Ante la grave escasez de chips, cada vez son más las empresas que intentan replicar dentro de las fronteras nacionales un proceso de fabricación antaño globalizado.

Estados Unidos ha puesto en marcha un programa de sustitución de importaciones de microchips, destinado a impulsar la producción nacional y mantener la competitividad frente a China. Sin embargo, algunos expertos alertan que el proyecto podría perturbar las cadenas de suministro de semiconductores a nivel mundial.

‘CHIPS plus’, la iniciativa aprobada por el presidente Joe Biden este martes, proporciona 52.700 millones de dólares de financiación para fortalecer la fabricación de chips informáticos en EE.UU. y sus cadenas de suministro. Al mismo tiempo, destina más de 200.000 millones de dólares para el desarrollo científico en ese campo, además de un presupuesto a favor de la creación de una fuerza laboral que impulse la industria nacional y que incluye créditos fiscales a quienes inviertan en plantas productoras de dichos insumos.

El director general de Intel, Pat Gelsinger, entre muchos de sus colegas de la industria, acogió con satisfacción la legislación y dijo que «desde la Segunda Guerra Mundial, es posible que no haya habido una pieza de política industrial más importante que haya pasado por el Congreso».

Empleados en una empresa de fabricación de chips el 19 de abril de 2022 en Suqian, provincia china de Jiangsu.VCG / Gettyimages.ru

La ley pretende que EE.UU. no dependa de las cadenas de suministro de semiconductores chinas, además de impulsar su competitividad frente a Pekín y, con ello, asegurar su «liderazgo» a nivel tecnológico y científico. Sin embargo, algunos analistas señalan que esta ley perturbaría las cadenas de suministro de semiconductores a nivel mundial y causaría trastornos en el comercio internacional, a lo que China se opone firmemente.

Alteración de las cadenas de suministro

Desde Pekín, la aprobación de ‘CHIPS plus’ se ha visto de forma negativa, como una amenaza para los fabricantes chinos. El Ministerio de Comercio de China alertó que la medida distorsionará la cadena de suministro mundial de semiconductores y perturbará el comercio internacional. «La forma en que EE.UU. haga crecer su industria es asunto suyo, pero no debe poner obstáculos a los intercambios económicos, comerciales, científicos y tecnológicos normales y a la cooperación entre China y Estados Unidos, y mucho menos socavar los derechos e intereses legítimos de desarrollo de China», destacó Wang Wenbin, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino.

"Otro ejemplo de la coerción económica de EE.UU.": China critica el proyecto de ley sobre semiconductores firmado por Biden

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Mientras que a EE.UU. se le da bien la investigación y el diseño de chips de alta gama, China y otros países son buenos en la producción en masa, porque estos tienen ventajas sobre EE.UU. en cuanto a costes laborales. «Una subvención a corto plazo destinada a trasladar todos los sectores de los semiconductores a EE.UU. solo aumentará su coste de fabricación, haciendo que los productos sean menos competitivos en el mercado internacional«, declaró Gao Lingyun, experto de la Academia China de Ciencias Sociales de Pekín, al Global Times.

Ante la grave escasez de semiconductores, cada vez son más las empresas que intentan replicar dentro de las fronteras nacionales un proceso de fabricación antaño globalizado, un complejo proceso de deslocalización que JT Hsu, director de semiconductores y materiales de BCG, considera poco realista. En su lugar, reclama soluciones que atajen la crisis de la cadena de suministro en su raíz, incluyendo una capacidad redundante que dé a la industria un colchón para absorber los choques. «Es casi imposible y poco realista que cualquier país o región pueda alcanzar un punto de autosuficiencia del 100%, en términos de hacer que todo sea sobre chips desde el principio hasta el final. Eso no es posible ahora y no es probable que sea posible en el futuro», comentó Hsu a Nikkei Asia.

El presidente de EE.UU., Joe Biden, firma la Ley CHIPS y de Ciencia de 2022 en la Casa Blanca, 9 de agosto de 2022.Tom Williams / http://www.globallookpress.com

«No se trata solo de las [plantas] que fabrican los chips, sino de todo lo que entra allí», señaló Jens Liebermann, vicepresidente de materiales para semiconductores en la unidad de negocio de materiales electrónicos de BASF, el grupo químico alemán. «Todos los materiales, productos químicos, gases y sus materias primas. Todos tienen que estar ahí. Todo se reduce a dónde está la fuente, dónde está la materia prima, dónde está la fabricación y quién puede encargarse de la logística».

Principales jugadores del mercado

La Casa Blanca vinculó ‘CHIPS plus’ a los intereses de la seguridad nacional: «EE.UU. inventó el semiconductor, pero hoy produce alrededor del 10% del suministro mundial y ninguno de los chips más avanzados. En cambio, dependemos del este de Asia para el 75% de la producción mundial», dijo la oficina de prensa de la Administración en un comunicado.

El gasto de China en equipos de fabricación de chips en el 2021 creció un 58%, hasta los 29.600 millones de dólares. Esta cifra es superior a las importaciones de Taiwán (TSMC, con una cuota de mercado del 54%) y Corea del Sur (Samsung, 17%), que en conjunto gastaron unos 50.000 millones de dólares para el mismo fin, según la asociación industrial SEMI. China también destinó 150.000 millones de dólares en su último plan quinquenal a la producción de chips, citando a esta industria como clave.

Vista aérea de la fábrica de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) el 10 de agosto de 2022 en Nanjing, provincia china de Jiangsu.VCG / Gettyimages.ru

Poco antes de anunciar ‘CHIP plus’, EE.UU. y Japón manifestaron en una reunión su intención de desarrollar proyectos conjuntos de fabricación de semiconductores. «Parece un intento de la Casa Blanca de encontrar un proveedor alternativo en caso de una posible pérdida de Taiwán, tras la reciente escalada con China que podría desembocar en un conflicto armado», destacó Vladímir Ivanov, columnista de The Moscow Post.

En este contexto, Washington y Tokio acordaron en la reunión cooperar en la fabricación de semiconductores, con planes para abrir un centro de investigación que desarrolle la próxima generación de microchips de dos nanómetros. EE.UU. aportaría equipos y especialistas.

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