Por Alberto Salazar *

Hanoi (Prensa Latina) Probablemente en ninguna parte del mundo se ha hecho más por un enfermo de Covid-19 que en Vietnam, donde recién fue declarado fuera de peligro un paciente británico que durante muchos días estuvo al borde de la muerte.

Escocés de nacimiento, de 43 años, llamado Stephen Cameron y contratado como piloto por Vietnam Airlines, el hombre dio positivo a una prueba de detección del mal el 18 de marzo.

Prácticamente desde entonces hasta el 27 de mayo estuvo en coma, pues su salud comenzó a deteriorarse aceleradamente en cuanto fue ingresado.

Identificado en los círculos médicos como el Paciente 91, Cameron fue internado en el Hospital de Enfermedades Tropicales de la sureña Ciudad Ho Chi Minh, donde pronto determinaron que las tenía todas o casi todas para perder la batalla contra el nuevo coronavirus.

Para empezar, padecía de obesidad, la presión arterial se le descompensó y sufría de un trastorno de coagulación de la sangre y de un síndrome de tormenta de citoquinas, una respuesta inmunológica tan intensa, que en lugar de defender al cuerpo actúa contra este.

Invadidos por el SARS-Cov-2, sus pulmones prácticamente dejaron de funcionar y tuvieron que conectarlo a una máquina de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO), que bombea la sangre fuera del cuerpo y con ayuda de otra de tipo corazón-pulmón, elimina el dióxido de carbono y devuelve al cuerpo sangre oxigenada.

Cuando era asistido por la ECMO fue necesario administrarle un anticoagulante llamado heparina, de uso común en Vietnam, pero le hizo rechazo y hubo que esperar 10 días para que llegara un sucedáneo mandado a buscar a Alemania.

Por si fuera poco, las infecciones minaban su organismo y también su corazón, hígado, páncreas, riñones y otros órganos vitales se vieron gravemente resentidos por la acción del virus.

Mas los insomnes cuidados de los médicos a su cargo lo fueron sacando de ese estado y el 22 de mayo, después de dar negativo a varias pruebas de detección del virus, fue trasladado del Hospital de Enfermedades Tropicales al Cho Ray (el mayor del país, también en Ciudad Ho Chi Minh).

En determinado momento, el equipo que lo atendía en esa institución consideró realizarle un trasplante de pulmones, pues estos apenas funcionaban al 10 por ciento, con lo que la ECMO seguía siendo indispensable. Más de 30 vietnamitas, dicho sea de paso, se ofrecieron como donantes.

Sin embargo, con el correr de los días Cameron comenzó a respirar mejor y a dar síntomas de recuperación. Los médicos ya no solo descartaron el trasplante, sino además, comenzaron a desconectarlo progresivamente de la ECMO y el 12 de junio ya prescindieron de la máquina.

Actualmente los pulmones del Paciente 91 funcionan al 90 por ciento, sus funciones renales y hepáticas volvieron a la normalidad, la presión arterial y la temperatura están en valores normales, las funciones motoras van en aumento y el estado en general es tan esperanzador, que los especialistas a su cargo dicen que se trata de un milagro.

Debe ser una forma de expresar su contento, porque a decir verdad, los médicos vietnamitas han realizado más de un milagro. A ellos, en gran medida, se debe que este sea uno de los pocos países en todo el mundo que, con más de 300 casos de Covid-19, no lamenta pérdidas humanas.

El paciente británico ha sido el que por más tiempo han atendido, pero no el único rescatado de las garras del síndrome respiratorio agudo severo.

Otro caso muy seguido por la prensa y la ciudadanía fue el de una mujer de 64 años cuya vida estuvo en peligro más de una vez.

Ella también tuvo que ser asistida con la ECMO y en el proceso sufrió tres paros cardíacos, por lo que los médicos y las enfermeras a su cargo debieron trabajar muy duro para salvarle la vida. En una de esas ocasiones, su corazón dejo de latir por 40 minutos.

Al cabo de dos meses de tratamiento, está de alta desde el 27 de mayo.

También muy complejo fue el caso de otra mujer cuyos pulmones incluso estuvieron peor que los de Cameron. Además, una hemorragia intracraneal paralizó un lado de su cuerpo y tuvo sangrados vaginales.

Situado junto a China, epicentro de la pandemia, y compartiendo una larga frontera e intensos intercambios comerciales y turísticos con el gigante asiático, Vietnam reportaba hasta el 18 de junio 335 enfermos de Covid-19, de ellos 325 ya libres del mal.

De los 10 aún hospitalizados, cuatro han dado negativo dos veces a la prueba de detección del virus, por lo que prácticamente el país tiene a la enfermedad en punto de mate.

Ese ha sido otro de sus ‘milagros’.

arb/asg

*Corresponsal de Prensa Latina en Vietnam.