María Fernanda Barreto.

  • Pronunciamiento público de colombianos, colombianas, colombo venezolanas y colombo venezolanos residentes en Venezuela, a propósito de los ataques xenofóbicos contra la migración venezolana en Colombia.

Nosotras y nosotros colombianos, colombianas, colombo venezolanas y colombo venezolanos que vivimos en Venezuela y participamos activamente en la defensa y construcción de la Revolución Bolivariana, queremos manifestar públicamente nuestro repudio y vergüenza por los actos xenofóbicos que han victimizado a la población migrante de origen venezolano en Colombia y ratificar nuestro reconocimiento y apoyo al presidente Nicolás Maduro Moros y al pueblo venezolano todo.

La guerra multidimensional contra Venezuela ha promovido una migración económica de venezolanos y venezolanas, parte de los cuales han ido a vivir a Colombia, donde han sido víctimas de una xenofobia de clase que la vicepresidenta venezolana caracterizó muy bien al calificarla de aporofóbica, pero que también está trasversalizada por el machismo, y la desvalorización de la vida misma  promovida por el Estado colombiano y, particularmente, por el gobierno uribista.

No es igual el trato dado a quien migra caminando, con pocos enseres, con solo su fuerza de trabajo para vender, que el trato privilegiado, dado a los y las representantes de la oposición venezolana que viven en Bogotá, cuyos niveles de vida llegan a ser escandalosamente altos y solo se pueden explicar por su complicidad en el robo de los activos venezolanos en el exterior, su relación con el narcotráfico y el financiamiento que reciben directamente del centro del imperialismo mundial.

Aunque esa mezcla entre xenofobia, clasismo y machismo es tristemente común en el mundo entero, la oligarquía colombiana cuyo poder se ha profundizado gracias a la injerencia permanente de los Estados Unidos y al narcotráfico, es sin duda la más violenta de Nuestra América, mafiosa y genocida y por eso, esta terrible mezcla le es natural.

En los últimos dos siglos ha llenado los campos y las calles de la sangre del Pueblo colombiano, la masacre de las Bananeras en 1928 y las masacres en las calles de Cali durante la represión al más reciente Paro Nacional, son solo ejemplos del desprecio que tienen por la vida de los y las colombianas pobres, qué puede esperarse que hagan por las personas pobres que equivocadamente migran hacia Colombia, desconociendo que nuestro país está sumergido en una guerra azuzada por la violencia imperialista y el terrorismo de Estado.

Por el contrario, durante más de seis décadas Venezuela ha acogido a millones de nosotros y nosotras quiénes migramos por razones económicas, fuimos víctimas de desplazamiento forzado o llegamos a este país buscando asilo y refugio.

El comandante Hugo Chávez, como bolivariano convencido de la urgencia de la unidad entre nuestros Pueblos, se preocupó también por nuestra inclusión. Nos hizo parte de las misiones y grandes misiones para garantizar también nuestro derecho a la identidad, la salud, la educación, la vivienda y la alimentación.

Por nuestra parte, conscientes de la importancia de la Revolución Bolivariana para toda nuestra América, hemos correspondido con nuestro amor y trabajo. Hoy somos parte de los partidos del Gran Polo Patriótico, de las Comunas, de las organizaciones revolucionarias de base y hasta de la Milicia Bolivariana

Por eso, contrario a lo que dicen las corporaciones mediáticas, en Venezuela seguimos viviendo y también resistiendo al asedio imperialista, millones de personas que nacimos en otros países y particularmente, en Colombia.

Por ello, acompañamos la denuncia pública que ha hecho el presidente Nicolás Maduro al responsabilizar al presidente Iván Duque de los ataques xenofóbicos que ya han generado muchas víctimas venezolanas particularmente mujeres niños y niñas.

Sentimos como nuestros a los niños asesinados en el Tibú por grupos paramilitares colombianos, del mismo modo que nos duele cada venezolana qué ha sido víctima de feminicidio y de abuso sexual en Colombia.

Nos duele, nos avergüenza, y como colombianos y colombianas queremos manifestar nuestro repudio a estas prácticas que los grupos paramilitares han instalado en los territorios que logran controlar, contando con el apoyo directo e indirecto de la Fuerza Pública.

Acompañamos también con plena convicción la decisión del gobierno venezolano de denunciar al Estado colombiano ante la Corte Penal Internacional por estos delitos.

Exigimos al presidente Iván Duque y a todas las instituciones del Estado colombiano, que respeten y protejan los derechos humanos de la migración venezolana, que hasta hace poco tiempo ellos mismos promovían  y, a nombre de la cual se han solicitado millones de dólares a la comunidad internacional, que evidentemente no han sido invertidos en lo anunciado. Por lo que también exigimos que se haga rendición pública de dichos recursos entregados al Estado colombiano, oficinas de organismos multilaterales en Colombia y organizaciones no gubernamentales, con el pretexto de atender a la migración venezolana en Colombia.

Exhortamos a la Procuraduría General de la Nación de Colombia a que vigile, investigue y castigue a los funcionarios y funcionarias del Estado que promuevan la xenofobia o tengan conductas xenofóbicas, a  la Defensoría del Pueblo de Colombia para que proteja a esta población que por su condición de migrante es especialmente vulnerable, y al Congreso de la República de Colombia para que ejerza control político sobre todas las instituciones que no solo no están protegiendo los derechos fundamentales de la población migrante venezolana en Colombia, sino que además la victimizan y pueden estarse lucrando económicamente de los dineros asignados para su atención.

Denunciamos también la manipulación tendenciosa sobre la cifra de migrantes venezolanos en Colombia, hecha por Migración Colombia y legitimada por las corporaciones mediáticas, ONG e incluso algunas organizaciones multilaterales como la OIM y la ACNUR, así como el uso inadecuado, confuso y malintencionado de las categorías “migración”, “refugio”, “desplazamiento forzado” y “retorno” que ha servido para agudizar la guerra comunicacional contra Venezuela, manipulando a la opinión pública, legitimando el robo de recursos económicos supuestamente dirigidos para estos fines, promoviendo la xenofobia e incluso, avalando agresiones militares regulares e irregulares contra nuestra Revolución.

El humanismo es patrimonio del Pueblo colombiano que lucha y resiste a un narcoestado que ha vendido el país a las trasnacionales, que se ha subordinado a los Estados Unidos y que sostiene su economía especulativa gracias a su participación en el inmenso negocio que administra la DEA.

Ese Pueblo colombiano que salió a las calles el 28 de abril de este año y por cierto, también en el contexto de esa violenta represión fueron asesinados jóvenes nacidos en Venezuela. Recordamos por ejemplo, al joven maracayero Sandy Sierralta, quien se encontraba participando en un plantón junto a muchos jóvenes en el hoy conocido “Paso del Aguante” en la ciudad de Cali, cuando un escuadrón paramilitar llegó disparando contra quienes ahí se encontraban. Sandy murió junto a decenas de jóvenes de Cali que fueron masacrados y masacradas por el Estado para acallar la protesta popular, precisamente un día antes de cumplir 20 años. Hoy es para nosotros y nosotras, un símbolo de la consciencia de que la lucha por un mundo mejor nos hermana.

Hacemos un llamado a las organizaciones populares, los movimientos sociales, partidos de oposición y al Pueblo colombiano en general a repudiar y confrontar esta nueva acción genocida del Estado colombiano.

Desde nuestros corazones tricolores colombianas, colombianos, colombo venezolanas y colombo venezolanos residentes en Venezuela, llamamos a nuestros hermanos y hermanas en Colombia a que no caigan en la xenofobia qué nos condena al enfrentamiento de pobres contra pobres por las migajas que nos deja el capitalismo y que solo contribuye a profundizar el conflicto político, social y armado que continúa sin resolverse en nuestro país.

Recordemos siempre que los Pueblos bolivarianos de Colombia y Venezuela estamos indefectiblemente unidos por una historia pasada, presente y futura, de lucha contra las oligarquías y el imperialismo.

Esa historia de lucha conjunta que se escribió también con la sangre de Ricaurte esparcida en San Mateo y la de Sucre vertida en Berruecos por una misma causa.

Es a esa unidad a lo que más temen los Estados Unidos y el gobierno lacayo de Colombia y por eso quieren dividirnos a toda costa. No lo lograrán.

“Unidos con lazos que el cielo formó” logramos conquistar nuestra independencia hace doscientos años y por eso sabemos que también hoy, los Pueblos de Colombia y Venezuela debemos continuar avanzando juntos cómo lo soñaron Simón Bolívar y Hugo Chávez. Solo así seremos invencibles.

Caracas, a los 19 días del mes de octubre de 2021.

María Fernanda Barreto