La operación militar especial de las FFAA rusas derribó el mito de las «superarmas» que Occidente suministra a Ucrania, supuestamente capaces de cambiar la situación en el frente, declaró el ministro de Defensa ruso, el general del Ejército Serguéi Shoigú.

«La operación militar especial ha derribado el mito de las ‘superarmas’ suministradas por Occidente a Ucrania, capaces de cambiar fundamentalmente la situación en el frente. Inicialmente, se hablaba de entregas de sistemas antitanque Javelin, una especie de drones ‘únicos’. Recientemente, los expertos occidentales han promovido los sistemas de lanzamisiles múltiples Himars y los obuses de largo alcance como superarmas. Sin embargo, incluso estas armas están siendo trituradas en las batallas», aseguró Shoigú en la inauguración de la conferencia de Moscú sobre seguridad internacional en el marco del foro Army 2022.

Según él, estas armas no tuvieron un impacto significativo en la situación.

«Las operaciones de las fuerzas armadas de Ucrania se planifican en Washington y Londres. No solo las coordenadas de los objetivos para los ataques son proporcionadas por la inteligencia occidental, sino que la introducción de estos datos en los sistemas de armas se lleva a cabo bajo el control total de los especialistas occidentales», subrayó Shoigú.

El ministro subrayó que la experiencia colonial del Reino Unido le ayudó en su trabajo con las actuales autoridades de Kiev.

«Obviamente, la experiencia colonial del Reino Unido como principal patrocinador del régimen de Kiev le vino bien a Londres para trabajar con los actuales dirigentes de Kiev», señaló.

Añadió que Rusia estudia cuidadosamente los trofeos de armas occidentales y tiene en cuenta sus características en sus tácticas.

«Estamos estudiando cuidadosamente muestras de trofeos de armas occidentales. Tenemos en cuenta las peculiaridades y sus cualidades específicas para mejorar los métodos de las operaciones de combate y aumentar la eficacia de las armas rusas», destacó Shoigú.

Shoigú aseguró que las pérdidas de tropas y militares ucranianos son enormes y que las cifras reales son ocultadas por la dirección de Kiev, pero que los testimonios de los prisioneros de guerra dan una idea del panorama real en las filas de las formaciones armadas ucranianas.

El ministro subrayó que el papel de Kiev en las tácticas de guerra occidentales se reduce a suministrar mano de obra como material prescindible.

«Esto explica las enormes pérdidas de personal de las Fuerzas Armadas y las formaciones de defensa territorial de Ucrania. Hasta ahora, los dirigentes de Kiev ocultan las cifras reales de soldados muertos y de las llamadas fuerzas de defensa territorial movilizadas. Sin embargo, con el tiempo, estos datos se harán públicos», indicó el ministro.

Añadió que los testimonios de los prisioneros de guerra ucranianos permiten formarse una idea real de lo que ocurre al otro lado del frente.

Posible uso de armas químicas en Ucrania

Las acusaciones sobre la posibilidad de utilizar armas químicas durante una operación especial en Ucrania «son absurdas», ya que estas fueron destruidas en Rusia en 2017, aclaró el titular de Defensa.

«Las acusaciones sobre el posible uso de armas químicas en Ucrania también son absurdas. Permítanme recordarles que, a diferencia de Estados Unidos, dichas armas fueron completamente destruidas en nuestro país allá por 2017 como parte de nuestras obligaciones internacionales. Al mismo tiempo, las provocaciones con el uso de sustancias tóxicas se han convertido en la tarjeta de presentación de las llamadas organizaciones de la sociedad civil patrocinadas por Occidente, como los Cascos Blancos en Siria», dijo Shoigú.

Uso de armas nucleares

La desinformación sobre los supuestos planes rusos de utilizar armas nucleares tácticas en Ucrania es una absoluta mentira, afirmó el ministro de Defensa ruso.

«En los medios de comunicación se difunden especulaciones sobre el supuesto uso preparado de armas nucleares tácticas rusas en una operación militar especial o sobre la disposición a utilizar armas químicas. Todas esas noticias son una absoluta mentira», denunció.

El ministro subrayó que, desde el punto de vista militar, no hay necesidad de utilizar armas nucleares en Ucrania.

«El objetivo principal de las armas nucleares rusas es disuadir un ataque nuclear. Su uso está limitado a circunstancias extraordinarias que se definen en los documentos de gobierno rusos que están abiertos al escrutinio público», especificó Shoigú.

Rusia lanzó una operación militar en Ucrania el 24 de febrero para «proteger a las personas que han sido sometidas a abusos, al genocidio del régimen de Kiev durante ocho años». Según el presidente Vladímir Putin, su objetivo es «desmilitarizar y desnazificar a Ucrania» y llevar a juicio a todos los criminales de guerra responsables de «sangrientos crímenes contra la población civil» en Donbás.

Según un comunicado del Ministerio de Defensa ruso, las Fuerzas Armadas están golpeando únicamente la infraestructura militar y las tropas ucranianas y, a partir del 25 de marzo, han completado las principales tareas de la primera etapa: reducir significativamente el potencial de combate de Ucrania.

Rusia confirma su compromiso con el tratado de armas nucleares con EEUU

Además, Serguéi Shoigú, ratificó el compromiso de su país con el Tratado START III de armas nucleares con Estados Unidos, que expira en 2026.

«Rusia cumple con el tratado, mantiene el número de vectores y cargas nucleares dentro de los límites establecidos», anunció el ministro.

Shoigú enfatizó que los países de Occidente no están dispuestos a cumplir los acuerdos.

«Tendremos en cuenta este hecho cuando suscribamos tratados, en particular, en materia de seguridad y control de armas», remarcó.

Las sanciones que la Unión Europea impuso a Rusia obstaculizan los vuelos de los aviones de este país para realizar las inspecciones militares que debían llevarse a cabo en Estados Unidos en virtud del tratado START.

Ante este hecho, Moscú notificó el 8 de agosto a Washington que suspendía temporalmente las inspecciones estadounidenses en su territorio hasta que no se levanten las restricciones.

El tratado START III de armas nucleares es actualmente el único acuerdo de control de armamento que vincula a las dos grandes potencias, después de que la Casa Blanca rompiera el 2 de agosto de 2019 el Tratado INF de misiles de medio y corto alcance.

El pacto de desarme nuclear limita los arsenales de los dos países a un máximo de 700 misiles desplegados, 1.550 ojivas nucleares y 800 vectores, desplegados y en reserva.