OSCAR H. AVELLANEDA  04 ENERO 2021 

Antes de finalizar 2020, la Agencia Nacional de Hidrocarburos, y Ecopetrol adelantaron la firma de un “contrato especial” para la extracción de hidrocarburos por medio del fracking.

Este sería el primer proyecto piloto en Colombia y se tiene previsto iniciarlo en el municipio de Puerto Wilches, sobre un área aproximada de 455 hectáreas, de donde esperan extraer entre 7.000 millones de barriles de petróleo y gas.

Se desarrollarían cuatro pilotos de fracking. Tres en la cuenca del Valle Medio del Magdalena, operados por ConocoPhilips, ExxonMobil y Ecopetrol y el otro en la cuenca Cesar-Ranchería, en La Guajira, por parte de la multinacional Drummond.

Lo cierto es que los negocios para el régimen Duque ocupan el primer lugar por encima de la Vida, la Salud y el bienestar de las comunidades, por lo cual Ecopetrol no dudará en sacrificar el medio ambiente en favor del capital extranjero.

Es tal el afán por aumentar las reservas de hidrocarburos que Duque ha llegado a hablar de “fracking responsable”. Un disparate, que como lo dijo el gobernador de Boyacá, Carlos Andrés Amaya, “es como decirle a una mujer que la van a violar responsablemente”

Aunque el ejemplo puede ser chocante no falta a la verdad, pues hay pruebas científicas rigurosas de diversas universidades del mundo que han demostrado que el fracking, o  fractura hidráulica, genera impactos graves al medio ambiente como la contaminación de fuentes de agua potable y afectación a la fertilidad de la tierra.

¿Cómo puede perforarse la tierra, llenarla de peligrosos químicos, contaminar el agua y aumentar el riesgo sísmico de manera “responsable”?

Si países como Francia, Alemania e incluso varios estados de EEUU han prohibido esta forma de explotación, ¿por qué Colombia sigue empeñada en realizar pruebas de este tipo?

La respuesta tiene que ver con la total dependencia que tiene Duque con grandes empresarios que financiaron su campaña.

Otro disparate es pretender convertir el fracking en una “alternativa viable para reactivar la economía”

Duque busca imponer una de las reformas tributarias más regresivas de todos los tiempos. Su ministro de hacienda Alberto Carrasquilla ha propuesto el IVA (impuesto al valor agregado) a todos los productos de la canasta familiar, con lo cual, las familias de clase media y de escasos recursos tendrán un duro recargo en los productos de primera necesidad, mientras los empresarios verán reducidos sus impuestos, y entre los sectores más favorecidos estaría la explotación de hidrocarburos.

La ecuación es evidente: mientras los trabajadores sostendrán vía impuestos las acciones gubernamentales so pretexto de “reactivar la economía”, Ecopetrol dispondrá de enormes hectáreas para ejercer su explotación “responsable” de hidrocarburos la cual será financiada con los tributos de Carrasquilla.

En pocas palabras, los colombianos estaremos pagando para que los propietarios de unas cuantas empresas exploten nuestros recursos, dañen el medio ambiente y devasten selvas y ríos.

El programa de la Colombia Humana señaló con claridad que enfrentar los desafíos del cambio climático es uno de los grandes retos para Colombia y el mundo en los próximos años.

Ecopetrol, sin perjuicio de la gestión de la extracción petrolera en un período de transición, se debería convertir en una empresa dedicada a la investigación, promoción e implementación de energías renovables.

Esto implicaría transformaciones profundas en el modelo económico, y mejores políticas ambientales gracias a la disminución del uso de energías fósiles.

Es necesaria una transición que nos lleve de los combustibles fósiles a las energías solar, eólica, geotérmica y de las mareas, entre otras, por cuanto la emisión del dióxido de carbono (CO2) es el mayor responsable del calentamiento global, y la principal actividad humana que causa este fenómeno es la quema de combustibles: carbón, petróleo y gas natural.

Es inaceptable que por beneficiar a unos pocos capitalistas dueños de las empresas petroleras extranjeras y nacionales olvidemos que el calentamiento global está produciendo el cambio climático, y que si éste no se detiene llevará a la extinción de todas las formas de vida sobre la Tierra, incluyendo la especie humana.

Duque quien ocupa la presidencia gracias a la compra de votos con dineros del narcotráfico no debe seguir gobernando.

Urge apoyar la iniciativa del referendo “Chao Duque”, como instrumento democrático de lucha política, desarrollando Comités en todo el país, caracterizados por una vinculación amplia, popular y diversa de la sociedad, sus organizaciones y la ciudadanía. La meta es recoger más de 1.800.000 firmas, lo que implica desde ya realizar los planes necesarios para lograrlo.

El referendo “Chao Duque” servirá a largo plazo para potenciar la construcción de un gran bloque de convergencia en las próximas elecciones del 2022, con un programa unitario que recoja las propuestas de cambios al modelo económico neoliberal que garantice los derechos a la salud, la vivienda, la educación y un salario digno para todos los colombianos.

Debe también liberar la economía campesina del vasallaje de los terratenientes, cumplir los Acuerdos de paz y lograr nuevos Acuerdos con otras organizaciones políticas en armas. Sin olvidar la urgente implementación del tránsito de los combustibles fósiles a las energías renovables.



Con información de vanguardia.com y https://pacocol.org/index.php/noticias/nacional/6745-el-fracking-responsable-es-un-disparate-no-al-fracking-en-colombia
https://www.pacocol.org/index.php/noticias/nacional/13884-apoyemos-a-chao-duque-esa-es-la-tarea