Por Armando Reyes Calderín

Beirut, 17 ago (Prensa Latina) Los vaticinios volvieron a cumplirse en El Líbano con un panorama político sin rumbo, toda vez que cada formación partidista o sectaria aspira a imponer sus deseos o pretensiones en medio de un inminente colapso.
La formación de un próximo Gobierno resulta el meollo de las disputas, tras la renuncia de la alineación del primer ministro Hassan Diab, abrumada por las explosiones del 4 de agosto último en el puerto capitalino.

Con un saldo de casi 180 muertos, unos siete mil heridos, daños totales o parciales de 300 mil viviendas y pérdidas calculadas en unos 15 mil millones de dólares por las detonaciones, la urgencia de instalar un Gabinete figura en un segundo plano.

Unos presionan por uno neutral y elecciones parlamentarias anticipadas y otros prefieren un Gabinete de unidad nacional con todas las fuerzas políticas incorporadas.

El presidente del Parlamento, Nabih Berri, Hizbulah y la Corriente Patriótica Libre rechazan los comicios adelantados, a la vez que abogan por la unidad para enfrentar las secuelas de la tragedia que convirtió en zona de guerra a gran parte de la capital.

Mientras, el Partido Socialista Progresista, Fuerzas Libanesas y el patriarca de la iglesia cristiana maronita, Bechara Boutros al-Rai, recaban una alineación neutral e independiente que surja del ejercicio cívico anticipado.

La ayuda a largo plazo de Occidente, encabezada por Francia y Estados Unidos, la condicionan a la aplicación de reformas demoradas, incluido el control estatal sobre el puerto de Beirut y las fronteras libanesas.

El subsecretario estadounidense de Estado de Asuntos Políticos, David Hale, reafirmó que solo habrá apoyo financiero a largo plazo si hay reformas del sistema libanés actual.

‘Cuando veamos a los líderes libaneses comprometidos con un cambio real, un cambio de palabra y de acción, Estados Unidos y sus socios internacionales responderán con un apoyo financiero sostenido’, indicó Hale, quien realizó una visita de tres días a este país levantino.

En su homilía dominical, al-Rai, de gran influencia en la comunidad cristiana maronita, reafirmó la solicitud de un gobierno capaz de revertir la corrupción, promulgar reformas y rescatar a los ciudadanos y no al liderazgo ni la clase política.

Debemos comenzar de inmediato con elecciones parlamentarias sin cambiar la Constitución y formar un gobierno, precisó.

El jefe de las conservadoras Fuerzas Libanesas, Samir Geagea, pidió un recorte de los cuatro años de mandato del hemiciclo electo en 2018 y enfatizó en crear un Ejecutivo neutral.

‘La solución real radica en acortar el mandato porque con el actual, no llegaremos a ningún lugar’, apuntó.

Geagea y su formación apostaban a un derrumbe de la cámara de diputados, pero ese plan falló cuando solo ocho legisladores dimitieron y no alcanzaron el umbral para la disolución.

El presidente de la República, Michel Aoun, consideró inadecuada su dimisión y convocar a elecciones inmediatas ante el escenario de dificultades y crisis en curso en el país.

En igual sentido se expresó el jefe de la Resistencia islámica, Hassan Nasrallah, quien calificó de pérdida de tiempo el intento de establecer un colectivo gubernamental neutral en El Líbano.

Nasrallah defendió la creación de un Gabinete de unidad nacional y si no es posible, argumentó, debía concebirse uno de amplio respaldo político y popular, y formado por políticos y tecnócratas.

A juicio del líder del Partido de Dios, en El Líbano todos los ciudadanos, sin excepción, están integrados a una secta u orientación partidista; encontrar alguien sin vínculos políticos o religiosos es imposible, acotó.

‘Exigimos un gabinete fuerte, capaz y que esté protegido de los políticos; pensar en uno neutral es una pérdida de tiempo’.

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