By Myanmar Now

Voces expertas internacionales piden una acción urgente con el mandato de la ONU, mientras las organizaciones sanitarias de las minorías étnicas y el NUG forman un grupo de trabajo para aumentar la cooperación internacional en la lucha contra la pandemia.

Es necesaria una intervención humanitaria internacional «urgente y a gran escala» para hacer frente a la crisis del Covid-19 en Myanmar, según declaró el jueves el Consejo Asesor Especial para Myanmar (SAC-M, por sus siglas en inglés).

La declaración experta del grupo independiente se produce en un momento en que Myanmar se enfrenta a una crisis importante de salud pública derivada de la mala gestión de la junta militar en la respuesta a la tercera oleada de Covid-19. En las últimas semanas, el sistema sanitario del país se ha colapsado, profesionales de la medicina han sido arrestados y se ha prohibido la distribución de oxígeno excepto por las autoridades bajo control militar.

«La situación se ha convertido en un desastre humanitario de tales proporciones que la presencia internacional de personal sanitario y médico se ha convertido en algo crítico», dijo en el comunicado Chris Sidoti, miembro del SAC-M y antiguo miembro de la Misión de Investigación de la ONU sobre Myanmar o FFM.

Las personas expertas, entre las que también se encuentran el ex presidente de la FFM, Marzuki Darusman, y la ex relatora especial sobre derechos humanos en Myanmar, Yanghee Lee, afirmaron que la intervención debe ser ordenada por el Consejo de Seguridad de la ONU como una iniciativa conjunta con la Asociación de Naciones del Sureste Asiático o ASEAN, ya que las tasas de transmisión de Myanmar son tanto una amenaza regional como internacional.

En una conferencia de prensa en línea, organizada el jueves por Parlamentarios de ASEAN por los Derechos Humanos, Yanghee Lee señaló que una resolución del Consejo de Seguridad sobre la emergencia de Covid-19 en Myanmar será la primera del organismo de la ONU relativa al país, y que es «demasiado tarde».

Hizo hincapié en que actores internacionales del sector humanitario que participen en una intervención no deben negociar con el consejo militar golpista, al que la SAC-M culpó de «alimentar deliberadamente» la crisis actual.

«La junta militar no debe ser considerada socia para la entrega de ayuda», dijo Lee en la conferencia de prensa. «Deben ser considerados como asesinos que tendrán que rendir cuentas por sus crímenes».

La intervención debe basarse, en cambio, en la cooperación de todas las agencias de la ONU bajo una delegación dirigida por su Secretario General, António Guterres, y contar con una fuerza en el terreno de personal sanitario local e internacional, explicó.

«Necesitamos que numerosas personas profesionales de la medicina y trabajadoras de la salud entren en Myanmar con mandato de la ONU, para que el personal profesional sanitario que ahora se esconde pueda salir y unirse a la prestación de servicios «, dijo Lee, sugiriendo que el mandato sería difícil de rechazar para la junta.

Según el comunicado, el SAC-M calificó la asistencia transfronteriza de «crucial» para la inclusión en la respuesta humanitaria de las organizaciones sanitarias de las minorías étnicas, el Gobierno de Unidad Nacional o NUG y las personas participantes en el Movimiento de Desobediencia Civil.

El Ministerio de Sanidad del NUG y las organizaciones sanitarias de las minorías étnicas anunciaron el jueves que habían formado conjuntamente el Grupo de Trabajo de Covid-19 con el fin de «prevenir, mitigar y controlar la propagación de la pandemia de Covid-19».

Una de las principales prioridades del grupo de trabajo será la cooperación internacional para adquirir vacunas contra el Covid-19, así como la asistencia y los equipos relacionados con la aplicación de un plan de vacunación, según el anuncio.

«El grupo de trabajo se formó para una colaboración más eficaz en [frenar] la pandemia», dijo el portavoz del grupo de trabajo, Padoh Mahn Mahn, a Myanmar Now. «Nos pondremos en contacto con las agencias de la ONU para buscar la asistencia necesaria».

La Dra. Cynthia Maung, de la clínica Mae Tao, en la frontera entre Tailandia y Myanmar, es la directora clínica del grupo de trabajo, y el Dr. Zaw Wai Soe, ministro de Sanidad del NUG, es el director adjunto.