Por Boris Acosta Reyes | 09/08/2021 | Bolivia

El gobierno de Luis Arce inauguró la nueva sede del Parlamento plurinacional boliviano y la presentó como el símbolo de una nueva etapa política que se extiende también fuera de Bolivia, con Runasur, el proyecto del expresidente Evo Morales que impulsa un ámbito de integración regional que reúna a los pueblos indígenas y las organizaciones sociales y que equivalga a una “Unasur de los pueblos”.

 La iniciativa de Morales fue lanzada en abril, después de que los “países de derecha aplastaron” a ese bloque creado en 2008. El nombre, además de aludir a la Unasur, se debe a la palabra quechua “runa”, que significa “ser humano”. La última semana Morales presentó los grandes principios y objetivos de esta organización, entre ellos la integración de los pueblos, la descolonización y la despatriarcalización.  A estos dos últimos también se refirió Arce en la inauguración de la nueva sede del Parlamento.

Una América plurinacional

La Runasur promueve un modelo económico plural y social que recupere los principios milenarios de vida, según el documento que presentó Morales, donde se expresa el rechazo a “las acciones del imperialismo y el capitalismo que imponen sanciones económicas, organizan golpes de Estado y promueven el fascismo y racismo que atentan contra la soberanía de los pueblos (…) La América plurinacional no es compatible con capitalismo, imperialismo”.

También repudia el consumismo y llama a la “refundación” de los estados de tal modo que lo primordial no sea el capital sino los seres humanos y la naturaleza. “La Runasur tiene una meta, unir a los movimientos sociales –sea indígenas, obreros, de la clase media y magisterios– con profesionales intelectuales, y la meta es luchar para una verdadera liberación de toda América plurinacional, de los pueblos para los pueblos

Los principios de la Runasur incluyen la “autodeterminación de los pueblos”, y la consolidación de “la lucha antiimperialista” y “contra toda forma de intervencionismo e injerencia”. En el congreso partidario del Movimiento Al Socialismo (MAS), el miércoles 4 de agosto, Morales advirtió sobre una amenaza del exterior: al igual que la derecha boliviana, Estados Unidos “no quiere que siga el MAS (…) La estrategia de la derecha en 2019 era matar al Movimiento al Socialismo […] pero estamos vivos”.

Símbolos e identidad

Entre las construcciones centenarias que los rodean, dos grandes edificios se destacan en La Paz: la Casa Grande del Pueblo, nueva sede de la presidencia boliviana que sustituyó al tradicional Palacio Quemado en 2018, y la nueva sede del parlamento, inaugurada la semana pasada. Ambos son criticados porque rompen con la arquitectura de su entorno.

“El anterior Palacio [Legislativo] lo construyeron nuestros abuelos con azotes y castigos”, dijo el presidente de la Cámara de Diputados, Freddy Mamani. Mamani dijo que en la antigua sede del Ejecutivo, durante “el Estado republicano”, se “reunían quienes se levantaban en contra de Bolivia”. De acuerdo con el subtitulado en español, el legislador agregó: “Es por eso que el hermano Evo Morales dijo que tenía que haber un cambio, y por eso tenía que construirse un palacio [presidencial] grande, para un Estado plurinacional. Es por eso que se hizo la Casa Grande del Pueblo”.

Explicó que la nueva sede del Poder Legislativo es resistente a los terremotos, tiene un helipuerto y rampas de accesibilidad; que tiene 25 pisos y una superficie de 41.000 metros cuadrados; y que el nuevo hemiciclo es el segundo de América del Sur en tamaño, después del de Brasil; cuenta con símbolos que representan a los 36 pueblos originarios reconocidos en la Constitución de 2009, que declaró el Estado Plurinacional y creó el actual parlamento, la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Esos 36 pueblos fueron representados en la ceremonia de inauguración, donde la whiphala, estaba colocada en pie de igualdad con la bandera de Bolivia. Todo un símbolo, cando está muy fresco en el país el golpe de Estado que derrocó a Evo Morales en 2019, y la quema de wiphalas por los golpista que gobernaron de facto hasta noviembre de 2020.

El vicepresidente David Choquehuanca, en la inauguración del nuevo edificio señaló que “Hoy estamos entregando obras que hemos ido sembrando en la primera etapa de nuestro proceso de cambio. Aquí no solamente tiene que entrar la pluma, el poncho, nuestros chicotes (látigos), sino que desde aquí se tiene que levantar la ideología de la cultura de la vida, el pensamiento descolonizado, gobernarnos a nosotros mismos con leyes hechas por nosotros”.

También el presidente Luis Arce celebró que los bolivianos hayan sido los primeros en la región en declarar el Estado Plurinacional: “Vernos al espejo y reconocer lo que somos, que usamos botas, poncho, sombrero, nuestros atuendos originarios, milenarios, que llevamos flores, que llevamos plumas” y que “nos sentimos orgullosos de lo que hemos venido construyendo”.

Arce vinculó el nuevo edificio con una nueva institucionalidad. “El viejo Estado republicano fue parte de nuestra historia y será parte de lo que somos los bolivianos, pero el paso que hemos dado con la constitución muestra la necesidad de construir” un Estado plurinacional, el “país que siempre nos hemos merecido”.

Como era de esperarse, la oposición no participó en la inauguración del edificio. Los legisladores de Comunidad Ciudadana, liderada por el expresidente Carlos Mesa, manifestaron que se ausentarían como señal de “repudio a la política de derroche y dilapidación de recursos públicos” en un “país que, en la pandemia, mostró la absoluta precariedad de su sistema de salud”.

También los parlamentarios de Creemos, el partido que integra el golpista y hoy gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, decidieron no asistir porque “no tenían nada que celebrar” y porque consideran que la mayoría masista avasalla a la oposición.

“Poco a poco la vieja República que evidentemente todavía es añorada por muchas personas en nuestras regiones, en nuestros países, va alejándose y va cobrando más fuerza el convivir con nuestros hermanos indígenas”, dijo Arce.

26.000 títulos de tierras

El presidente Luis Arce, en el aniversario de la Revolución Agraria, Productiva y Comunitaria, anunció un millonario paquete de medidas para avanzar en el desarrollo agrario y productivo; inició la entrega de 26.000 títulos agrarios y llamó a defender la Constitución Política del Estado (CPE) que establece que el nivel central del Estado tiene la facultad privativa de sanear y titular tierras.

Arce participó en un multitudinario acto realizado en San Julián, departamento de Santa Cruz, al cual acudieron representantes de organizaciones sociales nacionales, departamentales, dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB) y señaló que en el marco de la seguridad alimentaria, el gobierno prevé financiar varios proyectos para la reactivación productiva. Uno de esos decretos, se refiere al impulso del programa Mi Pozo, para fomentar la perforación de fosos.

El presidente anunció que, de los más de 4.000 millones de dólares de inversión pública programada para este año, aproximadamente 1.399 millones serán dirigidos exclusivamente al sector productivo del país. Además, presentó un proyecto de ley a la Asamblea Legislativa Plurinacional para impulsar el IVA cero: que no se pague el Impuesto al Valor Agregado cuando se trate de importación de maquinaria industrial agropecuaria, con el fin de fomentar la producción nacional.

Arce anunció también que comenzó la entrega de 26.000 títulos de tierras aprobados, lo que beneficiará a los pueblos indígenas y campesinos del país, además de fomentar la seguridad jurídica y destacó que hay “grandes avances” en el proceso de saneamiento de tierras y que, en varias regiones, esta titulación favorece en más del 50% a las mujeres, situación que antes no ocurría.  

“Partimos de la convicción honesta de que la tierra es para todas las bolivianas y bolivianos sin distinción alguna, en consecuencia, no vamos a otorgar un centímetro de tierra a intereses que no precautelen el desarrollo de nuestro pueblo”, manifestó.

Y recordó que la Constitución Política del Estado, aprobada con el voto del pueblo boliviano, dispone que es competencia privativa del nivel central del Estado, la política general sobre tierras y territorio, y su titulación, por lo que ninguna gobernación o alcaldía puede atribuirse competencias que no le corresponden en el marco legal, solo con el fin de generar odio, división y violencia.

 “Somos pueblos de paz, pero que nadie se equivoque, estamos dispuestos, de pie, a defender nuestra Constitución Política del Estado. Así como defendimos nuestra democracia que nos costó recuperar en las calles y en las urnas donde el pueblo decidió, de manera contundente, con más del 55% lo que queremos, nosotros defenderemos el Estado Plurinacional de Bolivia”, indicó.

*Sociólogo y periodista bolivano, colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)