Soldados rebeldes involucrados en el golpe de Estado son golpeados por civiles, ayer, en Estambul. REUTERS Vídeo: ATLAS

Por donde anoche las balas crujían el asfalto y los cazas sobrevolaban amenazantes este sábado la gente paseaba. Como si nada hubiese pasado. Es la resiliencia del pueblo turco. La normalidad es, para la población, la mejor arma contra las constantes sacudidas que han sufrido durante los últimos meses. Sólo las banderas turcas, las marcas de los choques armados y concentraciones en los centros de las localidades recordaban en las urbes que Turquía ha estado a punto de sucumbir a su quinto golpe.

A pesar de todo, las detenciones multitudinarias están marcando el día después.2.839 militares rebeldes han sido detenidos, entre los que se encuentran tres generales, incluido el comandante del tercer Ejército, el general Erdal Ozturk.

También han sido detenidos 2.745 miembros del cuerpo judicial (jueces y fiscales), entre ellos el juez de la Corte Constitucional Alparslan Altan -la más alta instancia legal del país- y 10 jueces del ‘Danistay’ (Consejo de Estado), uno de los organismos supremos de la Judicatura turca.

Según informa el diario Hürriyet en su versión electrónica, los jueces fueron aparentemente destituidos por ser sospechosos de estar relacionados con el predicador Fetullah Gülen, exiliado en Estados Unidos y enemigo del gobernante partido islamista AKP, según informó Efe. El presidente Erdogan ha acusado a Gülen de estar tras el golpe (algo negado por el iman). Esta misma tarde, Erdogan instaba a EEUU a extraditar al predicador.

Apoyo a Erdogan
En Taksim, en el corazón comercial de Estambul, una cincuentena de islamo-nacionalistas se congregaron junto al monumento dedicado a Atatürk, el fundador de la Turquía republicana. Gritaban “Dios es grande”. Rezaron. Miraban desafiantes a los pocos turistas que, en contra de las recomendaciones de las embajadas, se aventuraban a salir a la calle. Un reducido escuadrón de policías, hoy para muchos turcos los héroes de la madrugada, observaban desde la distancia los sucesos. Más tarde fueron unos mil partidarios de Erdogan los que llenaron la plaza Taksim.

“No estoy en contra del Ejército, sino de estos golpistas, a los que no se les puede llamar ni soldados”, denunciaba Osman, un recién licenciado en derecho con una bandera turca atada a la espalda a lo Superman. “No somos Irán. No queremos la pena de muerte. Pero queremos que caiga sobre ellos todo el peso de la Ley”, instaba. A la misma hora en Ankara, la capital del país, miles de partidarios del presidente Recep Tayyip Erdogan, mayormente islamo-nacionalistas, tomaban el núcleo.

La tarde se desarrolló entre detenciones masivas de sospechosos de participar en la asonada y un pleno en una Gran Asamblea Nacional con todos los escaños ocupados. El primer ministro, Binali Yildirim, tomó la palabra para pedir a sus colegas ser “un ejemplo para todos los parlamentos del mundo y todas las democracias”. La condena fue unánime en los cuatro partidos parlamentarios. El líder del CHP, principal opositor y tradicionalmente cercano al Ejército exigió “defender la democracia”.

Durante los mismos momentos, el Pentágono estadounidense informó del cierre del espacio aéreo para la base militar cooperada con Turquía de Incirlik, en el sureste del país. Esta estación militar es crucial para la lucha contra el auto denominado Estado Islámico, por lo que su clausura impide los bombardeos sobre los yihadistas. Fuentes de EEUU añadieron que la base está experimentando cortes de electricidad.

A última hora de la tarde el ministro de Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, aseguró que su homólogo griego, Nikos Kotzias, se comprometió a extraditar “pronto” a los ocho soldados que supuestamente participaron en el intento de golpe contra el Gobierno de Turquía y que huyeron a Grecia en helicóptero, informó Cavusoglu en su cuenta de Twitter.

Atenas confirmó que ambos ministros hablaron por teléfono sobre el asunto, perose mostró más reservada respecto del contenido de la conversación.

Por su parte, Egipto ha bloqueado una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU de condena del golpe de Estado en Turquía por desacuerdo con los términos del documento, informa Francisco Carrón. El régimen egipcio, que llegó al poder con la asonada de 2013, es enemigo acérrimo de Erdogan.

El balance del golpe de Estado es de 265 muertes y 1.440 heridos.

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