PUNTOS DE VISTA / 14 Agosto 2022

Yohir Akerman

El excomandante del Ejército Nacional, Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda, adelantó una maratón de adjudicaciones multimillonarias sobre vigencias futuras para amarrar los presupuestos del entrante general Luis Mauricio Ospina Gutiérrez y con eso los del nuevo gobierno.

Me explico.

El viernes 22 de julio se llevó a cabo un evento en la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova, donde se oficializó la salida del general Zapateiro.

El saliente uniformado, ya en condición de retiro, aprovechó la ocasión para manifestar que en su labor siempre actuó en favor de los soldados, del Ejército y de los colombianos.

Todo parece indicar que también en favor de los bolsillos de sus cercanos.

Así lo demuestran las contrataciones de dos empresas que están relacionadas.

Dos sociedades que, desde el 27 de diciembre de 2019, cuando llegó el general Zapateiro a manejar las tropas, aumentaron considerablemente el número de contratos que les eran asignados, y sus montos.

Muy bien lanza, se le podría decir a Zapateiro, siguiendo la jerga militar para referirse al mejor compañero en el batallón.

La primera empresa se denomina Military Industries SAS, que pasó de firmar entre 2017 y 2018 tres contratos con el Ejército Nacional por una sumatoria de $1.255.221.481 a 29 contratos con diferentes entidades, por la sumatoria de $4.707.852.169 desde la llegada del general Zapateiro.

Lo mismo pasa con otra firma contratista llamada Fuerza Élite OP SAS, que pasó de firmar 25 contratos entre 2011 y 2017 por un total de $1.930.516.296, a recibir $12.579.324.747 en virtud de 13 contratos desde finales de 2019 hasta antes de la salida del polémico general.

Pido disculpas al lector por las cifras grandes y complicadas de esta columna. Pero estos contratos, todos fueron grandes y complicados. Por eso vamos por partes.

El representante legal de Military Industries SAS es el señor Mauricio Dussan Medina.

De acuerdo con información conocida por esta columna, Dussan Medina es primo del coronel retirado del Ejército, Roberto Dussan Mejía, quien fue director regional de la Agencia Logística de las Fuerzas Militares en los Llanos Orientales.

Roberto Dussan Mejía fue condenado a 15 años de prisión en febrero de 2021, por los delitos de concierto para delinquir, cohecho por dar u ofrecer, e interés indebido en la celebración de contratos.

Según la investigación adelantada por la Fiscalía, el coronel Dussan Mejía hacía parte de una red ilegal conformada por militares en retiro, abogados, contratistas y funcionarios públicos, quienes se encargaban de direccionar ilícitamente contratos para su beneficio económico.

Como quien dice coronel, salve usted el patrimonio y no la patria.

Se pone más interesante, en especial por lo que sigue.

En los registros públicos de Military Industries SAS, figura también el señor José Rodrigo Perdomo Vásquez, como presidente y representante suplente.

Perdomo Vásquez es un oficial retirado y pensionado en el grado de coronel, adscrito a la Brigada Móvil Número Nueve y a la Brigada del Chocó.

Este oficial se graduó en el mismo curso de la Escuela Militar de Cadetes, el 1 de diciembre de 1985, que el general Zapateiro.

Una garra, como se diría en el Ejército, para describir a un grupo de soldados que siempre trabajan muy unidos.

Pero no para ahí.

El coronel retirado tiene siete procesos civiles abiertos, seis de ellos en calidad de demandado.

Uno de esos terminó en impugnación en la sala civil de familia del Tribunal Superior del Distrito en Cartagena y la responsable de mirar el caso en ese momento fue, nada más ni nada menos, la actual procuradora Margarita Cabello Blanco.

Se ve difícil que ahora la Procuraduría se interese por estos temas.

Porque a Cabello regalado, no se le mira el diente.

Pero sigamos, ya que lo más interesante viene ahora.

Resulta que ese coronel retirado, que figura como representante suplente y presidente de Military Industries SAS, es hermano de Oscar Orlando Perdomo, un odontólogo que es el representante legal de la sociedad Fuerza Élite OP SAS, la otra megacontratista de Zapateiro.

Todos unos presuntos especialistas en mordidas.

El dentista Perdomo ha sido muy hábil y fuera de hacer multimillonarios contratos con el Ejército, también les ha echado muela a varios acuerdos con distintas gobernaciones como la de Risaralda, Huila, Quindío, Amazonas y también con algunas alcaldías de municipios.

Lo interesante es que el objeto de todos estos mega acuerdos con los gobiernos regionales ha estado relacionado con el suministro de equipos especiales para distintas brigadas de las Fuerzas Militares.

La llegada de Zapateiro a la comandancia no solo significó para esta compañía poder contratar con varias entidades, fuera de los militares sino también cambiar el objeto de los contratos.

Este fue el mecanismo para poder ampliar los montos y las utilidades.

Por ejemplo, Fuerza Élite OP SAS pasó de vender indumentaria a los militares, a ser productor de eventos y protocolos, convirtiéndose en un operador logístico de las Fuerzas Armadas.

Zapateiro a tus zapatos, o contratos.

Pues bien, un mes antes de la salida de este polémico general, el 30 de junio de este año, se hizo una convocatoria para la adquisición de equipos de comunicación y accesorios para el fortalecimiento de las capacidades operacionales de las fuerzas militares, con un presupuesto de $6.377.914.087, por medio del Fondo de Programas Especiales para la Paz.

Ese acuerdo se dividió en tres subcontratos.

El primero, o grupo 1, para compra de drones y componentes tecnológicos.
El grupo 2, para equipos y teléfonos
y el grupo 3, para radios y equipos satelitales.

Como se ha dicho antes, el pasado gobierno, incluido Zapateiro, no pudo cumplir su promesa de hacer trizas la paz.

Pero sí lograron mecatearse sus recursitos.

Pues bien, el pasado 19 de julio se adjudicó un megacontrato a la Unión Temporal Milcet, por la bobadita de $2.033.298.354, para la adquisición de equipos de comunicación.

En esa unión temporal figura como representante legal, ¡oh sorpresa!, el señor Roberto Dussan Mejía y vuelven a figurar los hermanos Perdomo.

No para ahí.

Antes de evadirse, o como se le conoce a salir de la guarnición en la jerga militar, el general Zapateiro dejó todo listo para que se firmaran los otros dos megacontratos con esas mismas empresas, para los grupos 2 y 3 de esa licitación.

Como dirían en la jerga militar lo hicieron joche, es decir a toda velocidad, para ganarle al cambio de mando y gobierno.

El 27 de julio se firmó el contrato con Military Industries SAS para el grupo 2 por $3.113.283.019, pero con el objeto de la adquisición de carpas expedicionarias tipo pelotón.

Y el 29 de julio se firmó el tercer contrato con la Unión Temporal Milcet, con los mismos personajes, por $2.760.615.733, para suministrar drones y componentes tecnológicos a las fuerzas militares.

Aparentemente el señor Roberto Dussan Mejía y los hermanos Perdomo son especialistas en todo, desde carpas, teléfonos satelitales, eventos, drones, y hasta zapateiros militares porque contratico que sacaba el Ejército, contratote que se ganaban.

Lo que resulta increíble es la sumatoria de los tres subcontratos para los tres grupos, que da un valor de $7.907.197.106, muy por encima del presupuesto de $6.377.914.087, adjudicado el 30 de junio.

Pero a la larga ¿qué son 1.500 milloncitos adicionales, provenientes de los fondos para la paz, sino un regalo de la vida?

¡Ajua!, como gritaría con el puño cerrado el general Zapateiro para hacer valer las siglas de Arrojo, Justicia, Unión y Abnegación.

Arrojo u osadía para contratar sin pudor.

Justicia para los garras y amigos de Zapateiro.

Unión de los contratistas que se ganaron todo con diferentes empresas y razones sociales y, en este caso, mucha Abnegación con los recursos mecateados de la paz. ¡Ajua! ¡Ajua! ¡Ajua!