Félix Carrillo Hinojosa

No necesitó tomar un arma para mostrarle al mundo, que en Colombia los problemas sociales siguen sin ser resueltos y que cada vez que la ciudadanía se levanta, esta es masacrada, violentandole sus derechos a la protesta.

En medio de su sonrisa de niña grande y de un cuerpo menudito que la hace ver más juvenil, decidió hacerse a una batuta y dirigir como lo hacen las grandes directoras, la orquesta de la vida, con la esperanza que su sinfonía recoja las voces rebeldes de los jóvenes y mayores que hacen parte de nuestro territorio profundo, olvidado, vejado y usado como algo que vale solo en un pequeño momento, pero luego, el olvido que construye el mal uso del poder, las tira como si no tuviera valor.

Atrás quedó Susana Gómez, la egresada estudiante de la Universidad de Antioquia, quien por voluntad propia, le dio paso a «la Boreal», para apoderarse del clamor que le brinda la gente, entre ellos, los 400 músicos que se dieron cita el 5 de mayo en el parque de la Resistencia en Medellín, donde se demostró que el arte y en especial la música, es poderosa y útil para protestar.

El llamado a ser usado como instrumento de visibilización fue el himno nacional cuya versión deconstruida terminó imponiéndose a la turbulenta y continuada seguidilla de imágenes dolorosas que todos los días y en distintos lugares, tienen protagonismo en nuestro territorio, en donde los desaparecidos, muertos y heridos, son la noticia de siempre.

Esa iniciativa planteada por Juan Ernesto Arias, es recogida por ella, para lograr juntar a las diversas ciudadanías que le hicieron honor al parque de los deseos para ser uno de resistencia total.Con nuevos arreglos ese himno descontruido en donde se sumaron de manera vital Ana María Zapata, David Gaviria le dieron rienda suelta a la libre creación, para al final de todo, combinarlo con la marcha imperial de Star Wars para que la Revolucionaria Orquesta Sinfónica se presentara en el Museo de Antioquia luego de su exitosa presentación en el lugar de Resistencia.

Allí los acordes del compositor Oreste Sindice unido a la marcha de Star Wars se unieron a la vociferante frase, «El pueblo unido jamás será vencido».Todo esto es lo que hace de «La Boreal» un centro de atención, que además junto a la pandemia, la traiga a su tierra, desde el Conservatorio Real de Mons en Bélgica, donde estaba a punto de graduarse, para darle paso a un liderazgo que debe acolitar otros procesos como el Desconcierto Nacional en cabeza del grupo La Direkta, cuyo concierto virtual logró reunir el 17 de mayo a los más variados artistas comprometidos activistas de todo el país.

Estos hechos recuperan el papel del artista en la sociedad nuestra, es un alerta serio para con los diversos gremios y ante todo con estos gobiernos que no saben para donde van en lo relacionado con las políticas públicas culturales.La cultura que necesita de verdaderos protagonistas, decidió graduarla, sin que ella se lo pudiera.

Sus 26 años la llevaron a pensar, que esa batuta puede esperar y que es más útil en el Congreso como representante y defender los sueños de tantos artistas nacionales y venidos de otros lugares del mundo, para ello, no hay un mejor lugar que el #PactoHistorico de Antioquia, para construir el gran disenso social y encontrar los mejores caminos para una ciudadanía desesperanzada.Ese norte como su apellido, mira de frente en su propuesta cultural, que compromete a toda la ciudadanía Antioqueña a respaldarla. Ese reto que tienen, en especial los jóvenes tiene que ser reeditado en las urnas, para cerrarle el paso a las instituciones desguarnecidas por un gobierno que sigue como caballo desbocado sin rumbo fijo»-Fercahino. #Desdemiraya

Félix Carrillo Hinojosa