Mariano Yberry* / Sputnik

A seis meses del inicio de la operación militar especial de Rusia en Ucrania el Gobierno de Joe Biden anunció un nuevo paquete de ayuda militar, el más grande, según el presidente estadounidense.

Se tratan de casi 3.000 millones de dólares en apoyo militar, que se suman al equipo militar que se envió el 9 de agosto valuado en más de 775 millones de dólares.

Entre el armamento enviado están municiones para Himars, 16 obuses de 105 mm y 36.000 proyectiles para ellos, 15 vehículos aéreos no tripulados Sky Eagle, misiles HARM para contrarrestar los radares, lanzadores de misiles TOW y 1.000 Javelin.

La entrega de armas y dinero por parte de EEUU a Ucrania ya ha generado diversas críticas entre los republicanos, quienes acusan la falta de transparencia sobre qué pasa con estos recursos cuando llegan a territorio ucraniano.

Personajes como el congresista Greg Steube cuestionaron que, hasta el momento, EEUU ha enviado más de 54.000 millones de dólares a Ucrania sin saber en qué se usan, señalamiento que ya han hecho varios académicos y especialistas que alertan que las armas podrían terminar en el mercado negro y el dinero en manos de oligarcas ucranianos.

Un documental de la CBS (que ya no vio la luz por decisión del canal) sugería que se desconocía el paradero del 70% de las armas enviadas al presidente Volodímir Zelenski.

A pesar de las críticas, todo parece indicar que la Administración Biden no cederá a las presiones y seguirá mandando dinero a Ucrania, mientras Joe Biden se prepara para las elecciones de noviembre en las que pretende quitarle poder a los republicanos, cuando su popularidad está en un 41%, debido a las críticas generadas por histórica inflación que se vive en dicho país, consecuencia directa de las sanciones a Rusia.

Una apuesta desesperada

En entrevista para Sputnik, la internacionalista de la UNAM Claudia Serrano opina que la decisión de mantener los apoyos económicos y «mantener latente el conflicto en Ucrania» permiten a los miembros de la Organización de Tratado del Atlántico Norte (OTAN) justificar la adhesión de Finlandia y Suecia, y así mantener «este papel de protección militar en Europa».

«Le permite reavivar el debate interno, que sigue presente en el conflicto tratando de coadyuvar a que se incline la balanza hacia Occidente y que exista una posibilidad de ganar», comentó la especialista.

Por su parte, la investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Ana Teresa Gutiérrez del CID considera en conversación con Sputnik que, si bien el electorado estadounidense está molesto por la inflación y los republicanos se quejan de los apoyos económicos a Ucrania, todos están en el mismo canal de posicionar a China y Rusia como «los enemigos» que amenazan la hegemonía estadounidense en el mundo.

«Los republicanos también quieren esta guerra contra Rusia, aunque digan que no, porque están sacando enormes dividendos y también comparten el objetivo de que China y Rusia son los enemigos y, para poder combatir a China, primero tienen que desintegrar a Rusia como Estado nación», señala la académica.

La conformación de un nuevo orden geopolítico mundial ya ha sido advertida por varios medios y especialistas desde hace tiempo, pero ha cobrado fuerza luego de que el grupo de los BRICS anunciaran que ya discutían la posibilidad de dejar de comerciar en dólares para privilegiar sus monedas nacionales.

«Concretarlo (el nuevo orden) no va a ser sencillo», opina Claudia Serrano.

¿EEUU está alargando la guerra?

Ambas especialistas coinciden en que la actitud de EEUU frente al conflicto sugiere que no esperaron que Rusia resistiera de esta forma las sanciones económicas y calcularon que con la ayuda de Europa se podría ganar la batalla en Ucrania.

En contraste, lo que se ha visto es que Ucrania no gana posiciones, mientras que las empresas armamentísticas se llenan los bolsillos: tan sólo en las dos primeras semanas del conflicto el Instituto para la Investigación de la Paz Internacional de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés) estimó que las acciones de los principales fabricantes de armas subieron 10%, equivalente a 82.000 millones de dólares.

«Creo que hay mucha desesperación en los mandos ucranianos porque no pueden vencer a Rusia, es lógico. Y pensaban que con toda esa ayuda occidental iban a poder someter al ejército ruso y por eso hacen estas provocaciones en la central nuclear de Zaporiyia «, comenta Gutiérrez del Cid.

Incluso, la internacionalista considera que EEUU «busca alargar la guerra porque es una forma de luchar contra Rusia», tratar de agotar sus recursos, eclipsar su crecimiento económico y un «intento desesperado de mantener su hegemonía mundial», obtenida más por la caída de la URSS que por méritos propios.

«El conflicto en Ucrania estaba congelado desde 2014, pero qué casualidad que cuando van a inaugurar el Nord Stream 2 que iba a darle a Rusia mucho peso en Europa Occidental, y a Alemania le iba a dar una fuente de abastecimiento de gas, no sólo para sus necesidades sino para comerciar con otros países, es decir, le iba a dar mucha más influencia en Europa, otra vez se recrudece el conflicto ucraniano», comenta la académica.

Por su parte, la doctora Claudia Serrano recuerda que «la economía de EEUU está muy vinculada a la guerra, entonces se reactiva económicamente cada vez que hay un conflicto directo o indirecto de EEUU», como sucedió en el mandato de Barack Obama, considerada como la administración con más intervenciones militares en el extranjero.

«El costo político va a estar directamente ligado a que los estadounidenses se pregunten por qué estamos dirigiendo dinero a esta causa, si internamente la inflación está muy muy alta», afirma Serrano Solares.

  • Mariano Yberry
  • Corresponsal en México
  • Periodista y bluesero chilango con una relación tóxica con la escritura. Pizarnikiano obsesionado con la mexicanidad y la música.