El rotativo libanés Al Akhbar, muy cercano a la guerrilla libanesa de Hezbolá, afirma que «Netanyahu también está ofreciendo sus servicios (sic) a los países de la península Arábiga, expresando su disposición a participar en una guerra total contra Ansar Allah en Yemen».

En paralelo, Barak Ravid, exmiembro de la unidad de inteligencia cibernética israelí 8.200, develó en el portal Axios la desesperación del príncipe heredero Mohammed bin Salmán, que habló dos veces con Trump para solicitar su ayuda y bombardear el avance de Ansar Allah, lo cual declinó el presidente estadounidense.

El rotativo saudita Al Arabiya reveló que «Trump le dice a Mohammed bin Salmán que EE.UU. proporcionará inteligencia y asistencia para la selección de objetivos en medio de la escalada en Yemen», mientras que «el almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central de EE.UU. (CENTCOM), se encuentra en Arabia Saudita para reunirse con altos funcionarios militares y gubernamentales».

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En el tablero de ajedrez regional, la guerrilla Hezbolá, gran aliada de Irán, recibió un fuerte golpe en el Líbano-Sur con la destrucción por el Ejército israelí de su bastión Ali al Taher, cuyo bombardeo descomunal, según la prensa libanesa, alcanzó la magnitud 4,1.

Sin desear hacer comparaciones crueles, el fuerte golpe propinado en su dañado bastión del Líbano-Sur a Hezbolá, gran aliado de Irán, es infinitamente superado por el beneficio de la hazaña militar de Ansar Allah en Yemen mediante su captura del estrecho de Bab el Mandeb, que le otorga a Teherán una mayúscula carta geopolítica.

Asimismo, no se puede soslayar que el triunfo de Ansar Allah dañe al puerto de Eilat de Israel —su único puerto en el golfo de Áqaba (3 % del tráfico marítimo israelí)— que depende de la navegación de ida y vuelta en el mar Rojo.

‘De facto’, Ansar Allah cierra el puerto israelí de Eilat y bloquea su conectividad marítima con Asia.

A nivel asiático, el doble control de Irán del estrecho de Ormuz y el de Bab el Mandeb (mediante sus aliados de Ansar Allah), se escenifica a un día de la apertura de la trascendental cumbre de los BRICS en Nueva Delhi —que se vincula geopolíticamente con la previa cumbre del Grupo de Shanghái (12 días antes) y el viaje del presidente chino, Xi Jinping, a Egipto (11 días antes).

Durante la cumbre de los BRICS, las reverberaciones del doble control de los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb se hicieron sentir con el trato especial que le otorgó el primer ministro indio, Narendra Modi, al presidente iraní, Masud Pezeshkian, quien también recibió un trato deferente de los mandatarios Vladímir Putin y Xi Jinping.

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Después de explayar la relevancia geopetrolera de ambos estrechos (Ormuz y Bab el Mandeb), Shola Lawal, del portal catarí Al Jazeera, pregunta si los hutíes (sic) pueden aguantar su control en el mar Rojo.

Por alguna razón geolingüística en Occidente —que vulgariza y tergiversa la semiótica con fines de dominio— apodan a los asombrosos guerrilleros yemeníes como hutíes (nombre de uno de sus líderes) en lugar del término más correcto de Ansar Allah (que significa ‘Defensores de Dios’).

A mi juicio, el aguante de Ansar Allah en el mar Rojo dependerá, en gran medida, de los resultados de la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi —que pueden cumplir un óptimo papel mediador entre dos de sus miembros (Irán y Arabia Saudita)— y de la trascendental cumbre de la APEC en Shenzhen 67 días más tarde, donde es altamente probable que se reúnan los tres mandatarios de China, Rusia y EE.UU.

En Shenzhen, en forma nada descabellada, se pudiera gestar un Nuevo Orden Mundial, de acuerdo a la tónica de un Congreso de Viena 2.0, donde EE.UU. acudiría como ‘perdedor’ en sus dos guerras, en Ucrania e Irán, —más que de un Yalta 2.0 que fue de ‘tres vencedores’.

Según IndiaToday, «el primer ministro Modi toma de la mano a Pezeshkian en un momento impactante durante la cumbre de los BRICS». La fotografía resumió el enfoque diplomático de Nueva Delhi: la India en el centro, interactuando con Irán y Rusia.

Por su parte, The Times of India rememora que «la imagen también hace eco de un comentario que Trump hizo el año pasado después de que el primer ministro Modi, Putin y el presidente chino, Xi Jinping, fueran fotografiados juntos en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái».

Trump había escrito en 2025: «Parece que hemos perdido a LA India y a Rusia a manos de la más profunda y oscura de todas, China. ¡Que tengan un futuro largo y próspero juntos!».

Lo que más teme Trump es que los BRICS desbanquen al dólar mediante una canasta de divisas fuertes.

Hoy la irrupción de Irán movió la dinámica de las magistrales jugadas en el tablero de ajedrez mundial hacia el lado asiático de los BRICS.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de PB.

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*Alfredo Jalife-Rahme (Mérida, 1948) es médico, profesor universitario, escritor y analista geopolítico mexicano de ascendencia libanesa. Especialista en relaciones internacionales, geopolítica, economía y globalización, ha desarrollado una extensa trayectoria académica y periodística y es autor de numerosos libros sobre el orden mundial contemporáneo.

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País Yemen
Fuente https://actualidad.rt.com
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