El Ejército de Ucrania comenzó a quemar sistemáticamente los campos con las cosechas en las regiones del país controladas por los militares rusos. Así, en los últimos días se registraron incendios en los campos de las regiones de Zaporiyia, Jersón y la República Popular de Donetsk.

Las columnistas Aliona Zaporózhnaya y Daria Vólkova analizaron para el medio ruso Vzglyad los objetivos que persigue Kiev con estas acciones y las consecuencias que acarrean para el pueblo ucraniano. Según un miembro de la administración militar de la región de Zaporiyia, Vladímir Rógov, se trata de un ataque premeditado y planificado.

«Estas acciones han sido obviamente sancionadas por sus comandantes, puesto que el proceso fue iniciado en dos regiones al mismo tiempo», dijo Rógov a Sputnik.

Las columnistas destacan que precisamente en estos días se está llevando a cabo la recolecta de las cosechas y que los agricultores experimentan graves problemas a falta de máquinas cosechadoras.

«La naturaleza nos dio una cosecha que es un 13% mayor de lo normal. La recolecta de la cosecha se está llevando a cabo prácticamente las 24 horas del día, pero nos faltan fuerzas y por eso estamos buscando maquinaria libre en Rusia», aseveró Rógov.

El subdirigente de la administración militar de la región de Jersón, Kiril Stremoúsov, cuenta una historia similar. De acuerdo con él, los militares ucranianos vinieron en un helicóptero y quemaron todos los campos que estaban en las áreas cosechadas.

Según contó a Sputnik, las autoridades actuales de Ucrania viven a cuenta de las subvenciones de Occidente, y apenas les interesa el bienestar de la gente de a pie. «Ellos podrán vivir de sus salarios, pero la cuestión de qué tienen que hacer los ciudadanos ucranianos sigue abierta», indica el funcionario.

De hecho, ya en junio los militares ucranianos prendieron fuego al trigo, siendo un caso destacado el del puerto marítimo de Mariúpol. Se perdieron miles de toneladas de grano, pues el almacén que quemaron tenía una capacidad para 57.000 toneladas de trigo, según el portal ucraniano elevatorist.com.

Las columnistas destacan que todo esto está ocurriendo en el contexto de las interminables discusiones sobre la exportación del trigo ucraniano. Kiev no para de declarar su intención y deseo de exportar el grano, pero al mismo tiempo sus Fuerzas Armadas lo están quemando intencionadamente.

Mientras las negociaciones en Turquía parecen haber terminado en un acuerdo sobre las exportaciones del trigo de Ucrania, los expertos destacan que el principal problema de dicha exportación es el hecho de que los propios militantes ucranianos crearon muchos obstáculos para que esto sea posible. Un ejemplo de ello son las minas marítimas en el mar Negro, que no permite el navío seguro de los buques.

En una entrevista para Vzglyad, Rógov indica que la quema de los campos de trigo es una táctica deliberada del Ejército de Ucrania contra los territorios que están bajo control de Rusia. «No son casos aislados y esto indica que es una táctica sistemática. Curiosamente, a los granjeros que recolectan estas cosechas y las venden a los intermediarios ucranianos, los llaman ladrones», aseveró el funcionario.

La motivación de los que llevan a cabo estos incendios es clara, según Rógov, y es «castigar a aquellos, que no quieren seguir formando parte de Ucrania. Es una evidencia más de que el Kiev oficial ha perdido la esperanza de volver a controlar los territorios liberados por Rusia».

«La población local ya no es vista como ciudadanos de Ucrania. Para ellos, somos los enemigos contra los cuales hay que luchar», dice Rógov.

Según las estimaciones, las pérdidas a causa de los incendios y minado de los campos a lo largo de la línea de enfrentamientos ascienden a unas 300.000 o 400.000 toneladas de trigo en las dos regiones en cuestión. Son unas cifras enormes que desconciertan. Por un lado, asevera Rógov, Kiev y Occidente acusan a Rusia de obstaculizar la exportación del trigo y provocar una hambruna mundial, pero por el otro lado queman los campos de trigo y minan el mar Negro.

De acuerdo con él, solo hay un modo de luchar contra estos ataques: es alejar la línea del frente y eliminar a los guerrilleros de Zelenski que emplean métodos terroristas contra sus propios compatriotas.

«Su comportamiento no cambia desde hace años. Recordamos los problemas con el paso del agua a Crimea. Antes de eso, durante la Gran Guerra Patria, estos mismos nazis quemaban nuestros campos durante su retirada. O sea, las autoridades de Ucrania han adoptado los métodos del régimen nazi de los años 40 y los emplean ahora. Esto es terrorismo», explica Rógov.

El diputado ruso Mijail Sheremet está de acuerdo, y subraya que a Kiev no le importa que la vida pacífica esté volviendo a estas regiones, pues el odio y la rusofobia les han nublado la mente. «Es muy probable que luego lo hagan pasar por acciones de Rusia, como si hubiéramos decidido eliminar la vida pacífica en los territorios bajo nuestro control. Pero lo más triste, es que los países occidentales les creen.»

Con ello, Sheremet destacó para Vzglyad que Rusia ya tiene una experiencia similar con Crimea, que fue privada de sus fuentes naturales de agua, así como de electricidad y estuvo bajo el bloqueo económico. Todos estos contratiempos fueron superados con la ayuda de Rusia, y lo mismo se hará en las regiones de Zaporiyia y Jersón.