Moscú, 1 sep (Prensa Latina) El ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, denunció hoy la aplicación de una agresiva guerra híbrida por Occidente contra su país, cuando supo de su fracaso para convertir a Ucrania en una zona anti-rusa.

Esos intentos también se hicieron más intensos, cuando el “occidente colectivo” comprendió que era imposible hacer de Ucrania una plataforma para la contención bélica de Rusia, afirmó el canciller en una conferencia en el Instituto Moscovita de Relaciones Internacionales.

Al respecto, afirmó que Occidente se muestra histérico y ahora intenta, con su agresión sin precedentes, compensar la incapacidad para actuar acorde con las normas de respeto mutuo e igualdad.

Cuando comprendieron que, durante todos estos años, nuestras propuestas e intentos de convencimiento eran sobre bases concretas, con apego a los intereses de nuestro estado, entonces entraron en histeria, comentó.

Las potencias occidentales de ninguna forma podrán debilitar a Rusia, como nadie tampoco pudo hacerlo en el pasado, consideró Lavrov.

Para el jefe de la diplomacia rusa, la historia de su país tuvo etapas mucho más complicadas, cuando nuestro papel y lugar en la arena internacional daban pie a nuestros socios occidentales a deseos de debilitar a Rusia.

Estados Unidos, Canadá, Japón, países de la Unión Europea y otras potencias occidentales aplicaron una guerra económica contra Rusia, después que el presidente Vladimir Putin anunció el pasado 24 de febrero una operación militar para desmilitarizar y desnazificar a Ucrania.

Más de siete mil medidas punitivas se aplicaron contra este país, incluida el congelamiento de la mitad de los activos del Banco Central, con más de 500 mil millones de dólares, la suspensión del sistema Swift de los principales bancos rusos y el embargo a la compra de petróleo.

Sin embargo, analistas locales mencionan cifras concretas para mostrar el efecto bumerán de las referidas restricciones que llevaron a un alza sin precedentes de los combustibles, lo cual provocó una inflación, en algunos casos histórica, en países europeos y Estados Unidos.

La inflación promedio en los citados países se sitúa en casi 10 por ciento, mientras que Rusia recibe miles de millones de dólares de la venta de hidrocarburos en otros mercados como China y la India.

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