PCC – REGIONAL DE SANTANDER |PACOCOL.ORG|01 MAYO 2020

Desde 1919, hace ya más de un siglo, los trabajadores colombianos, antes de existir el movimiento sindical que alcanzó importantes reivindicaciones para las gentes laboriosas de la ciudad y el campo y para los sectores populares en general, en las más importantes e intermedias ciudades se ha venido conmemorando el 1º de Mayo como Día Internacional de los Trabajadores, inicialmente remembranza a los Mártires de Chicago, asesinados por la policía al servicio de los patrones en mayo de 1886, y para levantar la bandera de la jornada de trabajo de ocho horas.

En más de un siglo nunca había pasado un 1º de Mayo sin los trabajadores en las calles. Ni en las duras épocas de las dictaduras abiertas o embozadas o la arremetida fascistoide, ni en toda la vigencia del estado de sitio; y el país recuerda en forma memorable el 1º de Mayo de 1919, cuando los obreros y artesanos y media Bogotá rindieron homenaje a los primeros mártires de la lucha obrera en defensa de la producción nacional y contra la pretensión de importar 10 mil uniformes militares para vestir a las topas para conmemorar el primer centenario de la Batalla de Boyacá. Frente a la intentona del Gobierno apátrida de importar esa chatarra militar sobrante del ejército de los Estados Unidos, al finalizar la Primera Guerra Mundial, los trabajadores, en especial obreras confeccionistas, manifestaron el 16 de marzo, y contra la protesta pacífica además de fusilería se utilizaron hasta cañones de artillería. Y son recordados los Primeros de Mayo en el marco de la lucha mundial contra el nazi-fascismo.

La situación actual no difiere mucho de la hace 101 años. La industria nacional está arrasada, al punto que con la calamidad pública no existen los elementos más necesarios y sencillos para que el cuerpo sanitario pueda atender la pandemia. Lo más elemental es importado, porque el país se convirtió en proveedor de materias primas y materiales semielaborados, y de productos de la minería intensiva; la soberanía alimentaria desapareció, y hoy Colombia importa doce millones de toneladas de alimentos, los que no se producen en el país por la prelación de la minería, los megaproyectos agro-industriales y la ganadería intensiva. Y para colmo de males, hoy se ha extendido la pandemia causante del Covid-19, como hace 101 años, cuando la llamada «Gripa Española» mató aproximadamente 140.000 colombianos.

Los trabajadores y el pueblo indignados al extremo con el mercantilista sistema de salud privatizada, incapaz de garantizar atención universal a todos los colombianos; con la política de hambre, agravada por el confinamiento, especialmente para ese 40% de la población que vive de la informalidad; con el favorecimiento al capital financiero nacional y extranjero, con la permisividad a la especulación y el acaparamiento, seguramente este año no podrá salir masivamente a repudiar la política antisocial del gobierno de Iván Duque, lo que no significa que el descontento sea generalizado. Es que los sectores populares, los asalariados y demás trabajadores, verdaderos constructores del país a los que el gobierno y el gran capital quieren obligar a retornar a las actividades laborales por decreto (preocupados exclusivamente por sus ganancias), son conscientes de que lo esencial es preservar la salud y la vida.

Saliendo de la pandemia es imperativo retornar las acciones de movilización y protesta que iniciaron el 21 de noviembre de 2019. Para levantar con más fuerza las exigencias por democratización y desprivatización de la salud y la educación, y la adopción de medidas de caracteres políticos, sociales y económicos que permitan una mejor redistribución del ingreso. Esas movilizaciones deben exigir cambios decisorios, y oponerse a proyectos del gran capital que pretende una vez descargas la crisis en los más humildes. Impedir con la movilización que se reduzcan o rebajen los salarios y demás garantías laborales; impedir que se conculque el derecho a los días de descanso legal, y evitar que nuevas cargas económicas recaigan en los hombros de los más humildes y no del gran capital.

Partido Comunista Colombiano
Comité Regional de Santander
Bucaramanga, abril 30 de 2020.