Brasilia, 25 may (Prensa Latina) El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien cumple hoy 413 días preso, afirmó que la condena del exjuez Sérgio Moro, la cual impidió su candidatura, aseguró que Jair Bolsonaro fuera elegido y asumiera el poder.

‘Eso demuestra que fue un juego arreglado’, expresó Lula al periodista Jens Glünsig, de la revista alemana Der Spiegel, quien finalmente entrevistó al exdirigente obrero en la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, capital del sureño estado de Paraná.

El exgobernante hizo hincapié en recordar que a Moro, elegido como ministro de Justicia de Bolsonaro, se le prometió un cargo en el Superior Tribunal Federal, como el propio político de extrema derecha dijo públicamente.

Según el portal Brasil 247, que citó la conversación de Glünsig con el exsindicalista, Lula habló sobre cuestiones de Brasil y el mundo, y mostró su pensamiento de estadista, condición ausente en el actual jefe de Estado.

‘Espero que Bolsonaro recupere la razón y merezca el respeto que un presidente de este país debe tener’, refirió.

Reconocido como preso político por la Asociación Americana de Juristas, el fundador del Partido de los Trabajadores (PT) señaló que siempre supo que él era el blanco.

‘Desde que la (operación anticorrupción) Lava Jato empezó estaba convencido de que en realidad ella solo tenía un blanco: yo’, indicó.

Me decía, agregó, ‘no es posible que mis opositores vayan a sacar a Dilma (Rousseff), que era mi sucesora y del PT, para después dejar que fuese electo presidente, eso no cerraba’.

Lula entiende que el golpe no fue contra él, la izquierda o el PT, sino contra el país.

Denunció que ‘las élites (norte)americanas y brasileñas están en contra de que el 75 por ciento de las regalías se inviertan en la educación, para que Brasil finalmente supere un retraso de 200 años, con lo cual conseguiremos financiar en investigación, tecnología y el sistema de salud’.

Por eso, precisó, ‘se siguieron todas las maniobras ilegales para impedir que fuera candidato. Ellos sabían que sería electo aunque compitiera desde la prisión’.

El juez Deltan Dallagnol, que me persiguió, es una marioneta del Departamento de Justicia de Estados Unidos, apuntó. Interrogado sobre Bolsonaro, el exmandatario respondió que resulta incapaz para el cargo, pero no desea que sea impedido de terminar el mandato.

Lo comparó con Nerón, ‘quiere dejar el país en llamas’.

Desde el 7 de abril de 2018, Lula permanece en prisión por supuestamente haber recibido un lujoso apartamento triplex en la ciudad de Guarujá, en el litoral de Sao Paulo, de la constructora OAS, a cambio de favorecer a la compañía en contratos con la petrolera estatal Petrobras.

En febrero, recibió otra condena por las reparaciones que las constructoras OAS y Odebrecht hicieron en una propiedad rural atribuida al expresidente en Atibaia, Sao Paulo, como pago a presuntos favores políticos.

Ante las acusaciones, el expresidente (2003-2011) insiste en que resulta víctima de una verdadera persecución política y que luchará hasta el final por su dignidad.

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