En este primer poemario titulado «Preámbulos y ausencias», el joven poeta Javier Claure Covarrubias nos presenta un conjunto de veinticuatro poemas de tono coloquial intimista escrito en verso libre. La temática del libro gira principalmente en torno al amor, lo social y lo metaliterario. Esta obra es, sin duda alguna, producto de un largo recorrido existencial. Se advierte un itinerario que va desde poemas de juventud hasta nuevos poemas, donde el poeta se expresa con mayor madurez. Pero siempre signado por una alta sensibilidad humana, una sostenida búsqueda estética y una configuración definida del verso, y esta realidad dota a la obra de un ritmo sostenido y personal.
Javier aparece repentinamente de contraluz con un lenguaje de poeta apasionado y con abecedario cosmopolita. Viene de la península escandinava y lanza su zarpazo poético por entre el bullicio y la confusión del mundo contemporáneo. No canjea injusticias por falsos documentos ni vende objetos con etiqueta de doble cara. Tampoco ataca con sus poemas por los flancos construidos a medias tintas. Hoy, hace un alto en el camino, después de adentrarse en el laberinto de la palabra y nos entrega su primera obra, donde escribe sin buscar más destino que dejarse llevar por la tinta. Unas veces es ermitaño, trovador y poeta nocturno. Otras veces es alfarero de la palabra y eterno amante de la poesía.
Cuando Javier empezó a escribir, se dio cuenta que amaba la poesía y si algún poema no le salía bien solía consolarse creyendo que era bueno. Nunca fue su intención que nos quedáramos con sus poemas. Sin embargo, esta obra es fruto de innumerables peripecias, luchas, trabajos y, por supuesto, esfuerzo. Y ahora nos entrega estos versos como prueba de su amor a la poesía, a la vida y al mundo que le tocó vivir. Lo que sucederá después ya no importa. A partir de hoy el joven poeta torna la palabra y se aferra a la poesía a veces inasible, desgarradora, misteriosa, pero bella. Y se desdobla en palabras de asombro ante lo maravilloso de la vida, por eso mismo rechaza el veneno agridulce del destino y se sumerge en la enigmática e indecible aventura de vivir y crear.
Necesitamos poesía como las plantas necesitan de agua, como necesitamos del aire que nos rodea y vivifica, porque la vida sin poesía es triste, aburrida, insustancial y fría. Necesitamos poesía porque es lo mítico, lo sublime, lo telúrico, lo sustancial del universo y parte de nuestro corazón que nosotros mismos amamos. Necesitamos poesía porque con ella nos enfrentamos al desamor, y sin ella se nos ofusca la vista. Necesitamos poesía, concretamente, porque amamos al mundo, al universo y la vida infinita que nos rodea. Es necesario decir todo esto, en este instante, porque el mañana no existe todavía.
Estimado Javier, te decimos gracias y felicidades por este tu primer presente poético. Gracias por tus palabras y tus sueños. Gracias por tu testimonio, por tus ansias de crear y compartir. Sigue creando con más bríos, el camino es largo y difícil, tenlo por seguro; pero también ten la certeza que después vendrán abundantes y sazonados frutos.
* Discurso pronunciado en la «5ª Feria Internacional del Libro en Santa Cruz», 27 de mayo de 2004, Santa Cruz (Bolivia)
Este discurso se basa en paráfrasis del poemario «Preámbulos y ausencias».
Tres poemas del poemario «Preámbulos y ausencias»
Último telegrama
Si fuera posible extender el campo hacia el sur
dejar que las cosechas sigan su marcha
las semillas tomen forma carnosa
sin la trampa de los capataces.
Si fuera permitido edificar un obelisco triangular
en cuyos vértices
cuelguen banderas blancas
bajo una luna que nadie haya comprado
y sobre tierra que es de todos.
Sería, entonces, factible
cerruchar el muro semioculto
que soporta la agonía de cuerpos
procesión que no tiene fin
ni brindis en la esquina.
Por los alrededores
cobra vigor el toque de trompetas
los rebeldes evocan a la pólvora
el pueblo está enfurecido
por la caída de los postes eléctricos
por el paro de las máquinas industriales
por ese desplazamiento con salvoconducto
y por la enfermiza orden del coronel.
Cómo no llorar
por los niños palestinos
que cargan piñatas de plomo
y mueren con piedras en las manos.
Cómo no llorar
al ver los rostros sucios y famélicos
sumidos en la angustia
duendecillos harapientos
que duermen bajo un puente
formando un puño crispado en el aire.
Cómo no llorar
por los gritos que ya no tienen cotización
por la ley diabólica
que mata
que dramatiza
que deja un cuadro desolador
de falsas ideas preconcebidas en antaño
y el gran índice de explotados.
¿Qué lucha sino la de Nelson Mandela?
¿Qué esfinge sino la del Comandante Guevara?
¿Qué ilusiones vendrán a refundir la mano izquierda?
Mi patria
El que solo vive para si, esta muerto para los demás.
Publio Siro
Mi Patria
nació como una vaca lechera
y todos vinieron a mamar sin piedad
unos atacaban con arcabuces bendecidos
por sacerdotes trasnochados
otros trasladaban herramientas rudimentarias
y dale que dale al saqueo durante siglos.
Cada día huele a carbón quemado
y se oye decir:
primero fue el oro y la plata
después el salitre
luego vino el estaño
y todo se esfumó como la novia fantasma
que uno espera y nunca llega.
El gas, las piedras preciosas y el litio
llegaron por añadidura
y se oye decir:
si vuelve el estaño
que vuelva sin golpes extranjeros
si vuelven al poder
que vuelvan sin uniformes verdosos.
Mi Patria
sumergida en los Heraldos Negros de Vallejo
la llevo en mi corazón
y cuando me observe el cirujano
que corte la imagen suspendida a la intemperie
en el preciso momento
que se levantan los aymaras, los quechuas
y los guaraníes
toda Bolivia será una bomba de cobalto
y estarán dispuestos a luchar
antes de ser esclavos.
El cóndor Mallku volará en las madrugadas
para saldar saldar cuentas con los culpables
romper la ley tributaria, la capitalización
que ocultan hidrocarburos y minerales torcidos
como si fuesen cuadros felices de sus cuerpos.
Giramundo
De todos ya me fui
adherido al movimiento
y lejos de mi propio cuerpo
dejo atrás toda mi vida
nada quiero, nada tengo
nada dice mi desnuda brújula
en el laberinto sideral.
Peregrina es mi marcha
en esta excursión sin retorno
viene la veleta al encuentro
y nos vamos en dirección
perpendicular al ayer.
Ya estoy ausente
llevo un tiempo
en este rompecabezas
con los ojos comidos por el gato
y los pies carbonizados
camino a tientas
hacia el centro de lo inexistente.
Estoy aquí
viajando en el oscuro fotón
de las mil y una noches
y quiero decirles
que no he paseado por los parajes
donde los perfiles
tienen la sonrisa de ceja a oreja.
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*Luis Andrade Sanjinés es un poeta nacido en Sucre. Gran parte de su vida y trayectoria literaria se ha desarrollado en Santa Cruz. Tiene varios libros publicados. Es miembro de la Academia Boliviana de Literatura Infantil. Ha asistido al «Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Estocolmo, 1991»
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