Félix Carrillo Hinojosa

Su labor de vendedora en la plaza junto a Melchora Nieto, le dio un protagonismo en el Santafe del 20 de julio de 1810, al hacer parte de los levantamientos populares contra el virrey.
Su dinámica participación en la Independencia de la Nueva Granada, resalta la labor de la mujer individual y colectivamente tanto en lo civil como militar.

En lo relacionado con ella, sus datos fragmentados cuentan que al saber de su activa participación en la consecución y entrega de armas, comida, dinero, comunicación permanente, socorro a las tropas de Bolívar y con los grupos urbanos en pro de la independencia, fue perseguida, robada y confinada a Tumaco, donde fue ejecutada.

Es otra de las heroínas, cuyo listado aumenta en la medida que se investiga sobre la participación de las mujeres, situación que fue ocultada en sus inicios por muchas razones, que la historiografía ha permitido voltear las grandes páginas protagonizadas por ellas y darle por mérito propio, su verdadero lugar.
Ese anonimato al que habían sido confinadas, se ha transformado en una activa investigación del que va saliendo información a través de registros escritos, aportados por periódicos, correspondencia diaria, recuperación de hechos a través de lo oral, que sustentan el tránsito femenino en todo ese proceso independentista.

En esos espacios, cuyas tertulias en donde se discutió ideas libertarias, se elevó a muchas de ellas, de las que podemos citar a Josefa Palacios, Venezuela, María Josefa Pacheco, Bolivia, Javiera Carrera, Chile, Manuela Cañizares, Quito, Francisca Prieto, Santafe y María Ortiz, México, que si bien es cierto su visión precursora es destacable, debido a su posición privilegiada que les permitió prestar sus casas, entregar dinero, comida y armas, no es menor, la labor de la base de las mujeres populares, cuya función fue útil, permanente y determinante en todo ese proceso.

Su imagen fue brillante, al comandar a muchas que como ella, atacaban al cuerpo de artillería a donde llegaban primero que los hombres, por estar vestidas como estos, y en muchas ocasiones evitaron, que las fuerzas armadas de la administración local decayeran en su protesta.
Ella fue una coadyuvante vital para impulsar la conformación de la junta, que permitió que los criollos se tomaran el poder a nombre de la base popular.

Todo esos hechos demuestran que no fueron unas cuantas mujeres heroínas que se sublebaron mostrando su valentía y coraje, sino que miles de ellas ayudaron a preparar el terreno para que creciera la protesta y la llama de la causa independentista, llegara a su máximo punto.
Así creció todo un ordenamiento que originó unos derechos políticos, que le dieron ciertos espacios para protestar y ser gestoras de libertad. Esa construcción de historias, generaron una cantidad de ideas que condujeron a muchos hombres a figurar en tantos hechos que debido al piso patriarcal, no le fueron reconocidos en su momento, pero que serias investigaciones realizadas y las se están haciendo, permitirán poner a las mujeres de ese tiempo, en el lugar que ellas construyeron.

No más segundos planos para ellas. Nunca hubo un detrás de los hombres, siempre la mujer desde su accionar tuvo para ese movimiento un protagonismo de incalculable valor humanístico, ideológico, armamentistico y afectivo.
¿Cuántos niños nacieron y crecieron en medio de las batallas? ¿Cuántas jóvenes y mujeres mayores se entregaron a la lucha libertaria? ¿Cuántas de ellas fueron vejadas, violadas, fusiladas, degolladas en nombre del poder español?

Son muchas las historias por contar, en donde aparece como protagonista la mujer, en donde sí bien es cierto no aparecen firmando ningún acta independentista porque sus obligaciones conyugales y el patriarcado se lo impidió, pero estuvieron ahí en cuerpo y alma como esposas, nodrizas o amas de cría, estas últimas, la mayoría esclavas negras, encargadas de atender durante los primeros años a los hijos de las prestantes familias, esas son nuestras mujeres de ese tiempo determinante en la vida nacional, fue «el alma libertaria» para tener las bases constructoras de lo que queremos hoy como Gobierno, Estado, Nación y País, sin ataduras de imperios. Que vivan las miles de Francisca Guerra de ese y ahora tiempo, que deben servir para cerrar las brechas que nos impiden crecer»-Fercahino

Francisca Guerra nació en Santafe y fue ejecutada en Tumaco en 1813).
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Félix Carrillo Hinojosa