Luis Jairo Ramírez H.
@JairoRamirezh

En febrero de 2019 el presidente Iván Duque convocó un concierto en la frontera con Venezuela, con presencia de los presidentes de Chile, Sebastián Piñera, y Mario Abdo, de Paraguay; allí promovieron la salida masiva de venezolanos hacia Colombia, que pronto terminarían mendigando en los semáforos, aguantando hambre y durmiendo en los andenes.

A comienzos de este 2021, en un intento por cambiar el foco del debate público contra su gobierno por el recrudecimiento de la violencia, el incesante asesinato de líderes sociales y firmantes del acuerdo de paz, Duque anunció “un estatuto temporal de protección” para regularizar 1,7 millones de venezolanos en Colombia, con lo cual cosechó elogios de la ONU, el Vaticano y EE.UU.

El gobierno aseguró que con el Estatuto para Migrantes Venezolanos “se integraría a esa población y le permitiría acceder con mayor facilidad a trabajo formal, educación y salud en Colombia”, ofertas con las que evidentemente no cuentan millones de colombianos y a la postre serían un nuevo engaño para los migrantes venezolanos.

Aquí no se habla del desplazamiento forzado de miles de colombianos hacia Venezuela, Ecuador y los EE.UU., que buscan un mejor futuro para ellos y sus familias. Venezuela recibió unos 100 mil nuevos inmigrantes colombianos que debido al conflicto armado, la pobreza extrema y violencia en las fronteras de Colombia, huyen para buscar mejores oportunidades al otro lado de la frontera.

A esta situación se agrega la desgracia de Haití; la primera nación de la región que declaró su independencia, tiene raíces ancestrales en la rapiña colonial, en especial de parte de Francia y Estados Unidos, y prosigue el pillaje de los recursos naturales. Un país que sufre dos pandemias, la de la miseria y la del Covid-19, y para peor de males, el 7 de julio un comando de mercenarios colombianos y estadounidenses asesinó al presidente Jovenel Moïse.

Al mismo tiempo que Duque se pavonea por EE.UU. y Europa presumiendo de liderar una política humanitaria para migrantes, que es falsa, aquí en el país se vive ahora mismo una monumental crisis humanitaria con más de 25 mil migrantes varados en Necoclí, al noroccidente del país, que carecen de lo elemental para sobrevivir y el Estado no aparece por ningún lado para socorrerlos.

Los migrantes, en su mayoría provenientes de Haití, Venezuela, y también asiáticos y africanos, esperan poder cruzar el corredor selvático del Darién, controlado por grupos ilegales, con la ilusión de llegar a Panamá y luego a Estados Unidos.

A pesar de las afirmaciones sobre importantes recursos de ayuda para la migración, no hay alimentos para las miles de mujeres y niños que llegaron, la mayoría duerme en las calles, los servicios de salud están colapsados y hay graves fallas en el suministro de agua, lo cual ha contribuido a empeorar la crisis. El éxodo esconde también el negocio del tráfico de personas y la explotación sexual. Cientos de migrantes mueren en la inhóspita travesía hacia Panamá y las autoridades colombianas, civiles y militares, permiten descaradamente que bandidos y “coyotes” cometan todo tipo de vejámenes, asesinatos, robos, tráfico de drogas, etc.

¿Qué hace Iván Duque, paladín de los migrantes? Nada. ¿EE.UU. principal beneficiario del saqueo de los recursos naturales de estos países, hace algo por los migrantes? Cierra sus fronteras. ¿Alguna vez se oyó hablar de una reunión de urgencia de la OEA al respecto? Tampoco.