POR: JESÚS LÓPEZ ALMEJO

Profesor Investigador en Relaciones Internacionales

1) Fuerzas ucranianas de tintes neonazis, de origen golpista, asesinan a diario a población de ascendencia rusa en el Donbass desde 2014; el mundo occidental, la #ONU y los medios tradicionales callan.

2) Rusia pide garantías jurídicas, cero respuestas.

3) La #OTAN, #EEUU y la #UE financian impunemente a #Ucrania, y la ONU callada.

4) Rusia pide que Ucrania se comprometa con el respeto a los acuerdos de Minsk 1 y 2, y que deje de agredir a los rusos de Donbass; Ucrania lo ignora y Francia y Alemania guardan silencio.

5) Rusia pide que la OTAN no se extienda hacia sus fronteras, y que no adhieran a Ucrania ni a #Georgia. Europa responde que están en todo su derecho de hacer lo que les venga en gana. No responden a las garantías jurídicas que Rusia acordó con EEUU a inicios de los 90.

6) EEUU, mientras envía más de 300 toneladas de armas largas a Ucrania y miles de millones de dólares a las fuerzas armadas ucranianas, amenaza constantemente a Rusia con sanciones.

7) En 2020 y 2021, se aprobó en la ONU una resolución que condena el Nazismo, el neonazismo y el fascismo en todas sus formas. EEUU y Ucrania votaron en contra. Casi toda Europa se abstuvo. La ONU guardó silencio.

En conclusión, cerraron todas las opciones diplomáticas a Rusia, ignoraron todas sus peticiones jurídicas y se olvidaron de los civiles rusoparlantes del Donbass. Ahora que Putin toma las riendas del asunto con hechos consumados, se escandalizan. La rusofobia sesga a occidente.

La temida invasión alertada por Estados Unidos y sus aliados, tomó forma este 24 de febrero. Tras el ingreso de tropas rusas a territorio ucraniano y las explosiones en distintas ciudades, incluida Kiev la capital, Ucrania denuncia una “invasión a gran escala” y advierte que se defenderá. Con su poderío militar, Vladimir Putin contrarresta la influencia de Occidente en Europa del Este y reimpone control sobre su antiguo aliado en la desaparecida Unión Soviética.

Es el mayor colapso al orden europeo después de la Guerra Fría. Las tropas rusas penetraron más allá del este de Ucrania, tras registrarse explosiones este 24 de febrero en ciudades como Lviv, Mariupol, Kramatorsk y Kiev. Se cumplen las advertencias de Estados Unidos y el territorio ucraniano vive una “invasión a gran escala”, denuncia el Gobierno de Volodímir Zelenski. El presidente ruso, Vladimir Putin, lo define como “una operación militar especial” y dice que no busca ocupar a Ucrania sino “desmilitarizarla”.

Pero lo cierto es que el fuerte despliegue castrense de Rusia dentro de su vecino país es evidente y se extiende no solo en la región del Donbass. Las tropas de las dos naciones combaten en torno a Odesa, puerto clave del sur ucraniano.

Vehículos blindados y camiones militares circulan por el centro de la capital ucraniana, mientras cientos de ciudadanos intentan huir en sus vehículos hacia el oeste del país. Otros hacían largas filas con la esperanza de sacar dinero y abastecerse de suministros.

Mientras tanto, Putin lanzó una advertencia frontal: “les insto a que depongan sus armas de inmediato y se vayan a casa. Lo dejaré claro: todos los militares del Ejército ucraniano que cumplan con esta demanda podrán abandonar libremente la zona de combate y regresar con sus familias. Insisto en que toda la responsabilidad por el derramamiento de sangre recaerá sobre la conciencia del ‘régimen’ gobernante en Ucrania», afirmó en un discurso televisado.

La expansión de la OTAN en Europa del Este

La mayor crisis de seguridad en Europa en los últimos años es un hecho. Y con ello reaparece la medición de fuerzas entre dos viejos oponentes de la Guerra Fría: Estados Unidos y Rusia, junto a sus respectivos aliados.

Por un lado, Washington y Bruselas lanzan reprimendas contra Moscú al acusarlo de violar la soberanía de su nación vecina. Por el otro, el Kremlin ha desatado su ira contra las fuerzas occidentales de la OTAN, a las que acusa de ampliar su influencia hacia sus fronteras.

En el fondo, Putin ha dejado claro a Occidente que desista de la ampliación de su presencia en Europa del Este y se aleje de su antiguo aliado en la desaparecida Unión Soviética con el que comparte orígenes étnicos y culturales, pero sobre todo es un punto estratégico en el Mar Negro que no está dispuesto a perder.

La OTAN, liderada por Estados Unidos, calificó de “inaceptables” las exigencias del Gobierno ruso de retirarse del este de Europa y defendió el derecho soberano de cada país para decidir si se une o no a su organización.

La Alianza del Tratado del Atlántico Norte ha fortalecido su presencia en Polonia, frontera oeste de Ucrania; Estonia, Letonia y Lituania exrepúblicas soviéticas, al occidente de Rusia.

Además, ha aumentado sus defensas en la región del Mar Negro, cerca de Bulgaria y Rumania. Dos países de los que Putin le exige a la OTAN que retire sus tropas, señalando riesgos para su seguridad.

No obstante, varias horas después del ataque ruso no hay tropas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) dentro de Ucrania. La alianza ya había señalado ese escenario debido a que Kiev no forma parte de la organización.

Sin embargo, varios de sus países miembros como Estados Unidos y Reino Unido han armado al Ejército ucraniano y la alianza fortaleció su presencia en países exsoviéticos cerca de las fronteras con Rusia como Letonia, Rumania y Bulgaria, que ahora forman parte de la organización liderada por Occidente.