Un trabajador electoral maneja las boletas mientras el conteo de votos continúa en el State Farm Arena en Atlanta el jueves 5 de noviembre de 2020.(Associated Press)By LAURA BLASEY MULTIPLATFORM EDITOR, NEWSLETTERS NOV. 12, 20207:15 AMWASHINGTON —  

En Pensilvania, el sábado los funcionarios electorales contaron suficientes votos para dar a Joe Biden el triunfo en el estado. Con sus 20 votos electorales, Pensilvania impulsó al demócrata un poco más allá de los 270 necesarios para ganar la presidencia. Associated Press y las principales cadenas de televisión, incluida Fox News, declararon a Biden presidente electo. Esa noche, el exvicepresidente pronunció un discurso de victoria televisado a nivel nacional.

No tan rápido, respondió el presidente Trump.

Con tuits en mayúsculas, Trump se declaró ganador y sus seguidores inundaron las redes sociales con fotos manipuladas y rumores que pretenden revelar fraudes e irregularidades en la elección. Bajo sus órdenes, la administración se ha negado a cooperar con el equipo de transición de Biden.

Señalar que esto no tiene precedentes es quedarse corto. Todo presidente perdedor, en más de un siglo, ha cedido y cooperado en la transferencia pacífica del poder a su contrincante.

Altos funcionarios de la administración Trump, asistentes de campaña y aliados dijeron a los reporteros que el presidente está desesperado por retener a sus fieles seguidores y considera que socavar los resultados electorales es una forma de mantener su apoyo entusiasta. El hecho de que sus afirmaciones puedan confundir, incluso a los votantes de Biden, lo protege todavía más de tener que admitir una derrota.

Para darle sentido a las noticias de la semana, abordamos tres preguntas importantes para disipar la ofuscación que Trump ha lanzado sobre el triunfo de Biden, y lo que debió ser una transición sin polémicas hacia una nueva administración.

¿Qué tan graves son las denuncias de supuestas anomalías en la votación?

Los republicanos han hecho una serie de afirmaciones sobre el fraude, y son totalmente falsas:

• Se han emitido votos en ausencia a nombre de personas fallecidas en Pensilvania y Michigan. En realidad, los votantes están vivos; sus fechas de nacimiento simplemente se registraron incorrectamente, como informó James Rainey de The Times.

• Las boletas electorales pro-Biden se encontraron misteriosamente durante la noche. Lo cierto es que los funcionarios electorales simplemente contaban los votos ausentes, un proceso que durante mucho tiempo se consideró que tomaría varios días.

• Se prohibió la entrada a un centro de conteo a los observadores de encuestas republicanos en Detroit. En realidad, ambas partes tenían más de 200 observadores, informó Seema Mehta.

• Votantes de otros estados emitieron sus votos en Nevada. El Wall Street Journal informa que esos votantes eran miembros de familias de militares que consideran como su hogar al estado, pero fueron trasladados a otro sitio.

La mayor parte de las acusaciones involucran boletas enviadas por correo. A causa de los peligros de la pandemia, millones de estadounidenses, particularmente demócratas, emitieron sus votos por este medio. Mientras tanto, Trump generó alarmas sobre la confiabilidad de la votación por correo, instando a sus seguidores a asistir personalmente a las urnas.

No existe evidencia de fraude generalizado en la modalidad por correo y los estados toman grandes precauciones para reducir las posibilidades de que alguien pueda manipular la elección.

En Georgia, uno de los pocos estados que permanece demasiado cerca para declarar una victoria clara, los funcionarios electorales republicanos han rechazado las afirmaciones de recuentos de votos falsos de Trump y sus aliados, según informan Mehta y Jenny Jarvie.

Los esfuerzos de la campaña de Trump han arrojado solo un reclamo en Nevada, el cual los funcionarios están investigando. Biden ganó el estado por más de 36.000 votos, informa Chris Megerian.

Nerissa Buelna, izquierda, y Vivian Morales revisan las boletas antes de enviarlas para su conteo a la oficina del Registro de Votantes del Condado de San Bernardino el jueves 5 de noviembre de 2020 en San Bernardino, CA.(Irfan Khan/Los Angeles Times)

¿Se requieren resultados finales para declarar un ganador?

El conteo aún no ha terminado, pero no tiene por qué para ser determinado un ganador.

Cierto, Carolina del Norte todavía está aceptando boletas electorales, y Alaska apenas ha iniciado el conteo de las boletas de personas ausentes. La mayoría de los estados no certificarán sus recuentos hasta finales de este mes, lo que hace que las cifras preliminares sean consideradas hasta entonces “no oficiales”.

El lunes, el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, se unió a otros republicanos para solicitar a los estadounidenses que ignoren la determinación de las cadenas de que Biden ganó y que esperen hasta que los resultados sean definitivos. Pero las boletas restantes no pueden cambiar el resultado de la elección. Son solo cálculos matemáticos. Simplemente no quedan suficientes boletas — en los estados cercanos o en los indecisos— para que Trump supere a Biden.

Los cálculos electorales de los medios no son perfectos. Pero en estos días, los escritorios de decisiones se basan en grandes cantidades de datos y conteos preliminares para proyectar de forma independiente a los ganadores con una alta tasa de éxito, escribe Stephen Battaglio. La victoria de Biden fue declarada por todas las cadenas informativas, incluyendo a Fox News, en un lapso de 16 minutos.

¿Importa si Trump nunca admite la derrota?

McConnell declaró el lunes que Trump “está 100% en su derecho” de no admitir la derrota, hasta que los resultados sean definitivos, y de agotar sus opciones legales.

Esto es técnicamente cierto.

Las declaraciones de admisión de derrota ciertamente facilitan las cosas, pero siempre han sido opcionales. Desde 1896, al menos, los candidatos perdedores han optado por ceder ante el ganador por tradición y espíritu deportivo, como escribió James Rainey la semana pasada. Ocasionalmente, los candidatos perdedores han esperado, pero aún así han admitido la derrota. En la carrera del 2000, Al Gore cedió y rápidamente se retractó de su concesión, solo para volver a ceder cuando la Corte Suprema determinó que George W. Bush era el ganador. Trump nunca ha sido de los que siguen las tradiciones.

Independientemente de si Trump admite su derrota, las elecciones son un juego de números. Como hemos cubierto en ediciones anteriores, hay un orden de operaciones que siguen los funcionarios electorales. La ecuación ha permanecido igual desde la fundación de este país, no se requieren concesiones.

Eso no significa que no habrá consecuencias. La retórica de Trump puede generar miedo e incertidumbre, como escribieron Evan Halper, Eli Stokols y David G. Savage antes de las elecciones. Trump ya ha aprovechado su negativa a ceder para retrasar el proceso de transición, escriben Megerian y Stokols esta semana. Aún así, no cambia los cálculos matemáticos.

Lo último de las elecciones

— De Halper, Noah Bierman y Tracy Wilkinson: Biden señaló el martes que no se vería obstaculizado por los intentos cada vez más agresivos del presidente Trump de frustrar la transición de poder, y calificó sus afirmaciones de ser el legítimo ganador como “algo penoso”. Incluso mientras los aliados del mandatario lo defienden, los líderes de naciones extranjeras continuaron enviando felicitaciones a Biden.

— Días después de su triunfo electoral, Biden no ha perdido el tiempo para abordar la pandemia. Advirtió que aún faltaban meses para la distribución generalizada de una vacuna para el COVID-19 e imploró a los estadounidenses que usaran cubrebocas, informan Halper y Noam N. Levey. Biden también anunció la creación de un grupo de trabajo contra la pandemia.

— El demócrata Cal Cunningham concedió la derrota el martes al senador republicano en funciones, Thom Tillis, en Carolina del Norte, diciendo que “los votantes han emitido su opinión”.

El presidente electo Joe Biden y la vicepresidenta electa Kamala Harris escuchan durante una reunión con el consejo asesor de COVID-19 de Biden, el lunes 9 de noviembre de 2020, en el teatro The Queen en Wilmington, Del.(Associated Press)