Por: Equipo Colarebo Colombia 

Hay momentos y periodos en la historia, que van dejando su rastro de dolor y sus huellas de terror; impulsados por personajes, cuyos nombres no merecen ser recordados; que se rebuscan cualquier teoría para justificar su proceder. Son aquellos acontecimientos a los que, cuando la humanidad mira hacia lo pasado, dice “nunca más”. 

Entre muchos otros, son espeluznantes y vergonzosos, la crucifixión, la esclavitud, el derecho de pernada, la colonización, la trata de negros, la trata de blancas, el nazismo, el sionismo, el fascismo, el apartheid, el ku klux klan, los regímenes sanguinarios de tantos dictadorzuelos en el tercer mundo.  

Así también habrá de pasar a la historia, el paramilitarismo que opera en Colombia, impulsado por un personaje tenebroso que, con razón, es llamado el innombrable.  

El cruento asesinato del presidente de Haití, cometido por sicarios colombianos, es una muestra de lo que le ha tocado vivir a los campesinos, líderes sociales, defensores de derechos humanos, obreros, manifestantes, opositores y ciudadanos de a pie, en Colombia, a manos de los mismos victimarios. No en vano, los constructores del discurso de derecha en el país, promulgan que el ejército es “una fuerza letal que entra a matar”. Y lo cumplen a cabalidad. 

Hay quienes creen que la única forma posible de existencia, en el universo y para la eternidad, es vivir bajo la opresión del uribismo. Para ellos, no puede haber cambio y el que opine lo contrario, se convierte en objeto de su persecución y en objetivo militar. La extensa lista de muertos, da fe de que así se procede. 

Hay políticos que creen que su misión es mantener a la población en la opresión y sueñan y manipulan y trabajan para repetirse en las instancias del poder gubernamental. Consideran que las otras personas, no tienen derecho al pleno disfrute de su existencia, en paz y en condiciones dignas. 

Pero todo esto ocurre, no por caprichos del destino, o porque los personajes de tan siniestras acciones, tengan un gen retorcido; no. En el fondo están los mezquinos intereses económicos privados, obtenidos bajo el imperio de lo ilícito; temible estilo de negocios que se aplica a la forma de hacer política, porque así entienden la existencia y así se han mantenido. En la naturaleza, los organismos tratan de reproducir las condiciones que los hicieron surgir; y en las sociedades, también.  

Pero el sufrido y lacerado pueblo colombiano, se ha puesto de pie y dice “nunca más”. Esperamos que un trabajo político inteligente y audaz lo lleve a alcanzar la gloria.  

Hernan Pizarro | Septiembre 1° de 2021