Por Vijay Prashad y Manolo De Los Santos / Globetrotter

El 5 de agosto, un importante depósito de combustibles en Matanzas, Cuba, ubicado a 90 km al este de La Habana, fue alcanzado por un rayo. Un tanque que contenía 25.000 metros cúbicos de petróleo crudo se abrió en llamas tras el impacto.

Desde entonces, un enorme incendio ha hecho estragos en Matanzas. El teniente coronel Alexander Ávalos Jorge, subjefe del cuerpo de bomberos de Cuba, declaró que era imposible estimar cuándo se extinguiría completamente el fuego. Como consecuencia del volumen de la explosión y las características del fuego, que lo hacen difícil de controlar, se han reportado varias personas desaparecidas (incluyendo varios bomberos), otras tantas hospitalizadas con quemaduras graves y cientos de personas han sido evacuadas de sus hogares. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, se trasladó a Matanzas el 6 de agosto, reuniéndose tanto con los funcionarios locales que trataban de controlar el incendio, como con los habitantes de la ciudad. Al día siguiente, interactuó con la prensa y habló sobre el heroico trabajo realizado por los bomberos y la solidaridad del pueblo cubano. “nunca nos vamos a detener ante las adversidades”, dijo.

Cuatro de los ocho tanques del depósito de combustible han sido alcanzados por las llamas. El 8 de agosto, el gobernador de Matanzas, Mario Sabines Lorenzo, confirmó que tres tanques habían colapsado. Nubes de polvo se ciernen ahora sobre la isla. Elba Rosa Pérez Montoya, ministra cubana de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), dijo que científicos de diversos ámbitos estaban monitoreando la situación para ver si el humo resultante del incendio provocará algún efecto negativo para la salud de los residentes de las zonas aledañas. Hasta este momento, dijo, “no tenemos evidencias de que haya afectaciones sobre la salud humana”. No obstante, se han detectado sustancias extrañas en los suministros de agua del Valle de Yumurí, en Matanzas. Diosdado Vera, un campesino de 89 años, mostró al periodista Arnaldo Mirabal Hernández el inusual color y olor del agua de una vieja bañera que sirve de fuente de agua para sus vacas. “Hay aproximadamente 3.200 partículas en el aire en estos momentos”, dijo el ministro del CITMA Pérez Montoya. “La nube tiene dióxido de azufre, óxido de nitrógeno, monóxido de carbono, entre otras sustancias, que están cayendo sobre Matanzas, Mayabeque y La Habana”. Pérez Montoya también declaró que un equipo de científicos y expertos están estudiando las extrañas sustancias encontradas en el Valle de Yumurí.

Esta tragedia también ha tenido repercusiones inmediatas para toda la población de la provincia de Matanzas y de toda la isla de Cuba, afectando el suministro eléctrico y el acceso a la salud, ya suficientemente tensionados bajo el peso del bloqueo estadounidense, que condiciona la disponibilidad de repuestos y la escasez de medicinas, respectivamente.

El incendio ya ha provocado que la central termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, se encuentre fuera de servicio, como consecuencia de la escasez de agua y la contaminación del ciclo hídrico. Es probable que esto provoque graves cortes de electricidad en medio de las olas de calor de este verano. Ricardo Ronquillo Bello, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), tuiteó que esta tragedia será “otra prueba para el periodismo cubano que sabrá honrar con su humanismo y responsabilidad social”. Ronquillo se refería a la avalancha de noticias falsas que recorrió las redes sociales, provocando una sensación de alarma en un momento que ya era, de por sí, difícil.

Durante esta grave crisis, tanto el pueblo como el Gobierno cubano respondieron inmediatamente, lo que se traduce en enormes esfuerzos en terreno para contener el fuego, evitar un desastre medioambiental de grandes proporciones y mantener a la población a salvo. También ha generado un clamor de ayuda y solidaridad internacional. Los Gobiernos de México, Venezuela, Rusia, Nicaragua, Argentina, Chile y varios otros han ofrecido rápidamente ayuda material, y algunos – como México y Venezuela – también han enviado expertos y bomberos para hacer frente a esta compleja situación. El Banco de Crédito y Comercio de Cuba (Bandec) ha habilitado una cuenta para que los habitantes del país puedan donar dinero al pueblo de Matanzas.

“Hoy Cuba es Matanzas”, dijo el presidente Díaz-Canel, refiriéndose tanto a las repercusiones nacionales del incendio, como a la solidaridad que ha manifestado toda la isla.

Sanciones

El bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba alimenta el fuego que se desata en el país, aunque las autoridades estadounidenses lo nieguen. El Gobierno de los Estados Unidos ha endurecido el bloqueo contra Cuba y ha negado que las sanciones tengan algún impacto en el funcionamiento del país (de hecho, en 2021, la entonces secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que los problemas en Cuba no se deben a las sanciones estadounidenses sino a “la mala gestión económica del Gobierno cubano”). La embajada de los Estados Unidos en La Habana ha asegurado que el bloqueo autoriza a las entidades y organizaciones estadounidenses a proporcionar ayuda y respuesta en caso de desastre. Pero las organizaciones nos dicen que no es así, ya que las 243 sanciones impuestas a Cuba funcionan como un estrangulamiento contra la realización de cualquier actividad en el país. Muchas de estas organizaciones afirman que el proceso para enviar ayuda a Cuba es largo, con un régimen de licencias que requiere costosos abogados. La inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo hace que los bancos, tanto en los Estados Unidos como en el extranjero, sean reacios a procesar donaciones humanitarias.

Mientras Washington dice una cosa y hace otra, los bomberos de Matanzas – ayudados por los refuerzos de México y Venezuela – han estado rociando espuma sobre el fuego para evitar que se extienda más, y los helicópteros han estado vertiendo agua sobre los otros tanques de petróleo para evitar que se quemen. Incluso después de que el incendio se extinga y queden solo las cenizas, Cuba luchará por reconstruir estos tanques y por resolver su crisis energética. No se trata de problemas meramente internos, sino de problemas creados e incrementados por el nefasto bloqueo impuesto por los Estados Unidos desde hace seis décadas.

Poco después de la caída del rayo, los usuarios de las redes sociales compartieron la etiqueta #FuerzaMatanzas en varias plataformas. En 24 horas, la etiqueta fue compartida por casi mil millones de usuarios, según Dayron Avello, gerente de medios sociales de la Clínica Internacional Camilo Cienfuegos. Mil millones de personas han manifestado su apoyo a Cuba, una solidaridad que el bloqueo estadounidense no puede impedir.

El 11 de agosto Díaz-Canel confirmó que, gracias al trabajo conjunto de México, Cuba y Venezuela el incendio fue controlado. Gracias a este esfuerzo conjunto, se lograron extinguir las llamas, pero el bloqueo sigue en pie.

Este artículo fue producido para Globetrotter.

Vijay Prashad es un historiador, editor y periodista indio. Es miembro de la redacción y corresponsal en jefe de Globetrotter. Es editor en jefe de LeftWord Books y director del Instituto Tricontinental de Investigación Social. También es miembro senior no-residente del Instituto Chongyang de Estudios Financieros de la Universidad Renmin de China. Ha escrito más de 20 libros, entre ellos The Darker Nations y The Poorer Nations. Sus últimos libros son Struggle Makes Us Human: Learning from Movements for Socialism y The Withdrawal: Iraq, Libya, Afghanistan, and the Fragility of U.S. Power (con Noam Chomsky).

Manolo De Los Santos es codirector ejecutivo del People’s Forum e investigador del Instituto Tricontinental de Investigación Social. Coeditó, recientemente, Viviremos: Venezuela vs. Hybrid War (LeftWord Books/1804 Books, 2020) y Comrade of the Revolution: Selected Speeches of Fidel Castro (LeftWord Books/1804 Books, 2021). Es co-coordinador de la Cumbre de los Pueblos por la Democracia.