Por Javier Claure C.

Raúl Shaw Boutier, más conocido con el nombre artístico de Raúl Shaw Moreno, nació en Oruro (Bolivia), el 30 de noviembre de 1923. Hijo de Roberto Shaw Gallardo, un profesor de ascendencia irlandésa y de Clotilde Boutier, nacida en Chile de origen francés.

La primera vez que escuché hablar de este gran cantante, fue de los labios de mi abuela materna. El conocido periodista orureño, Luis Ramiro Beltrán, fallecido en 2015, relataba cómo fue su primer encuentro con Raúl Shaw Moreno, una noche cuando volvía del cine con su madre. Y acotaba: “En aquella noche del páramo entrañable brillaba una voz singular. Surgía de un grupo de muchachos que hacían música en una placita de Oruro en 1941”. 

Con tan sólo trece años ganó un concurso de cantantes patrocinado por el Teatro Municipal de Oruro. Luego se presentó en la “Radio el Cóndor” de la misma ciudad y, con su voz romántica, conquistó al pueblo orureño. Este hecho sería el comienzo de una formidable carrera artística. Y a principios de los años 50 se traslada a La Paz, en donde creó su primer grupo musical “Panamérica Antawara”. La prensa nacional y los críticos halagan con sus comentarios a Raúl, y lo declaran “El Tenor de las Américas”.

En esa misma década, aproximadamente el año 1953, “Los Panchos” llegaron a Bolivia. Para ese entonces andaban buscando el reemplazante de su primera voz; el puertorriqueño Hernando Avilés que había abandonado el trío por razones de “incompatibilidad de caracteres” entre ellos. Raúl se presentó a este desafío con un bolero de su autoría titulado “Magaly”. Los mejicanos quedaron fascinados con su voz, y por su forma de poner a las palabras los tonos más exactos del romanticismo. Inmediatamente lo contrataron como primera voz de ese trío inmortal. El único problema era su nombre, Raúl Shaw Boutier, sonaba muy europeo. Los Panchos representaban a un continente romántico, moreno y, por lo tanto, lo bautizaron como Raúl Shaw “Moreno”. A partir de ese momento crece, aún más, su fama internacional y empieza a viajar con el trío por toda América Latina y Estados Unidos. Raúl vive momentos de esplendor y sabe que su voz, de romántico empedernido, abre senderos de rosas por donde pasa. Lo curioso y paradójico de esta historia es que, pese a su tremendo éxito, solamente cantó un año y un par de meses con “Los Panchos”.

Después de esta experiencia, y con mucha fama en los hombros, crea en Chile el grupo musical “Los peregrinos”. Hace su debut en la “Radio Corporación” de Santiago de Chile y canta sus primeras canciones: lágrimas de amor, solo cenizas y cuando tú me quieras. Los santiaguinos se enamoraron locamente de su voz y la revista cinematográfica Ecran, que auspiciaba el concurso de cantantes de América “Brújula de la popularidad”, escribe en sus páginas: “Raúl Shaw Moreno se coloca en el primer lugar”.

Raúl Shaw Moreno
Oruro, Bolivia, 30 de noviembre de 1923
Buenos Aires, Argentina,12 de abril de 2003,

Raúl Shaw Moreno vivió más en el extranjero que en su tierra natal. Se casó con una argentina y formó familia en el país vecino. Sin embargo, nunca se olvidó de Bolivia y de su Oruro que lo vio nacer un día de noviembre. En una carta escribió: “Diferentes circunstancias, a veces, pretenden alejarnos de la tierra, pero uno lleva la tierra en las entrañas, en el corazón y en la mente. Oruro, las montañas y los paisajes de Bolivia guardan celosamente los rostros que no he olvidado, los ausentes que perviven en mí, porqué mientras se los nombre seguirán existiendo. Hoy, en la Argentina como residencia de mis últimos años, veo las olas del mar, tan cambiantes instante tras instante y eternas como la amistad y el recuerdo, que siguen los mismos rostros, las mismas montañas y la misma pena por no poder unir, mar y montaña, muerto y vivo, pasado y presente. Lo único que les puedo decir es que junto a mi madre, a mis ancestros, ausentes o presentes, Raúl Shaw Moreno, es Bolivia, porque ella me ha gestado, ella no se puede olvidar…”

En otras palabras, Raúl Shaw Moreno llevaba una Bolivia portátil en su corazón y la sacaba a luz desde lo más profundo de sus entrañas. Fue, es y por siempre será el orgullo de Bolivia, y de Oruro en particular. Por eso mismo, sus restos mortales yacen en la sección “Notables” del Cementerio General de Oruro.


Javier Claure C.