Se tratan de algunos documentos de la Fiscalía, que datan de los años 90, en los que varios miembros de esa familia se ven involucrados en tráfico de drogas.

La investigación hecha por La Liga Contra el Silencio muestra los documentos de la Fiscalía, en los que se involucra a Fuad Char y a varios de sus hermanos en un presunto negocio ilegal de tráfico de marihuana y de cocaína.

En la publicación de la alianza informativa, llamada ‘Los papeles de de Barranquilla’, sostienen que ese expediente estaba en un archivo de 78 cuadernos y 16.000 folios que “escondía un capítulo silenciado de la historia reciente” de la región Caribe.

La acusación señala que la familia Char había trabajado con el cartel de la Costa, organización criminal que estaba liderada por Alberto Orlande Gamboa, alias ‘El Caracol’.

Fuad Char y algunos de sus hermanos y sobrinos, además de presuntamente mover la droga, habrían lavado activos y habrían hecho las veces de testaferros para el mencionado cartel, cuenta La Liga contra el Silencio.

De hecho, en un aparte de los documentos recolectados, en 28 páginas firmadas por Álvaro Vivas Botero, otrora director seccional del CTI en Barranquilla, alias ‘El Caracol’ figura como “un narcotraficante con mucho poder económico, temido más que respetado”, pero que tenía detrás delincuentes “más relevantes […] discretos […] y con cuello blanco”, que serían los Char.

Es más, el oficio DS CTI 426, del 26 de abril de 1996, publicado por la investigación, los Char aparecen vinculados a “la bonanza marimbera y la cocaína traficada por el Cartel de la Costa”.

Dicho folio señala que los hermanos Fuad Char, Habib Char, Farid Char, Simón Char y David Char formaban parte de un grupo que se dedicaba al narcotráfico.

El documento señala que con el narcotráfico en boga, hubo un mayor desarrollo evidenciado “en la construcción e inversiones de la industria y el comercio”. El entonces director seccional del CTI dijo que “mencionar a la familia Char […] parece además de irreverente, irresponsable”, pero se cuestiona sobre los orígenes de su enriquecimiento, por lo que sugiere analizar los datos y “consultar con Interpol los registros que pudieran existir en otros países”, anota La Liga.

Además, el artículo hace un recuento de lo que sería la historia del clan, cimentada en más negocios ilícitos. Reseñan que a finales de los años sesenta habían metido vencidas que eran reempacadas y, además, habrían traído dólares de Estados Unidos para lavar ganancias a los traficantes de marihuana.

Años después, en los ochenta, “siempre según el oficio 426, comenzaron a fabricar las pastillas ‘Yumbo 767′”, cita La Liga contra el silencio. Esas serían pastillas alucinógenas que mandaban a Estados Unidos y a Centroamérica. También eran vendidas en Colombia.

Pese a la gravedad de los señalamientos, un abogado que dio su testimonio a La Liga, pero bajo anonimato, dijo que las sustancias “fueron borradas de la historia barranquillera y de los registros de la Policía Judicial”, pues hizo mucho daño ya que acabó con una generación de jóvenes y con menores de edad.

Ante las acusaciones, La Liga Contra el Silencio dijo que trató de conocer la versión de Fuad Char, pero que no tuvo éxito.