UN RELATO CON ROSTRO DE MUJER

Venezuela es un país que ha acogido millones de colombianos y colombianas, aquí muchas de nosotras hemos echado raíces y nos sentimos parte de la patria bolivariana, en mi caso, tengo más de 15 años en este país, en el que he vivido varios procesos electores. Sin embargo, no había tenido la oportunidad de votar en Colombia, inscribí mi cédula para las elecciones de 2018, pero en esa ocasión no fue posible.

Para las elecciones de 2022, particularmente para el Senado, se presentó una lista cerrada del Movimiento Político Estamos Listas, una organización que venía siguiendo desde que nació, porque como dice el lema de Estamos Listas en el exterior “estamos lejos, pero no estamos ausentes”. En consecuencia, estuve atenta para el momento en el que abrieran las inscripciones internacionales, y muy motivada me apunté junto con varias de mis amigas, colombianas y feministas, con quienes en Venezuela ya habíamos recorrido un largo camino juntas, desde la amistad y el activismo. Nos inscribimos formalmente en 2021, por primera vez en Colombia, un movimiento con aspiraciones electorales recogía en su programa las apuestas políticas feministas-que vale aclarar no es una agenda para un sector-redistribución del poder, de la riqueza y de los cuidados, y sobre todo una propuesta para las mayorías sociales del país, históricamente marginadas.

Enrumbada por el deseo

De acuerdo con la Registraduría Nacional, en Venezuela hay un aproximado de 200.000 mil ciudadanos colombianos y colombianas habilitados para votar. Sin embargo, el Gobierno de Iván Duque se negó a abrir puestos de votación en las oficinas consulares en territorio venezolano, debido a la ruptura de relaciones diplomáticas con Venezuela, en el 2019, tras desconocer al Gobierno de Nicolás Maduro y apoyar la autoproclamación de Juan Guardó como presidente “interino”. Este hecho ha negado a los residentes en este país durante más de tres años los derechos que como nacionales de Colombia les son inherentes, y en el marco del cronograma electoral, el derecho al voto, tanto a migrantes como a refugiados, por lo que varios connacionales interpusieron acciones de tutelas para buscar la protección de los derechos a la participación política, la igualdad y el voto, hasta el momento todas negadas, bajo el supuesto que el gobierno del presidente Nicolás Maduro se niega a cualquier comunicación y en ejercicio de la soberanía Colombia decide en cabeza del gobierno actual su política exterior.

Otras amigas, empezamos a ver opciones para viajar a la frontera con la intención de votar, en mi caso, yo estaba decidida a ir a hacerlo. Con ahorros y solidaridad, pude ir, cumplirle a Estamos Listas y a Francia Márquez, voté por primera vez en las elecciones de mi país de origen, voté feliz, motivada y me sentí ganadora.

No era la primera vez que participaba en procesos electores, pues en Venezuela, las elecciones son una fiesta, de hecho, se llama así “fiesta electoral”, las campañas no son de las élites, son de la gente y sin miedo se dice por quién se quiere votar.  En el caso de Colombia, quedé gratamente sorprendida, al ver mujeres votando por Estamos Listas y mostrándolo públicamente, felices, ¿cómo no sentir emoción? ¿Cómo no sentirla ahora que tantas mujeres y hombres de mi país de nacimiento se identifican con Francia Márquez? ¿Y qué su representación incomode a tanto politiquero tradicional?, el caso es que por primera vez, motivé a mi madre, que nunca había votado, a mis familiares, con quienes nunca había tocado el tema electoral, muchas de nosotras vivimos eso y lejos de tener dinero que ofrecer, ofrecimos confianza, y hemos sido enormemente correspondidas.

Sorteando las alcabalas del lado venezolano que paran “a la derecha” al viajero o viajera, revisan, piden plata, descaradamente te dicen que “ellos mandan en el punto de control”, venciendo las limitaciones que impuso el Gobierno de Duque para hacer ejercicio del derecho al sufragio, y haciendo caso omiso al miedo de fraude, llegó el día, muy perdidita, busqué el Centro Electoral correspondiente, miré en las listas mi número de cédula, seguí muy determinada a mi Mesa de Votación, para mi sorpresa no había cola, pasé de una, pedí mis boletas, marqué mis Xs con mil dudas de si lo había hecho bien, para comprobar vi videos de cómo votar, los mismos que había visto antes, en los días previos, era una duda normal no solo por ser la primera vez que votaba en Colombia, sino que en Venezuela el sistema electoral es electrónico.

Hoy pienso que cada esfuerzo valió la alegría, Estamos Listas logró más de 100.000 votos y tener presencia en casi todos los departamentos de Colombia y en más de 20 países a nivel internacional, Francia Márquez consiguió ser una de las más votadas y hoy ser candidata a la Vicepresidencia de Colombia, así que al fraude se le entierra votando masivamente, con la confianza en que las colombianas y colombianos nos merecemos muchas victorias, y muchas celebraciones con un helado con Crispy, mi favorito.

María Laura / marialauraucv@gmail.com