RT conversó con dos especialistas en el área económica que explican la coyuntura actual del país y los escenarios que se podrían dar en torno a la medida.

El gobierno de Venezuela ha comenzado a ofertar en las bolsas de valores del país, del 5 % al 10 % de las acciones de las empresas estatales y mixtas vinculadas a los sectores de telecomunicaciones, minería, gas, petróleo, sus derivados, y de la banca pública.

El «primer paso» —recibido «con entusiasmo» por el mercado de valores de Caracas, lo dio sorpresivamente el Banco de Venezuela— que en un comunicado destacó que se convertía en la primera empresa estatal que pondrá sus acciones en el mercado de valores, al ofrecer «progresivamente» su «capital social». La institución, que cuenta con más de 15 millones de clientes, es líder en la cartera de crédito del mercado financiero venezolano y su oferta llama la atención porque no había sido mencionada por el presidente, Nicolás Maduro.

Cuando Maduro hizo el anuncio, detalló que la medida entraba en vigencia desde el 16 de mayo y busca que los inversionistas privados —nacionales y extranjeros— comiencen a inyectar recursos a empresas como la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv), su filial de telefonía móvil Movilnet, la Petroquímica de Venezuela (Pequiven), las sociedades mixtas del sector petrolero y gas, y las industrias básicas de Guayana, que se dedican fundamentalmente a la explotación de recursos mineros.

Esta acción, señala el Gobierno, se da en un contexto de «recuperación económica», que tras poner fin a un ciclo hiperinflacionario de años, profundamente marcado entre los años 2015 y 2020, se ha logrado controlar la inflación a menos de 10 puntos porcentuales durante 8 meses consecutivos, se ha estabilizado el valor y uso de la moneda local —el bolívar— y se ha puesto freno a la dolarización de facto que experimentó el país.

Maduro también apuntó que la estrategia está fundamentada en la «ampliación del paquete accionario» de las empresas públicas —que seguirán en manos mayoritarias del Estado—, con el propósito de desarrollarlas, mejorar su tecnología y encontrar nuevos mercados. Además comentó que la medida se estuvo preparando desde 2021, con base en el trabajo que desarrolla un equipo interdisciplinario y que cuenta con «apoyo internacional de primer nivel, de universidades, academias y expertos».

«Sabemos lo que estamos haciendo, por qué lo hacemos y hacia dónde vamos», sostuvo el mandatario, tras considerar que el crecimiento económico debe darse con base en la «expansión de las fuerzas productivas» y «de la economía real, con estabilidad cambiaria», para «generar riquezas» que ayuden a «recuperar los derechos sociales, laborales y salariales».

«Muy positivo»

La Junta Directiva de la Bolsa de Valores de Caracas calificó como «muy positivo el anuncio» y señaló que para «despertar el interés de los inversionistas» y «lograr proyectos a largo plazo», estos deben percibir que existen «administraciones eficientes», fundamentadas «en directrices que generen sustentabilidad y autogestión».

La institución señaló que el proceso no puede «olvidar a los trabajadores y funcionarios de estas empresas que harán, o ampliarán, su oferta pública, como receptores de programas sociales a través de planes de distribuciones masivas de acciones, convirtiéndolos en propietarios y, por lo tanto, en veedores constantes de su buen funcionamiento, llevando de esta manera la real democratización del capital».

Además precisó que la iniciativa ayuda «al fortalecimiento del mercado de valores», que ha sido «una petición de larga data, que contribuye en generar riqueza y desarrollo al país».

Por su parte, el presidente de la Bolsa Pública de Valores Bicentenaria, Rodolfo Medina, dijo en una entrevista con VTV, que a pesar de que para el momento aún no se habían concretado ofertas de las empresas públicas en el mercado de valores, solo el anuncio de Maduro y «la expectativa» generó que, por ejemplo, las acciones de Cantv aumentaran 342,20 % en 13 días.

¿Qué opinan los expertos?

Charles Giuseppi, politólogo venezolano con maestría en Relaciones Económicas Internacionales y profesor universitario, dijo a RT que para entender la estrategia, hay que «desmitificar la falsa teoría de que si un Estado socialista no tiene el control de una empresa, entonces, ha fracasado, pues ocurre lo mismo cuando una empresa privada, capitalista, tiene que tomar medidas que implican cierto control por parte de la gestión estatal».

«Lo importante es salir de la polarización para poder analizar el fenómeno, sobre todo, teniendo en cuenta que en todas las sociedades hay un mayor o menor control del Estado. Por eso, en este caso, es muy importante salir de las ambigüedades y recordar que la venta de acciones en ningún caso excede el 10 %».

El experto agrega que en el contexto económico y social que se da la decisión, se debe tener cuidado con pensar que la venta de acciones, e incluso la posibilidad de privatización de alguna empresa del Estado, se ejecute en detrimento de las propuestas de «cambio social, de participación estatal y de reivindicación de lo político que emprendió el expresidente Hugo Chávez».

Sede principal de la Cantv en Caracas, la mayor proveedora de servicios de telecomunicaciones de Venezuelatesting / Shutterstock

«Cuidado con eso, esta ha sido una sensata posición del presidente, Nicolás Maduro, en tratar de avanzar hacia una negociación más amplia respecto de la propiedad estatal de ciertas de empresas públicas. Además, hay que precisar que en todos los países del mundo hay participación del sector privado y que el socialismo apuesta a la socialización de la riqueza y no excluye al privado, como se intenta creer».

Giuseppi ve «muy positivo» que el trasfondo de la medida apunta a mejorar «las condiciones de vida, de salario y de acceso a los alimentos de todos los venezolanos». También dice que flexibilizar las acciones de empresas petroleras y gasíferas, es algo que se ajusta a la práctica internacional, pues actualmente resulta «muy difícil» encontrar un país que sea dueño de los recursos, los extraiga y los comercialice.

«Arabia Saudita -explica el especialista- colocó hace unos meses en venta el 5 % de las acciones de la estatal petrolera Aramco, una empresa exitosa que ha sido durante muchos años la que más factura en el mundo. Por eso, que el Estado venezolano decida vender acciones no puede ser visto como un sacrilegio, sobre todo cuando esta medida es necesaria para rescatar la industria, seriamente afectada por el bloqueo económico de años».

Oxigenar la economía

Giuseppi también explica que un punto clave de la medida es «oxigenar la economía», pues aún pesa «la inédita situación de bloqueo e imposición de sanciones coercitivas unilaterales, que han afectado a todos los sectores de la economía venezolana, el salario, el ingreso, el consumo, al atacar directamente el corazón económico del país, que eran las exportaciones petroleras».

En su opinión, se trata de «una medida complementaria, como fue la flexibilización del control de cambio que permitió el menudeo de divisas entre la banca pública y privada». Además, dijo, «persigue la reactivación del aparato económico, darle respiro y salir definitivamente del periodo más difícil de oscurantismo que experimentó el país durante al menos cuatro años, del 2016 al 2020″.

Otras acciones parecidas, agrega el experto, han sido las inversiones privadas permitidas previamente en la industria petrolera, las concesiones en el área de minería, «entre otros ajustes que ya se empiezan a sentir en lo cotidiano y se reflejan en el fin de la hiperinflación».

Fachada de una sede de Pdvsa en Maracaibo, VenezuelaHumberto Matheus / NurPhoto / Gettyimages.ru

«Con toda seguridad el impacto de esta estrategia será positivo, sobre todo después de la situación de parálisis, de esclerosis económica que arrancó en 2016. Cualquier medida que apunte a oxigenar la economía, que se oriente en el sentido de una flexibilización de los ingresos en divisas, de las inversiones extranjeras de una manera pragmática, está destinada a una mejoría de las condiciones de vida».

La medida también coincide con las nuevas excepciones en las sanciones de EE.UU. en contra la industria petrolera venezolana. «Esto no es algo nuevo, pues al menos cinco empresas estadounidenses habían obtenido autorizaciones de operar en Venezuela durante el gobierno de Donald Trump». Sin embargo, dice, suma a la apuesta del Estado venezolano, pues el permiso de Washington a las petroleras europeas de negociar con Caracas, sin represalias, se traduce en mayores ingresos para la nación suramericana.

Generar confianza

Por su parte, el economista Ingerzon Freites, miembro del Observatorio Venezolano de la Realidad Económica, comentó a RT que la apuesta gubernamental apunta principalmente a «generar confianza» en los inversionistas extranjeros. «Es una medida honesta y sensata, que principalmente busca generar confianza. Es un mensaje que está dando el gobierno para atraer la inversión privada, sobre todo a los inversionistas que están fuera del país».

Freites añade que más allá del anuncio, el gobierno debe procurar cumplir con «ciertas características» de «seguridad y responsabilidad jurídica», para que el inversionista foráneo se sienta atraído, «sobre todo cuando el 10 % de las acciones resulta un porcentaje bajo en un contexto económico difícil» y «con empresas que no generan rentabilidad desde hace años».

«El inversionista debe evaluar muchas cosas y es muy cuidadoso con su capital. Revisan todo el tema jurídico y legal, el pago de la deuda del país, las autoridades, la institucionalidad, porque se trata de empresas del Estado. También habría que tomar en cuenta si están dispuestos a comprar un porcentaje minoritario y aceptar que las empresas sigan manejadas por funcionarios de Gobierno».

Un grupo de trabajadores de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG)@CVG_Oficial

Freites agrega que una eventual condición que los inversionistas foráneos podrían proponer sería que las empresas públicas fuesen manejadas por un personal especializado y con experiencia en el sector en el que aspiren a invertir, pues no les resultaría confiable que sus recursos sean administrados por personas «que no tengan las aptitudes para gestionar».

El economista añade que la apuesta gubernamental también se puede ver «de otra manera», pues podría ser el inicio de «un llamado para vender gran parte de las acciones» que comenzó con el anuncio del 10 %. «Si ésta fuera la hipótesis y se llegara a una situación de 60-40 a favor de la inversión privada, todo cambiaría. Los privados se manejarían como accionistas mayoritarios, se interesarían en colocar una gestión diferente e impulsarían estrategias de acuerdo a sus intereses, respetando la visión estatal», aseguró.