La economía de Alemania generó mayor dependencia de China durante el primer semestre de 2022, en un momento en que su déficit de comercio ha alcanzado nuevos topes y a pesar de la determinación de Berlín de distanciarse del país asiático.

Las inversiones alemanas en China entre enero y junio alcanzaron los 10.000 millones de euros, frente a los 6.200 millones alcanzados en el semestre anterior.

En tanto, las exportaciones alemanas a China han mermado de manera significativa, de acuerdo con un análisis el Instituto Económico Alemán, de modo que la relación económica entre ambos países es asimétrica, especificó el autor de la investigación, Juergen Matthes, citado por Reuters.

El analista advirtió que esta dependencia económica de Berlín a Pekín genera un problema político porque la posición del gigante asiático ante el conflicto en Ucrania y la situación en Taiwán coloca bajo escrutinio mundial los negocios alemanes involucrados con la potencia económica.

Matthes consideró erróneo el robustecimiento de la dependencia económica alemana ante China, además de que el análisis del Instituto Económico Alemán identificó que el déficit comercial de Alemania saltó a casi 41.000 millones de euros en la primera mitad del 2022.

La institución recomendó reducir los incentivos de negocios con China para transformar esta tendencia y multiplicar el comercio con otros mercados emergentes, particularmente en Asia.

Matthes advirtió que posibles sanciones de Occidente contra Pekín ante una posible agudización, por ejemplo, del conflicto taiwanés podrían amenazar particularmente a la economía alemana y exponer a compañías a la bancarrota.