Por. Dick Emanuelsson. / Managua. 

 «¡No se puede confiar en el imperialismo así ni un tantito!»  como subrayaba gran Che. Y la experiencia que nos enseñó se confirma cada día en el mundo.

Y quien todavía se haga ilusiones con la «política del Buen Vecino» puede consultar al pueblo nicaragüense que durante su tiempo como nación independiente ha sido invadido innumerables veces,pero cada vez ha repelido a los invasores del Norte.

 La última vez que esto sucedió fue en 2018 cuando lacayos locales pitiyankies intentaron derrocar al gobierno sandinista, “entrenados” y financiados con millones de dólares por el «frente civil de la CIA»;  USAID.

 Pero, como dice la melodía del video, es un pueblo armado defendiendo a Nicaragua, con ideas y fusiles, dos elementos inseparables en la defensa de una Revolución.

 La embajadora de EE.UU. en Managua, Laura Dogu, subestimó al pueblo sandinista y fracasó en su tarea de Donald Trump de derrocar a los revolucionarios del pequeño pero orgulloso país y pueblo centroamericano en 2018.

 Después el fracaso Dogu fue trasladado a Washington, pero hace unos meses fue enviada otra vez en «MISIÓN», esta vez a la vecina Honduras, donde este heroico pueblo luchó durante 13 años contra el golpe militar respaldado por Estados Unidos, encabezado por Hillary Clinton y el Pentágono, que en las elecciones del 28 de noviembre de 2021 aplastó a los ex representantes estadounidenses en el bipartidismo liberal&nacionalists (PL+PN).

Cada uno puede sacar sus propias conclusiones de por qué ella, que recibía frecuentemente a los representantes de la Contrarrevolución en la embajada en Managua, hoy opera en Tegucigalpa.

 ¿Qué tareas ha recibido del Imperio? un Imperio que nadie en Honduras confía en «… el imperialismo así ni un tantito!»

Y los que confían se disparan