Por: Arminio Piñeres Grimaldi

‘Sólo la unidad del pueblo y la solidaridad de sus
dirigentes garantizan la grandeza de sus luchas’

A Ocaña, como eje central de todos los municipios que forman parte de la Provincia, le ha tocado levantarse en diversas oportunidades, en defensa de sus derechos, que le han sido conculcados por los gobernantes del Departamento y de la Nación, quienes han pretendido ejercer a sus anchas un dominio territorial y tratarnos como si fuésemos incapaces de administrar nuestras propias necesidades, todo por acaparar un poder y tener una burocracia abyecta que sirve a sus intereses particulares.

Otra vez, los ocañeros nos vemos abocados a protestar, en contra de las políticas miopes que desde la capital quieren trazar altos funcionarios, que desconocen la realidad, de nuestras necesidades y desde sus oficinas toman decisiones, en beneficio de ciertos gamonales. !Ya no más, basta¡, decimos los ocañeros. De nuevo han decidido entrar en acción, los gamonales cucuteños, a quienes la codicia por el poder, les lleva a ensañarse con la provincia, al tratar de suprimir la Dirección Regional INVIAS en Ocaña.

En virtud de lo anterior, he decidido refrescar la memoria de mis paisanos, trayendo a colación, un caso similar ocurrido en el año de 1961, cuando trataron de trasladar la sede de la ZONA DE CARRETERAS (así se denominaba en ese entonces), a la capital del Departamento. Esa actitud provocadora y desafiante de los poderes centralistas, encontró una respuesta decidida y fuerte, de todos los moradores de Ocaña, quienes atendieron las instrucciones, emanadas de un Comité organizador para llevar adelante un PARO CÍVICO.

En esa época por decisión del Gobierno Nacional, el entonces Ministro de Obras Públicas, Carlos Obando Velasco, de manera unilateral y sin previa consulta, tomó la decisión de suprimir la Zona de Carreteras, desconociendo de hecho, la importancia que ésta representaba, no sólo para Ocaña, sino también para los municipios circunvecinos. Al rechazo unánime de la ciudadanía, se sumó el entonces Senador de la República, el Doctor MANUEL BAYONA CARRASCAL (oriundo de González), el cual, durante una intervención brillante en el Parlamento, fustigó la decisión del Gobierno. A dicha sesión, asistimos un grupo de universitarios de Ocaña, residentes en Bogotá en apoyo al parlamentario, quien hizo una exposición minuciosa acerca de la importancia que tenía la Zona de Carreteras, para toda la Provincia de Ocaña, enfatizando las consecuencias negativas, que el Decreto expedido tendría para la Región.

Estando próximas las vacaciones de fin de año, los estudiantes miembros del CÍRCULO UNIVERSITARIO OCAÑERO, nos dimos a la tarea de organizar una sólida y firme protesta social, la cual se tradujo en un PARO CÍVICO total, con abierta y decidida participación de todas las comunidades regionales, quienes respondieron de manera unánime y combatiente, al llamado de los estudiantes. La solidaridad no se hizo esperar y fue así cómo se involucraron todas las capas de la sociedad ocañera: comerciantes, trabajadores, transportadores, y se llevó a cabo una total suspensión de labores, de parte de Docentes, sindicatos y personas independientes.

Igualmente fue bastante positiva y firme, la respuesta solidaria de los municipios de la provincia, como Río de Oro, Aguachica y Gamarra, lo cual fortaleció en gran medida el Paro, produciéndose un bloqueo de todas las vías de salida hacia otros lugares. Esta participación activa de los municipios vecinos, fortaleció la protesta y le dio una gran dimensión. La sorprendente movilización que el PARO CÍVICO generó, fue ante todo una muestra de unidad en torno a la reivindicación social, a propósitos comunes y, ante todo, reflejó un grado de madurez en la ciudadanía, que respaldó la reivindicación justa de todos los pueblos de la Provincia. Esa épica batalla en contra de los agentes de la politiquería, significó un rechazo a las maniobras de élites politiqueras, que temen a un Pueblo organizado que batalla contra las injusticias. Esta experiencia fue el comienzo de una madurez popular, y el despertar de un carácter, que se encontraba adormecido por tanta mentira. Esa inconformidad latente, dio sus frutos durante las jornadas del Paro, traduciéndose en una apertura hacía el cambio y nuevos caminos, con una visión más clara para observar las cosas, desde el punto de vista colectivo. Es de resaltar que, el Paro se prolongó durante varios días, con firmeza y participación regional, lo cual obligó al Gobierno a ceder, ante la fuerte y conjunta exigencia, en pro del restablecimiento de la Zona de Carreteras.

Cabe recordar que, cuando la movilización creció y el Paro estaba en todo su furor, apareció en Ocaña el Doctor Manuel Roca Castellanos, quien fungía como Secretario General del Senado, pues quiso enterarse directamente de todos los pormenores del Paro, que ya había encontrado eco a nivel nacional y, ante todo las implicaciones políticas, que habían trascendido más allá de los límites de nuestro Departamento. La visita de este alto funcionario, tuvo como misión, tratar de encontrar una salida correcta y justa de toda la Región.

Reunidos con Roca Castellanos, con la presencia del Alcalde dela ciudad, Don Antonio J. Patiño, y también los ciudadanos que estábamos al frente de las jornadas cívicas, llevamos a cabo varios diálogos en aras de resolver la ruta a seguir y el futuro del movimiento, que no estaba dispuesto a ceder en su objetivo y, de igual modo, analizar eventuales alternativas, para presionar la revocatoria del Decreto que lesionaba social y económicamente la región.

Desde el Hotel Timaná y en presencia de varios dirigentes del Paro, el Dr. Roca atendió una llamada telefónica de parte de la Presidencia de la República; tras dialogar con el señor Presidente Alberto Lleras Camargo, los que nos hallábamos allí presentes, tuvimos la oportunidad de escuchar ese breve diálogo, directo y sin rodeos. Personalmente estuve muy atento a la información que el Doctor Roca entregaba al Presidente de modo muy puntual, y guardo en mi memoria todo lo que, palabras más o palabras menos, las palabras que el Doctor Roca expresó:

“Faltaría a mi deber de funcionario público y de amigo personal del señor Presidente, si no le manifestara la seriedad y gravedad de los hechos. Esto lo he percibido desde mi llegada, haciendo un tramo a pie, porque los caminos se encuentran bloqueados y el orden público tiende a alterarse”.

Posteriormente le enfatizó la delicada realidad de la situación y solicitó, le diese una solución, atendiendo las justas reclamaciones de la ciudadanía.

Al día siguiente, procedente de la capital de la República, arribó a Ocaña el Senador Bayona Carrascal, con la grata noticia, que el Gobierno había accedido a los reclamos ciudadanos y, el día domingo temprano, frente a una gran manifestación pública, dio lectura al Decreto ejecutivo del Presidente Alberto Lleras Camargo, por el cual revocó la medida de supresión y restableció la Zona de Carreteras de Ocaña.

El movimiento cívico había triunfado y no tardó en manifestarse el júbilo popular y la satisfacción que se registraba por el éxito alcanzado.

Esa misma tarde, en compañía de los mencionados emisarios capitalinos y de ciudadanos que acompañaron la lucha cívica, nos reunimos los Universitarios, estudiantes y compañeros amigos y amigas, en una grata tertulia de celebración en el sitio llamado “La Cabaña” del corregimiento de La Ermita.

ORGANIZACIÓN Y DIRECCIÓN DEL PARO.

La Directiva del Círculo Universitario Ocañero, estaba integrada por las siguientes personas:

Fernando Carvajalino Cabrales, Carlos Díaz Nuñez, Fernando Mozo Sarmiento, Guillermo Sagra Serrano, Amparo Yépez Quintero, Raúl Romano Marún y Arminio Piñeres Grimaldi. Además le acompañaban otros universitarios miembros del mismo, como Adip Numa Hernández, Carlos Lemus Cabrales, Rafael Ruiz, Horacio Castilla y estudiantes del Colegio Nacional José Eusebio Caro, entre ellos, Alonso y David Ojeda Awad, Pedro Lázaro Bustos y Jorge Meléndez, con quienes conformamos los equipos de trabajo para hacer viable el Paro.

En esa tarea cívica, también se integraron y fuimos apoyados por prestantes ciudadanos, entre los cuales recordamos a Carlos Maichel, Bernardo Silva Gómez, Juan de Dios Lobo, Carlos Díaz Bayona, Hugo Montaño, Cesar Barbosa, Nahin Numa Helo, Fredy Guerrero Lobo, Juan de Dios Torrado, Armando Solano Barriga, Emiro y Luis Bayona Solano, al igual que las damas María Susana Awad de Ojeda, Faride de De Biase, Gladys Valenzuela Sarabia y Consuelo Páez Mozo, e igualmente por Atilio Álvarez y los trabajadores de la Zona de Carreteras.

Este recuerdo histórico de lo acontecido en mi terruño natal, decidí rescatarlo, como un testimonio, para que las generaciones posteriores, tengan conocimiento de estos sucesos, los cuales tuvieron un hondo significado comunitario y marcaron nuestro talante de compromiso social; asimismo, por la forma como libramos y trazamos un camino hacia el futuro y aún continuamos, desde diferentes frentes y lugares, contribuyendo y apoyando muchas tareas, en pro de los valores más sentidos de nuestra patria chica.

ARMINIO PIÑERES GRIMALDI

Bogotá D. C. 22 de agosto de 2021