Conspiraciones y divisiones en las FFMM colombianas (1ra Parte)

TONY LÓPEZ R.(*)  08 JUNIO 2020  VISTO: 778

Severas críticas han recibido el gobierno de Colombia y su presidente Iván Duque Márquez, de diversos sectores políticos y sociales y de la opinión pública nacional e internacional por la próxima llegada al país de una brigada élite de la 82 División Aerotransportada del ejército de los Estados Unidos, conformada por 800 marines, y con esta llegada la evidente pérdida de soberanía porque fue la embajada de los Estados Unidos en Bogotá la que anunció, a los colombianos, tal noticia.

El anuncio no lo hizo la cancillería que es a quien le corresponde, obviamente, luego de cumplimentar los trámites constitucionales con el Senado de la República, como establece la ley, pero no lo hicieron y desconocieron la Constitución, no es al Ministerio de Defensa, que para colmo aparece firmando   un comunicado conjunto con la embajada de Estados Unidos, en la práctica, recibiendo una orden de una potencia extranjera.

Esta unidad militar estadounidense cuyo nombre es “Security Forces Assistance Brigade”, en opinión del analista colombiano Felipe A Priast : “es una fuerza nueva creada en el 2018 y está encargada de entrenar y asistir a naciones aliadas de Estados Unidos que tienen problemas al interior de sus ejércitos, ya bien sea que esos estados ven a esos ejércitos como una amenaza o bien porque los quieren usar como  fuerza de choque  contra otro estado que considera enemigo”.

No es descartable que los marines vengan a verificar si hay o no crisis interna en las FF.MM colombiana, el argumento del combate al narcotráfico   es poco creativo y nada diferente de los que fue el Plan Colombia, un plan contrainsurgente y es claro que vienen a preparar condiciones para una, no desechable, acción militar contra Venezuela.

Por la ubicación de esta fuerza en los departamentos de Santander del Norte y Arauca, su accionar apunta a explorar el terreno, realizar actos hostiles utilizando a los paramilitares y mercenarios con vistas a provocar una respuesta venezolana y le brinde el argumento a Estados Unidos, para iniciar un conflicto militar contra Venezuela invocando al TIAR y la desprestigiada OEA.

Esta zona durante los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos e Iván Duque, fueron territorios ocupados por los narco-paramilitares, que operaban y operan actualmente con la plena complicidad de sectores de las Fuerzas Militares colombianas, precisamente, uno de los temas del conflicto al interior de las fuerzas castrenses, pero esas bandas paramilitares pueden ser utilizadas para promover la provocación.

Existe una importante corriente interna dentro de la oficialidad del ejército que están en contra de esos vínculos con los narco-paramilitares que tanto daño les ha causado al prestigio del ejército, entre otras razones, porque la narco-política aplicada por el ex presidente y actual senador Álvaro Uribe Vélez, desde su época de gobernador de Antioquia, los llevó a corromper a una parte de la alta oficialidad y a muchos de ellos los  enriqueció con dinero del narcotráfico y los indujo a una demencial política con criminales asesinatos a inocentes jóvenes que tratan de encubrir  bajo el nombre de “falsos-positivos”. Esos asesinatos deben ser llamado como lo que son, crímenes de guerra.

Los escándalos públicos que se han venido conociendo en los últimos tiempos, vienen de lejos, no olvidar que fue durante la gobernación del departamento de Antioquia de Uribe Vélez y en pleno maridaje con el ministro de Defensa Fernando Botero Zea, promovieron una ley y se aprobó en el Congreso,  la creación de las Cooperativas de Seguridad Rural Privadas, conocidas como Convivir, estas cooperativas  están consideradas la madre del narco-paramilitarismo,  respaldadas por sectores importante del estamento militar.

Como lo señala el mayor Bermúdez Rossi “fue la legalización y apoyo a los capos al narcotráfico, las Cooperativas de Vigilancia Rural (Convivir) no fue más que insertar a la población civil en la guerra y contradictorio con el protocolo II de Ginebra, para seguridad de terratenientes, ganaderos, casatenientes, y narcotraficantes, el conflicto interno se degrada hacia una guerra civil no declarada”. Los grupos de justicia privada, según el decreto 356 de 1994, articulo 39, buscan insertarse a todo trance, legalmente, en tales “Cooperativas” (1).

Fue en ese período que se dieron varios escándalos de algunos altos mandos militares vinculados al narco-paramilitarismos, como lo fue el del Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares Camilo Zúñiga, los generales Rito Alejo del Río, Yanine Díaz, varios coroneles, algunos encarcelados y otros   fuera de servicio.

Como bien señala el colega venezolano Ernesto Salazar sobre la crisis militar colombiana en la revista On Line Pueblo en Armas, “los altos mandos de las Fuerzas Militares de Colombia no conocen hoy a Simón Bolívar, ni lo estudian ni mucho menos lo hacen conocer a las tropas: el Pentágono prohíbe su estudio en las escuelas militares latinoamericanas y en el documento Santa Fe IV; lo declara su enemigo”. Una gran ofensa para nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños.

No es casual que quien fuera Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares durante el gobierno de Uribe Vélez, el general Carlos Alberto Ospina, comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, en entrevista que concedió a El Espectador…, “declare que no es “un especialista en Bolívar”, pues “no tengo un conocimiento profundo de él”…; reconociendo, en cambio, que “me gustan las películas de guerra. Por ejemplo, Las boinas verdes con John Wayne”.

” El entrevistador, Libardo Cardona Martínez, le pregunta al general Ospina: “¿Cuál es su ídolo?”, y éste le responde: “El mariscal Rommel, un hombre noble, un buen soldado, valiente. Es un hombre muy parecido a nosotros”. Aquí tienen nuestros amigos lectores el fiel retrato de nada menos que el máximo jefe de las FF.MM colombianas cuyo ídolo no es Simón Bolívar, ni tan siquiera Santander, sino el mariscal nazi fascista Erwin Rommel (1891-1944) quien fue derrotado por el Mariscal británico Bernard L Montgomery (1887-1976) en la batalla de El Alamein en 1942.

No es un secreto que dentro de las Fuerzas Militares colombianas hay un sector importante que no está muy de acuerdo en ser utilizado para iniciar una guerra contra Venezuela, no es una posición de este momento sino de hace mucho tiempo.  Hace muchos años que dentro de las Fuerzas Militares hay una fuerte posición de importantes sectores y mandos militares, incluso, en el alto mando, que no comparten la idea de inmiscuirse en acciones que conduzcan a un enfrentamiento militar con Venezuela. Los ex Comandantes en Jefe de las Fuerzas Militares, generales Fernando Tapia y José M Bonnet, nunca fueron partidario de tal aventura.

No existe ningún argumento político, económico, ni fronterizo, que se pueda utilizar para declarar una guerra con Venezuela, por otra parte, las FFMM colombianas son conscientes que militarmente en una guerra convencional, los venezolanos están, no solo, mejor preparados, sino mejor armados, y que los supera en poderoso armamento con tecnología muy avanzada y además conscientes que defienden su país, mientras Colombia es el agresor.

Desde hace años, las Fuerzas Armadas Bolivarianas Venezolanas están preparadas en la lucha regular, que es el déficit del ejército colombiano, que sí es numeroso y tienen buena preparación, pero han sido preparados en lucha irregular y la estrategia y táctica de lucha, así como los medios de combates son distintos y diferentes.

Venezuela cuenta con 3 millones de milicianos, fuertemente armados, y con algo que es muy importante, empuñan un fusil defendiendo su patria, es el agredido y las víctimas son los venezolanos y venezolanas, y los colombianos en qué se convierten, en puros mercenarios y carne de cañón al servicio de una potencia extranjera para buscar sus beneficios imperiales, de los cuales Colombia no recibirá nada a cambio, solo muerte y destrucción.

O se van a creer el cuento de que el teatro de operaciones será solo en territorio venezolano, no, creo que, el ideólogo contra el chavismo Álvaro Uribe y su pupilo Duque, se equivocan y lo han dicho altas figuras del chavismo, si nos atacan e ingresan a Venezuela estamos en el perfecto derecho de contraatacar y entrar en Colombia. Aunque también hay que decir, que las relaciones, entre el presidente Duque y el ex presidente Uribe, hoy no parecen andar muy bien, lo cual no se tiene un buen escenario interno.

Como explica Duque que llama al debate de control político y es de ese debate que sale una nueva investigación de la Corte Suprema contra Uribe Vélez, lo hizo consciente e interesadamente, la respuesta solo la tiene él.  El gran escándalo por el espionaje de sectores de las FF:MM, cuya información iba a Uribe y no al Presidente es un hecho grave, no solo por el desconocimiento al Jefe de Estado, sino por el uso de esa información le pueda dar Uribe que no es Jefe de Estado y las razones que tuvo para compartimentarlo es sospechosa.

Será que a Duque se le ha despertado la conciencia, porque fue, precisamente, su padre, don Iván Duque Escobar, cuando era gobernador de Antioquia, el que le pidió al presidente Turbay Ayala que sustituyera al joven Álvaro Uribe Vélez como director de Aeronáutica Civil, por sus vínculos con el Cartel de Medellín.

Por otra parte, sí creen que el gobierno de Trump va a implicarse directamente en esa aventura, de invadir a Venezuela, se equivocan, en Estados Unidos la cosa como dice el dicho “el horno no está para galleticas”.  La crisis que tiene con el Covid-19 y los disturbios anti raciales por el asesinato de George Floyd y la intención de usar al ejército contra los manifestantes enardeció más al pueblo estadounidense, el Secretario de Defensa y el generalato le dijo no a Trump. No parece que EE.UU se impliquen directamente en una agresión, aunque del psicópata Trump puede esperarse cualquier cosa.

Y  en la hipótesis de un ataque y una guerra desde Colombia contra Venezuela, hay que preguntarse  qué va a pasar con la guerrilla del ELN,  los frentes del EPL  y de las FARC-EP, porque las  propias  FF:MM colombianas,  han reconocido que, como consecuencia del incumplimiento por parte del Gobierno de los Acuerdos de Paz  de La Habana, y los asesinatos que día a día se comenten contra ex combatientes, ha provocado la vuelta a las armas de miles de ex guerrilleros a  las FARC-EP, que encabeza el comandante Gentil Duarte  y FARC-EP Segunda Marquetalia, que comandan Iván Márquez, fuerzas que  ya han recuperado vastos territorios donde antes operaron y ya suman  más  de 7000 combatientes  armados, las que finalmente terminaran unidas bajo las ideas de su legendario jefe Manuel Marulanda Vélez y el programa de justicia social marquetaliano. 

Desde hace muchos años, las Fuerzas Militares colombianas, han tenido sus problemas internos y sobre todo porque una oligarquía liberal-conservadora los ha abusado y usado para sus fines políticos. Las Fuerzas Militares, en todos los países, se crearon para la defensa de sus fronteras y siempre para enfrentar cualquier acción que venga de otro país y en defender la soberanía e independencia. Nunca por política de Estado usar esa fuerza por razones política interna contra sus ciudadanos. Para esos hay otras dependencias policiales o las llamadas Guardias Nacionales.

En Colombia el manejo interno e independiente  Estado-FFMM  ha sido respaldado por la Constitución de  1886  y   la oligarquía liberal y conservadora  la usaron distintamente  en su beneficio, esas políticas se apreciaron con la guerra de los Mil Días, el asesinato  del general Rafael Uribe Uribe, y se acentuaron aún más desde,  él también asesinato del presidente Olaya Herrera, pasando por Alfonso López Pumarejo en la década del 30 a quien intentaron deponer en 1936 y luego en el 40 el desangre entre liberales y conservadores, el magnicidio contra el líder revolucionario y popular Jorge Eliecer Gaitán fue estremecedor, tal como él lo predijo, que su muerte podría provocar graves conflictos en los próximos 50 años,  esa guerra interna provocó 300,000 muertos de 1946 a 1958 (2), no se equivocó él carismático y preclaro líder.

Líder cuyo ejemplo y pensamiento tratan de ocultar, así como su historia, hace unos años visité la casa museo Jorge Eliécer Gaitán estaba muy bien atendida y hoy he tenido noticias de que la Casa Museo ha sido prácticamente destruida, pese a las reclamaciones de su familia y de su hija Gloria Gaitán.

Fue en el gobierno de Uribe Vélez, cuando la oligarquía liberal-conservadora inició una política de arrasar con la Casa Museo y el pensamiento e ideas de Jorge Eliécer Gaitán, abusando de su poder.  Es el pueblo colombiano el que debe exigir respeto al gobierno y la recuperación de la memoria histórica de sus líderes y pueblos.  Pueblo que no defiende su historia termina esclavizado por los grandes señores del poder autoritario y monárquico.

El tema de la crisis militar en Colombia y los diversos problemas que han confrontado en los últimos años, serán reflejados en la segunda parte de esta historia, que hoy es, además de la grave pandemia, un tema muy serio, no solo para Venezuela y Colombia, sino para la región.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.

La Habana Cuba, 6 de junio de 2020.

Por: Tony López R. (*)

Conspiraciones y divisiones en las FFMM colombianas (Parte 2)

TONY LÓPEZ R.

Por el respeto que merecen mis lectores y la historia colombiana, debo comenzar este artículo autocriticándome y pidiendo disculpas por un error histórico, cometido en la primera parte de esta serie de artículos referido a la actual crisis que atraviesan las Fuerzas Militares colombiana al afirmar, que el presidente Enrique Olaya Herrera, fue asesinado, cuando en realidad él falleció en Roma, Italia, mientras se desempeñaba como embajador ante la Santa Sede, eso ocurrió en el año 1937. Dejo saldada así esta cuenta con ustedes queridos lectores y con mi conciencia que ya me molestaba.

La critica situación que aún está presente al interior de las Fuerzas Militares colombianas, y no está resuelta, será difícil poder lograr solventar la grave crisis que actualmente se debate y que se convierte en más complicado cada día, por el escándalo de corrupción y de desaparición forzada que involucra al mismo Comandante en Jefe del Ejército, el general Eduardo Zapateiro y junto a él, 230 oficiales de altos y mandos medios de dicho ejército, por el momento.

Si bien este escándalo comienza por las acciones de los servicios de contrainteligencia e inteligencia militar, por las interceptaciones telefónicas a cerca de 130 personalidades políticas, congresistas, periodista, líderes sociales, sindicalistas, opositores al gobierno, especialmente los conceptuados miembros de la izquierda colombiana, el tema va más lejos y en esa supuesta penetración de actores externos, lo cierto es que el manto cubre además una corriente o sector militar que filtra o entrega información a las autoridades venezolanas, de carácter militar y muy sensible, obviamente para Colombia, también para Venezuela.

El pasado 4 de junio, el presidente venezolano Nicolás Maduro Moro, declaró a la agencia HISPANTV, que su homólogo colombiano, Iván Duque, supervisa “personalmente” los campamentos donde se preparan nuevas incursiones contra su país. “Tengo información comprobada de fuente certera que Iván Duque, presidente de Colombia, personalmente supervisa a través de jefes militares campamentos en Medellín en Antioquia, en el norte de Santander, de grupos de mercenarios reagrupados con paramilitares para preparar nuevas incursiones contra Venezuela”.

Cuando el vicepresidente venezolano para las Comunicaciones e Información, Jorge Rodríguez, dio a conocer informaciones muy precisas sobre el entrenamiento, de mercenarios gringos, la ubicación de los campamentos de estos mercenarios en el departamento de La Guajira, y dijo que tienen horas y horas de grabaciones de los mercenarios y delincuentes del narcotráfico metidos en esta conspiración y añadió que era productos de la infiltración en el seno no solo de la inteligencia militar, también de las fuerzas armadas colombianas. Con esa declaración, ardió Troya en Colombia.

Esa confesión y la objetividad de la información provocó un verdadero sunami, en los altos mandos militares y en el propio gobierno de Duque, por el escandalo de la penetración venezolana en las Fuerzas Militares colombianas y las interceptaciones telefónicas (o chuzadas como son conocidas en Colombia) provocó un debate en el Congreso y el inicio de las investigaciones, que se calienta aún más con la revelación de la revista Semana de un largo reportaje bajo el título de las “Carpetas Secretas”..
Hace muchos años que la institución castrense viene con graves problemas, de sectores importantes relacionados con el paramilitarismo y con los carteles de la droga, también la violación de principios que deben regir nacional e internacionalmente en el campo de la ética militar en la guerra y del concepto humanitario que debe cumplirse en un conflicto armado.

Estos principios, lamentablemente no funcionaron en Colombia y se degradaron a partir de esos deshonrosos vínculos con la mafia colombiana y muy especialmente durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, (2002-2010). Y que se continuaron en el gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018) y en el actual gobierno de Iván Duque.
La prueba más palpable es la ola de asesinatos contra líderes y lideresa sociales, afrodescendientes e indígenas y ex combatientes de las FARC-EP que entregaron sus armas y se han reinsertado a la sociedad, la cifra pasó de 1200, asesinatos y de ellos 202 ex guerrilleros desmovilizados de las FARC-EP.

La ola de asesinatos en Colombia es inaudita y ni la OEA ni la Comisionada de DDHH Michael Bachelet lo denuncian, callan miserablemente. Se está cometiendo un genocidio y repitiendo un horroroso plan de exterminio reeditando la época de la Unión Patriótica (UP) contra líderes de base y ex combatientes, con el objetivo de acabar con quienes pueden movilizar y organizar al pueblo contra la opresión. Esa política está basada en los manuales de la CIA y el Pentágono, que enseñan en la Escuela Militar de las América, imponer el terror y exterminio es el principio de esas academias militares por donde pasaron una buena parte de los militares latinoamericanos en los últimos 60 años.

Busquen los siniestros hechos de la aldea vietnamita de Mi Lei 4, que los soldados gringos exhibían a los recién niño nacidos enganchados en las puntas de sus bayonetas, nada diferente de los descuartizamientos de los narco paramilitares que lideraban, Carlos Castaño, Jorge 40, Mancuso, Don Berna y Cuco Vanoy, entre otros. Ese ejército gringo y con esa escuela de criminales, son los que hoy están desembarcando en Colombia, para asesorar en la “lucha contra el narcotráfico” buena fachada para continuar sus acciones contra el pueblo colombiano y para provocar el conflicto militar con Venezuela.

Todos estos crímenes y baños de sangre han provocado al interior de las Fuerzas Militares, evidentes contradicciones, porque como bien dice en su artículo el periodista Felipe A Priast, “dentro de los militares hay un sector que él considera mayoritario que levantan el honor, la honradez y la decencia”, en mi opinión esos son hoy víctima de los militares uribistas, altos oficiales que Uribe venia apoyando desde que era gobernador, comprados para su política de Seguridad Democrática, cuando asumió la presidencia en el 2002.

Estos alto jefes permitieron que Uribe, desde el Palacio de Nariño llamara directamente a un Jefe de Brigada o a un capitán jefe de un batallón, y le diera órdenes, violando los conductos reglamentarios. O le ordenaba apoyar a un jefe paramilitar, como denunció el Jefe militar del departamento del Cesar el coronel Publio Hernán Mejía, condenado a 19 años de cárcel, por su participación en la masacre de 18 inocentes jóvenes, cuando el tribunal le preguntó, quien le dio la orden, afirmó el presidente Uribe, me dio la orden y además que apoyara a Jorge 40, en la ejecución de esa masacre.

El coronel Mejía reveló las relaciones y absoluta coordinación e incluso de acciones conjuntas del Ejército y los paramilitares a las órdenes de Jorge 40 y Hernán Giraldo en la costa Atlántica.
Jorge 40 es un peligroso asesino, jefe de los paramilitares en el Cesar, La Guajira, Magdalena, Bolívar, y parte de la costa atlántica y hoy cumple prisión en EE: UU y ha declarado que, a su regreso a Colombia, contará toda la verdad y revelará la participación de Uribe Vélez. Lo que ha resultado un escándalo y una burla a las víctimas que el presidente Duque haya nombrado al hijo de Jorge 40 como el funcionario encargado por el Gobierno de la atención a las víctimas del conflicto.

Por otra parte, la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia anunció una investigación preliminar contra el expresidente y actual senador Álvaro Uribe Vélez, por el caso de la chuzadas telefónicas ilegales llevadas a cabo por la Inteligencia militar. Según las informaciones publicadas por Semana, la Sala de Instrucción señala que las investigaciones se remontan a 2019, después de que la Corte recibiera un correo donde existe información recaudada por la inteligencia militar, que registra chuzadas a personas que tenían como destinatario al senador Uribe Vélez.

Por otra parte, según la publicación ya mencionada, el pasado 4 de mayo la Procuraduría había juzgado a 13 militares a un juicio disciplinario por el hallazgo de información ilegal, luego de la inspección que la magistrada Cristina Lombana ordenó realizar al batallón de Ciberinteligencia, del Ejército colombiano. La Magistrada había recibido un correo anónimo dándole detalles de las interceptaciones contra cerca de 130 personalidades políticas opositoras, periodistas y lidere sociales.

Pero el involucramiento de Álvaro Uribe Vélez con el paramilitarismo es muy viejo, viene de la década del 80-90 y siempre ha sido silenciado en Colombia por los medios hegemónicos al servicio de la oligarquía. En declaraciones a un medio británico, el ex coronel de los Servicios de Inteligencia israelita Yahir Klein, reveló que Uribe Vélez habría pagado para formar los escuadrones de la muerte en Colombia. Según Klein, Uribe habría pagado a la organización en la que él participaba para tal fin.
Ampliando sus declaraciones Klein expresó: “En Colombia nadie tenía interés en escuchar la verdad, no les valía la pena empezando por Uribe, cuando era presidente”, dijo. Además, afirmó que Uribe: “sabía que yo había estado ahí y por qué había estado ahí, él sabía lo que estaba haciendo. Estuve tres veces, tres semanas. ¿Por qué él se calló?” no sé. Sobre las declaraciones de Uribe en su contra, Klein reiteró que “yo le diré quién es el bandido, el mentiroso y el que está escondiendo cosas”.

La crisis en las FF.MM se agrava porque, ciertamente, con la decisión de Duque de aceptar el ingreso de militares de Estados Unidos a Colombia, violando la Constitución del país, como bien lo han planteado 25 senadores en el Congreso, que alertan que esta injerencia militar de EE.UU puede llevar a Colombia a un conflicto transnacional y sitúa en un escenario difícil a las FF:MM colombianas, a las que con esa decisión presidencial, Duque los humilla y empujan a sus soldados clases y oficiales a una acción de guerra, y que el llamado sector militar realista y honorable, considera irresponsable pues no hay ningún ataque de Venezuela hacia Colombia de carácter militar ni de ningún tipo.

Ese estamento militar no uribista, sabe que los muertos los pondrán sus fuerzas y su pueblo, el que ellos deben defender solo si es atacado. También son conscientes que dentro de sus filas hay sectores minoritarios, pero con sentimientos y pensamiento bolivarianos, no castro- chavista, como vil y falsamente sugiere el periodista Felipe A Priast, en su artículo “Los Soldados Americanos y el “Estado Débil”.

La lamentable noticia de hoy de la muerte en combate de 6 soldados y 8 heridos, enlutan nuevamente a la familia colombiana, se desconoce los caídos en la parte de la guerrilla de las FARC-EP, pero lo que seguramente se puede afirmar que estos combatientes caídos de ambas partes provienen de familias humildes y ninguno de familias oligarcas, los poderosos que han prácticamente hecho trizas los Acuerdos de Paz y se siguen enriqueciendo con la guerra. Este serial sobre la interna de las FF.MM continuará en próxima entrega.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
La Habana, Cuba 18 de junio del 2020. 22:00 hrs.