Memorias de un escuálido en decadencia

Por: Roberto Malaver*

«¡Bolívar, despierta, que nos joden!». Así decían los muchachos del Poder Joven, por allá por los mil novecientos ochenta. Menos mal que se dejaron de eso, porque a ese hombre hay que dejarlo dormir tranquilo en las estatuas, las academias y el Panteón Nacional. ¿Para qué más? Ese hombre hizo lo que hizo, y lo hizo bien, y hasta allí, pero uno no tiene por qué recordarlo siempre. El dictador anterior al dictador que está preso nos tenía locos nombrando a ese hombre todos los santos días de la semana. Hasta dijo que éramos hijos de ese señor. Nosotros tenemos la buena costumbre de olvidarnos del pasado. Nosotros somos puro presente y futuro. El pasado no nos interesa. Ustedes se imaginan al compañero Julio —Matemático— Borges diciendo: «Como dijo nuestro Libertador: ‘Los Estados Unidos parecen destinados a…’ «. ¡Ni de vaina! Eso no lo van a ver nunca. Será para que lo llame el compañero Trump y le forme un peo. Mucho menos van a escuchar a la compañera María Súmate diciendo: «Moral y luces son…». ¡Primero muerta! Ninguno de nuestros líderes cita a esa gente. Y de ñapa, los chavistas hablaron de un árbol de las tres raíces, y allí metieron al hombre del que estoy hablando con un tal Zamora y con Simón Rodríguez. Al Rodríguez de repente se le puede recordar porque tiene unas vainas buenas en educación, pero al Zamora, ni de vaina. A ese también lo mejor es dejarlo durmiendo por allí y hacer todo lo posible para que no se despierte. Nosotros no recordamos ni al presidente Raúl Leoni. En serio, este país tuvo un presidente adeco que se llamó Raúl Leoni… ¡Ah, vaina! Busquen por allí en la IA. Lo que pasa es que nosotros no nos acordamos ni del padre de la democracia representativa —que es la mejor—, el compañero Rómulo Betancourt. Mucho menos recordamos a Rómulo Gallegos, que también fue presidente, y a Andrés Eloy Blanco, mucho menos, y eso que es el autor de «Adelante, ¡a luchar, miliciano!» y Píntame angelitos negros. Así que dejen el pasado tranquilo por allí, que el pasado nos jode mucho a nosotros, que nos queremos tanto.

Y mientras tanto, nosotros estamos esperando el mundial de las asambleas. El 1.° de agosto arranca la cosa y ojalá fuera en vivo y en directo. Y, por lo visto, hay mucha gente arrecha. Por allá salió Espoleta Allup diciendo que a su partido no lo habían invitado a participar en ese diálogo. Lo que pasa es que el partido blanco ahora lo tiene Bernabé, y Espoleta no lo sabe. Está como los pendejos que dicen que eran felices y no lo sabían. También salió un diputado diciendo que ellos desde 2015, cuando fueron democráticamente elegidos, están cobrando puntualmente un sueldo de más de dos mil dólares mensuales, así que no están dispuestos a perder ese negocio. Que hablen y conversen, pero que sigan los diputados en el exilio luchando a brazo partido y cobrando su sueldo en dólares fuertes.

También han regresado algunos compañeros del exilio dorado, diciendo que vienen dispuestos a luchar y a sacrificarse por el país. Debe ser que tienen complejo de persecución, porque aquí nadie los estaba persiguiendo. Se fueron y nos dejaron a nosotros echándole bolas para que ellos pudieran regresar. Ahora vienen a buscar un puesto que no se ganaron. La compañera María Súmate está ardiendo en deseos por venir al país y la cosa se le pone bien difícil, y está como loro viejo repitiendo que viene y viene y no acaba de llegar nunca. Dicen que está perdiendo muchos partidarios. Nosotros seguimos firmes y de frente con la compañera de cantos y labores.

El papá de Margot llegó de la calle diciendo: «Un día como hoy nació Simón Bolívar, en 1783, y nosotros no decimos un carajo. Le tenemos miedo a Bolívar. Es que no nos interesan nuestros héroes. Por eso están dejando de querernos. Lo que pasa también es que Bolívar quería unas vainas que nosotros no queremos, independencia y soberanía, y eso no va con nosotros. Pero es bueno recordarlo para que crean que nosotros también queremos a nuestros patriotas, aunque patriota también es una mala palabra. En fin, que la historia nos tiene bien jodidos porque no queremos nada con ella». Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: «¡Yaaaaaaaaa, muérgano, que vas a tumbar esta vaina!».

—Libertador, un mundo de paz nació en tus brazos… —me declama Margot.

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*Roberto Malaver. Periodista y escritor. Niega ser humorista, a pesar de algunas evidencias que indican lo contrario. Co-moderador del popular programa «Los Robertos», al cual insisten en llamar «Como Ustedes Pueden Ver». Co-editor del suplemento comico-politico «El Especulador Precóz». «Co-algo» de muchos otros proyectos porque le gusta jugar enquipo. @robertomalaver

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