TONY LÓPEZ R. (*) 

Es evidente que el gobierno colombiano y el oficialista partido Centro Democrático, ha comenzado su campaña electoral para las presidenciales del 2022 y las ha adelantado porque tienen la necesidad política de cumplir con el gobierno del ya fenecido Donald Trump.  Por eso ha comenzado el Gobierno colombiano unas sucias maniobras políticas contra Cuba utilizando a la revista Semana, en su portada de hoy 16 de enero, bajo el sugestivo, pero calumnioso artículo llamado: Cuba: El dossier secreto.  Semana revela un truculento informe oficial que según reza “pone al descubierto la estrategia de la injerencia de Cuba en Colombia”.

Para entender porque el gobierno de Duque, crea este falso-positivo y artificial conflicto con Cuba, considere que una de las   últimas misiones del Secretario de Estado, Mike Pompeo, ha sido visitar al presidente colombiano Iván Duque, todo antes de entregar su cargo, y de acuerdo a fuentes cercanas a la Casa Nariño y de la Cancillería, Pompeo vino a precisar la ejecución de los planes conjuntos que desde hace mucho tiempo ejecutan contra Venezuela, Cuba, Nicaragua, Rusia, China e Irán.

Procurar que su fiel aliado en Suramérica, sea una pieza clave en el escenario internacional y que el nuevo gobierno de Biden quede enredado en las acciones a las que se prestará el gobierno de Colombia, muy especialmente contra Venezuela y Cuba y en el papel que pueda jugar a favor de la derecha en países de Latinoamérica, abocados a elecciones en Ecuador, y los conflictos y crisis internas en Perú, Chile y Brasil y continuara tratando de crearle problemas a Bolivia.

La primera acción de Colombia en la ejecución de dichos planes conjunto, la ha iniciado con la publicación de un informe con falsas acusaciones sobre actividades de diplomáticos cubanos dados a conocer en la revista Semana. Todo esto, justo cuando hace apenas unos días atrás, el gobierno de Trump ha colocado a Cuba con el calificativo de que es un país que apoya el terrorismo. Obviamente esto no es una casualidad, está debidamente estudiado y coordinado con la embajada de Estados Unidos en Bogotá.

El llamado “Dossier Secreto” tiene como uno de los objetivos específicos señalar que Cuba encubre a los miembros del ELN que están en La Habana, a la espera de que el gobierno de Duque cumpla con el acuerdo de iniciar las conversaciones de paz. El gobierno colombiano, rompiendo todas las normas y principios diplomáticos, que rigen los protocolos en este caso, al exigir a Cuba que entregue a los miembros de la delegación del ELN.  Cuba con toda razón se niega a entregarlos, porque quebraría los acuerdos firmados por las partes (Gobierno y ELN) con el respaldo de los gobiernos del Reino de Noruega y de Cuba. Y como bien declaró el gobierno de Noruega, entregar e incumplir los protocolos, conlleva, a que ningún país en el futuro se comprometería a ser garantes de conflictos internos o externos.

Mientras que Humberto de la  Calle,  quien fue jefe de la delegación del gobierno colombiano en la conversaciones de paz con las FARC-EP en La Habana y Sergio Jaramillo    ex Alto Comisionado de Paz, del gobierno de Juan Manuel Santos,  cuestionaron al gobierno de Duque, señalando en un comunicado firmado por ambos, que: “Es un acto de ingratitud estatal  sin par con la República de Cuba, en negociaciones  similares  con el ELN, el gobierno de Iván Duque haya exigido la entrega a las autoridades colombianas  los miembros de la delegación en contra de los protocolos  firmados por el Gobierno de Colombia y los garantes internacionales, que exigen regresar a los negociadores del ELN a sus lugares de origen en caso de rompimiento de las conversaciones”.  

Es muy clara la posición del gobierno de Duque en cumplir las órdenes del saliente gobierno de Donald Trump, el plan es crear y favorecer todos los obstáculos posibles al nuevo gobierno del demócrata, Joe Biden. Tener presente que el oficialista partido Centro Democrático presidido por Álvaro Uribe Vélez, y el gobierno de Duque se jugaron a fondo en las elección de Estados Unidos a favor de Trump y para tal fin viajó a Miami la senadora uribista María Fernanda Cabal, para junto a la mafia cubana americana dirigida por Lincoln Díaz Balar y Marcos Rubio y la mafia política colombo-venezolana en esa ciudad, apoyar la campaña   política electoral en la migración de estas nacionalidades, incluida la compra de votos, así ha sido comentada por las redes sociales en Miami. Esa campaña fue uno de los factores que permitió que Biden no ganara en el Estado de la Florida.

Al dar a conocer el pasado 16 de enero el falso contenido del llamado “Dossier Secreto”,  en Colombia no se hizo esperar, la respuesta de diversos sectores desde gobernadores, alcaldes, y una declaración de 22 congresistas colombianos le enviaron el pasado 13 de enero una carta al gobierno pidiéndole que “iniciara las conversaciones con el ELN, recordándole que una de los argumento esgrimidos por el gobierno de Trump sobre la calificación de Cuba como país que auspicia el terrorismo es la permanencia de la delegación del ELN en su territorio”

Mientras que por otra parte el senador Gustavo Petro emitió una dura respuesta al gobierno sobre la injusta política hacia Cuba.  Y otro tanto hizo el senador Iván Cepeda quien acusó al partido oficialista Centro Democrático de auspiciar acciones contra Cuba entre ellas el falso informe publicado en Semana.  En la segunda entrega de esta historia revelaré las acciones que la revista Semana ha desarrollado contra Cuba, desde hace algunos años.

Esta no es la primera vez que la revista Semana, al servicio de la embajada de Estados Unidos, de anteriores gobiernos y del actual, publica falsos informes contra Cuba, que elaboran los servicios de inteligencia colombianos, y utilizan cuando se enfrentan a escenarios internos adversos, para desviar la atención y como ya señalaba en la primera entrega,  para borrar la abyección del gobierno del Centro Democrático  a Donald Trump  y todo lo que hizo para lograr la derrota del candidato demócrata Joe Biden.


Refiere la publicación que “en un informe de carácter oficial, que llegó a la Casa Nariño, se advierte que hay planes cubanos para en las elecciones y desestabilizar al país e incluso dicen que la seguridad nacional está en riesgo”.  El informe “supuestamente oficial” fue enviado a la Casa Nariño, pero hasta ahora que se conoce, la Casa Presidencial no se ha pronunciado oficialmente.

Lógico, la intención es sembrar la matriz de opinión en contra de Cuba, pero no pueden oficializarlo porque no tienen pruebas y no las pueden tener, porque todo es falso. Todo es un gran montaje y una farsa y en derecho hay un principio “no debes acusar, si no tienes pruebas, porque se revierte en tu contra”

La llamada amenaza de un posible conflicto diplomático con la isla, tampoco ha sido expresada oficialmente, pero Semana con sutil manejo señala que “tuvo acceso a dicho documento que permanecía bajo reserva y que lleva por título “La estrategia de injerencia cubana en asuntos de independencia y soberanía de Colombia”.

Si fuera cierto la existencia de ese documento, que obviamente por su importancia y como bien dice permanecía bajo reserva, hay que hacerse las siguientes preguntas: 1) Si permanecía bajo reserva es porque es un documento que tiene el carácter de Secreto de Estado. ¿Es así o no?

La respuesta es sencilla, entonces quien dio la orden y filtro el documento. 2) ¿Con qué objetivo esa información fue a parar a la revista Semana?  Obviamente no es muy sana la idea, es perversa y perseguía un interés político.

De ser cierta esa sospecha de tan grave connotación, el deber y obligación de un Estado serio y responsable, es la de convocar al embajador de Cuba al Palacio de San Carlos, donde radica la cancillería, trasmitirle la información, aportar las pruebas y pedirle explicaciones.  Es a partir de esas explicaciones y el esclarecimiento de los hechos, que el gobierno puede tomar las medidas y decisiones que considere, pero para ello tiene que contar con la veracidad e irrefutables pruebas.

Semejante plan contra un país donde se pone en peligro la independencia y soberanía de la nación, no puede de ninguna manera ser ventilado por ningún medio periodístico, sin antes el Gobierno cumplir responsablemente con lo arriba ya señalado.  Precisamente por eso existe el ejercicio diplomático, porque una equivocación o un mal entendido, puede provocar un conflicto cuya magnitud es impredecible.

Una acción muy poco profesional y mezquina, que solo se ejecuta con objetivos muy perversos y con un manejo político para manipular a la opinión pública con falsedades utilizando el instrumento de este, desprestigiado medio, como es la revista Semana. Un vergonzoso acto, contra un país que ha demostrado plena solidaridad y amistad con el pueblo colombiano y que hace años ha ejercido un transparente y pleno apoyo a la paz en Colombia.

Pero la Casa Nariño no ha actuado y todo responde, a que no tienen ni información de que el gobierno de Cuba y sus diplomáticos realizan acciones injerencistas en sus asuntos internos.

Nunca ha sido una política de Cuba la de inmiscuirse en temas internos de otros países, sin embargo, Cuba ha sido víctima de truculentas campañas, un genocida bloqueo económico condenado en la ONU por 187 países, por cierto, por primera vez, desde hace 27 años, el gobierno de Duque se abstuvo, rompiendo junto a Brasil, el consenso latinoamericano de condenarlo. Desde hace 62 años Cuba ha recibido acciones y agresiones diplomáticas, políticas e incluso agresiones militares, pero ha tenido la satisfacción del respaldo y solidaridad de los pueblos, que repudian a sus serviles gobiernos.

Muy bien hilvanado el supuesto documento publicado por Semana de la intromisión de Cuba en los asuntos internos de Colombia, la idea es para sentar esa matriz de opinión, con el interés de atemorizar a los colombianos y procurar la enemistad con Cuba. Con esa campaña de opinión logró Álvaro Uribe obtener miles de votos y ganar el plebiscito cuando sustentaba la tesis de que, si el Sí ganaba el “Castrochavismo” se instalaría en la Casa Nariño. Curiosamente los vándalos que asaltaron el Congreso de EE UU, muchos de ellos, declararon que el objetivo era evitar que Biden tomara el poder porque es el candidato del “Castrochavismo”.

Siguiendo en esa línea, desde hace años les pongo varios ejemplos. Lo publicado bajo el titulo Cartas Explosivas, en la Edición 1854 de la semana del 12 al 19 de noviembre del 2017. Donde se quiso involucrar a Cuba con informaciones absolutamente falsas, suministrada por el Fiscal Néstor Humberto Martínez, el mismo que junto con la DEA fraguó la farsa de Jesús Santrich, para acabar con los Acuerdos de Paz.

Es una farsa tras otra farsa, en el 2006 durante el gobierno de Uribe Vélez, la revista Semana y otros medios como RCN, la FM, Radio Caracol, se prestaron a montar otra comedia contra el embajador José Pérez Novoa, señalando lo mismo, que era un espía de la inteligencia cubana. Pérez Novoa es un diplomático prestigioso, con 50 años de carrera que prestó servicio en la ONU con sede en Ginebra, director de asuntos multilaterales de la cancillería por muchos años y en varios países, entre ellos en la India.

Esto lo conoce muy bien el senador del uribista Centro Democrático José Obdulio Gaviria, en aquella época asesor del presidente Uribe, quien acudió al embajador Novoa, en ese año 2006, para gestionar que La Habana fuera sede de una Mesa de Diálogo de Paz con el ELN.  El embajador le apoyó y cumplió con lo solicitado y Cuba fue sede de aquellos diálogos.

No olvidar que, en la década del 60, Estados Unidos promovió la salida de Cuba de la OEA, pero Cuba digna y altiva, como dijo nuestro Canciller Raúl Roa: “Cuba abandona esta sala y esta organización y con Cuba, se van los pueblos latinoamericanos”. En este Ministerio de Colonia subordinado a los Estados Unidos, no estaremos jamás, afirmó Roa. Con la sola excepción de México, el resto de los países rompieron relaciones diplomáticas.  No fue hasta la década del 70 que algunos de ellos las restablecieron, Colombia la restableció en el año 1974 durante el gobierno de Alfonso López Michelsen.

Deseo que mis lectores, especialmente los colombianos, conozcan que esa conducta ha sido un ataque sistemático a Cuba, sin una sola prueba que aportar. Mientras que Cuba hacia Colombia y sus gobiernos solo ha tenido gestos de solidaridad, apoyo y una permanente política a favor de la paz y la reconciliación del noble pueblo colombiano.

Ejemplos tenemos a granel, desde la directa participación del presidente Fidel Castro Ruz, en apoyar una solución para que los sucesos de la embajada dominicana en 1980, en poder de un comando del M-19, no terminara en un baño de sangre y así fue, el comando con varios de los diplomáticos retenidos fue recibidos en La Habana.

En el año 1996 y a petición del ex presidente César Gaviria, en ese momento Secretario de la OEA, le solicitó apoyo al comandante Fidel Castro para que liberaran a su hermano que había sido secuestrado por un pequeño movimiento denominado JEGA (Dignidad por Colombia) y cuyo Jefe el conocido comandante “Bochica” guardaba prisión, éste le comentó a otro compañero de celda, a sabiendas que era informante, que solo entregaría a Juan Carlos Gaviria si Fidel le hacía la petición enviando a un emisario  a verlo a él.

A todas estas en Cuba no se conocía la existencia de esa organización, ni a ninguno de sus integrantes, solo después se supo que era una disidencia del ELN, que se inspiraba en el pensamiento de Jorge Eliécer Gaitán. El entonces coronel Naranjo jefe de la Inteligencia de la Policía, supo la información que Bochica había comentado e informó al ex presidente Gaviria y fue así como liberó a su hermano y no hubo que lamentar la pérdida de su vida.

La participación en los dos procesos de diálogo y negociación de paz de las FARC-EP y el ELN en el gobierno de Andrés Pastrana. El del ELN en La Habana, y con las FARC-EP en San Vicente del Caguán. Y este último iniciado en Cuba el 23 de febrero del 2012 y culminado en noviembre del 2016, entre las FARC-EP y el gobierno de Juan Manuel Santos, teniendo a Cuba como sede.

Como puede apreciarse en estos ejemplos, la Isla siempre ha sido un factor de solidaridad, apoyo y de paz, no solo para Colombia, también con otros gobierno y Estados, y como parte de un principio de su política exterior la de no realizar injerencia en los asuntos internos de otros Estados. En la tercera parte de este artículo, abordaré otros temas de interés y que refutan todo lo planteado por Semana, incluyendo la mentira de la existencia de 1500 médicos cubanos y de 50 técnicos de deporte sospechados, de agentes de la inteligencia cubana. Recordar siempre, que está política del gobierno de Duque, no es más que cumpliendo con lo solicitado por el  saliente  Secretario de Estado,  Mike Pompeo, para respaldar la injusta y perversa decisión de Trump de colocar a Cuba en la lista de países que apoyan el terrorismo y crearle problemas al electo presidente Biden, que como es conocido el presidente del Centro Democrático Álvaro Uribe e Iván Duque, desprecian, porque consideran que los demócratas apoyan a otros candidatos para las presidenciales de 2022.

(*) Periodista, politólogo, y analista internacional.
La Habana Cuba, 23 de enero del 2021.