POR: JOSÉ HERIBERTO HOLGUÍN BEJARANO

Haciendo una reflexión, análisis y síntesis de lo que sucede en la patria grande que los libertadores de América Latina, en su afán de liberarla de las fauces de los potentados imperiales del momento histórico, hoy podemos llegar a la conclusión que se decantó el nefasto reducto de esa clase dominante despectiva que en Colombia se le ha llamado mal “los delfines”, quienes con su mentalidad oscura medieval, expresada en la ignorancia física, política, mental, espiritual y emocional, siguen con su inercia pseudo ideológica, en proseguir con la guerra en todas sus manifestaciones: política, ideológica y económica del statu quo; para ellos no existe un progreso en la historia, es decir, se quedó detenida en el medioevo oscurantista.

Es innegable el papel fundamental que jugaron en la etapa de la independencia latinoamericana haciendo respetar la soberanía, hombres como Francisco de Miranda, José de San Martín, Simón Bolívar, Manuel Belgrano, José Antonio Sucre y Bernardo O´Higgins por nombrar algunos de ellos resaltados por la historia clásica o académica, sin destacar la importancia de su heroicidad con la idea de emancipación y unidad del continente.

Es necesario señalar a los miembros de la oligarquía liberal conservadora por su gran interés intencional de sepultar la imagen de los próceres con el fin de dejarlos en el olvido de la historia de los pueblos ´liberados´al distraerlos con sucesos banales, triviales e insignificantes, mientras los lacayos o sirvientes del Imperio, entregan la soberanía en detrimento de las mayoría representadas en el pueblo.

De otra parte, merece destacar a otros seres humanos valientes ya “borrados y despreciados”, que también lucharon por la libertad del continente, José G. Artigas, Mariano Moreno, Juan J. Castelli, y el ideólogo revolucionario de la independencia, Bernardo de Monteagudo , sin dejar de lado el gran gestor ideólogo de la revolución cubana José Martí como también el papel desempeñado por las mujeres en la lucha por la libertad de nuestro continente: Juana Azurduy en el Alto Perú ; Antonia Santos, Manuela Beltrán y Manuela Sáenz quien luchó desde muy joven, junto a Bolívar y Sucre en Colombia; Javiera Carrera en Chile; Josefa Ortiz y Leona Vicario en México, entre otras.

En la actualidad las nuevas generaciones ya cansadas de tanta mentira e ignominia de esa política pseudo demócrata e inhumana, han tomado un camino diferente que exige igualdad en todos los aspectos de la vida de acceso a satisfacer necesidades fundamentales para tener una dignidad, decoro, decencia y modestia expresada básicamente en trabajo, alimentación, vivienda, saneamiento básico, agua potable, educación, y libertad de expresión que ha sido vulnerada, satanizada y judicializada por las leyes que los mendaces politiqueros del sistema, cuyo modelo económico neoliberal han construido para sostenerse en el poder.

Los jóvenes latinoamericanos tienen por delante un enorme desafío: ser conductores de un proceso de desarrollo económico y social que permita, a la vez, reducir la pobreza y los abismantes índices de desigualdad socioeconómica, que atentan contra la estabilidad y la convivencia, promover un crecimiento económico basado en fundamentos sustentables a corto y a largo plazo competitivos en el contexto mundial, y mejorar la calidad de vida en los países de la región bajo el liderazgo de una sola bandera: la unidad latinoamericana.