Por Semanario Voz  -25 mayo, 2022

Francia Márquez, Gustavo Petro y el Pacto Histórico llenaron la emblemática Plaza de Bolívar. Así fue el cierre en Bogotá de la campaña que ha ganado todas las encuestas

Mónica Andrea Miranda Forero
@Emedemoni_

Con los ojos apagados pero con el espíritu encendido por lo que pueda pasar el domingo 29 de mayo, me atrevo a escribir este artículo que no es nada fácil, tal vez porque estoy involucrada susceptible y políticamente con un proyecto que promete llevarnos a una paz definitiva, lucha colectiva que por décadas muchos hombres y mujeres se han atrevido a abanderar por el bienestar del pueblo colombiano.

El cielo de la capital estaba extrañamente despejado y un candente rayo de sol iluminaba la Plaza de Bolívar. Llegar a este punto de la ciudad fue toda una travesía pues el transporte estaba colapsado y la séptima, artería principal de Bogotá, estaba tomada por una manifestación masiva de personas entrando y saliendo del emblemático lugar.

Llegando a la Plaza

Las gotas de sudor en la frente de las personas se disimulaban con gorras alusivas a Gustavo Petro y Francia Márquez. En el centro de la capital, las banderas de colores eran las principales protagonistas o por lo menos lo que más se veía en medio de una multitud que gritaba fervorosamente “Petro, Petro…”, grito esperanzador de un pueblo que está cansado, indignado y con anhelos de cambio.

Desde la tarima, Gina Jaimes y Otoniel Umaña animaron al público mientras los artistas invitados tocaron con todo su repertorio. El público coreó las canciones y respondió al llamado. Si la presentadora gritaba “Petro”, el público le respondía “presidente”; si gritaba “Francia”, el público respondía “vicepresidenta”; si decía “corazón”, el público respondía “del cambio” y lo más curioso es que si decía “cámara corazón”, el público respondía haciendo con sus manos la figura del amor.

En el evento

Entre líneas, Gina nombraba las propuestas de Gustavo Petro y la emoción de la gente se sentía desde todos los extremos del centro de Bogotá insistiendo en la importancia de ejercer el derecho al voto. La música, las arengas de los partidos políticos, los gritos unísonos a favor del candidato progresista, la gente hablando y los vendedores informales rebuscándose lo del día a día era lo que se escuchaba.

El corazón de la ciudad y de la ciudadanía estaba conmocionado. Gina desde la tarima, con una sonrisa y todo el ánimo que se espera, organizaba a las personas que seguían entrando a la Plaza y les decía dónde podían ubicarse, promocionando además a la tienda de ropa ‘La Chispa’, un proyecto productivo independiente que se ha destacado por sus diseños originales y su clara postura política.

“De los Montes de María les traigo voz, paz y conciencia, donde afronté la violencia con folclor y artesanía. Hoy Rafael García le pide a Colombia entera que empuñemos la bandera con la paz que nos conmueve para que este 29 el cambio sea en primera”, se escuchó desde el escenario y los Gaiteros de San Jacinto empezaron su repertorio de música, sabor y ritmo, poniendo a la plaza entera a bailar, a agitar las banderas y a cantar.

La paloma

Si hay una propuesta que diferencia el programa de Gustavo Petro y Francia Márquez de los demás, es la defensa coherente de la paz, y para esto, en varios eventos realizados para la campaña presidencial, hay una réplica de la paloma que esculpió Fernando Botero al momento de firmar el Acuerdo de Paz en 2016, paloma que poco a poco se ha vuelto un símbolo de la campaña.

Es importante mencionar que el gobierno de Iván Duque prometió hacer trizas el Acuerdo de Paz, promesa que ha cumplido, pues hasta el momento, más de 300 firmantes han sido asesinados y la implementación va en cámara lenta. Sin embargo, esta paloma blanca y gorda de pico naranja se ha transformado en el símbolo y la promesa que con Petro y Francia la paz será una realidad, respetando lo pactado y entendiendo que solo se construye sobre las diferencias.

El representante a la Cámara por Bogotá, Alirio Uribe, fue el primero en dar el saludo de la mano del presentador Sergio Barbosa quien se encontraba en el backstage. Alirio habló sobre la importancia de un cambio tras 200 años de mal gobierno: “La gente no está votando por dos personas, está votando por un programa de cambio”, e hizo una intervención sobre la importancia de la juventud en este nuevo proyecto de país.

El Esmad no me cuida

Cada vez entraba más gente a la Plaza de Bolívar, se estaba quedando pequeña para la cantidad de personas que estaban llegando. La Guardia Indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, y un grupo de karate cinturón negro eran los encargados de cuidar y preservar la seguridad del evento. El Escuadrón Móvil Antidisturbios no fue necesario, la policía tampoco más allá de las requisas de rigor, no solo en el escenario sino también en la zona de prensa, donde también se encontraban congresistas, familiares y gente que de una u otra manera está involucrada con la campaña del próximo presidente de Colombia.

La Guardia Indígena del Putumayo también estaba presente en el evento, haciendo un ritual de armonización con el fin de buscar la protección conjunta de la naturaleza, para lo que se pidieron dos minutos de silencio, petición que la mayoría del público acató y cumplió. Otro de los artistas que puso a bailar al público con canciones vieja guardia y nuevas fue Charles King, quien llegó con su ritmo de champeta lanzando potentes mensajes a favor del cambio político.

Tras las palabras de la rapera Anarkia en el backstage, al escenario subieron dos personas que encharcaron los ojos de varias generaciones en el marco del paro nacional del 2021, Edson Velandia y Adriana Lizcano llegaron desde Santander y entre canciones como Su madre patria y La antropología, le pusieron ritmo a la tarde.

La presentación del cantante de El comején, Volveré y Jardín de Rosas anunciaba que el sol estaba cayendo. Wilfrido Vargas, el “rey del merengue”, hizo bailar a la plaza completa. Cada vez había menos espacio, pero el corazón se hinchaba al sentir que ya casi estarían hablando frente a miles de personas Francia Márquez y Gustavo Petro.

¿Democracia?

Antes de que los candidatos subieran a la tarima fue necesario poner un escudo de protección para salvaguardar su seguridad. Es inaudito que en un país que se precia de ser democrático los candidatos tengan que hablar con tres escudos que los están protegiendo constantemente de un atentado, dos de ellos alzados por personal especial de seguridad.

Francia Márquez tomó el micrófono, hizo una breve presentación y en aproximadamente 25 minutos de discurso nombró algunas de las propuestas más importantes de su plan de gobierno. Habló sobre la importancia de las mujeres, las reivindicaciones de la población negra y sobre la necesidad de un cambio político, social y cultural. Sus ojos se aguaron varias veces, por lo que le fue necesario parar a tomar agua.

“Gritemos libertad sin miedo, sin mentiras sin temor. Este 29 de mayo es el grito de la libertad en Colombia porque derrotaremos el régimen de la corrupción” y “por fin el pueblo será gobierno” fueron dos de las frases más importantes del discurso de Gustavo Petro, donde además habló de educación, el fenómeno del paramilitarismo, las mujeres, la seguridad, la vivienda, los derechos humanos y el respeto por la vida, poniendo a llorar a más de una persona.

El final de este épico evento fue: “Su nombre es Francia Márquez y quiero que sea mi vicepresidenta. Mi nombre es Gustavo Petro (y a una sola voz la gente repitió) y quiero ser su presidente”.