Por Félix Carrillo Hinojosa

Colombia es sinómina de muerte, lo demás que se diga de ella, es sofisma de distracción para tapar su cruenta exaltación al atajo, negociado, robo, homenajes al que mata, desaparece y deja en cuidados intensivos a la reducida y manoseada palabra democracia.Por eso cuando nuestros deportistas y artistas, que emergen del puro pueblo, logran ciertos triunfos en lo local e internacional, el oportunista politiquero los atiborra de medallas y decretos, igualando esa gesta, con aquellos que ascienden a generales, sin tener en cuenta su pasado de violaciones a los derechos humanos.

Este es un País, al que le gusta el exhibicionismo, el discurso baladí, la lisonja, instrumentos que ponen en duda la verdad, para darle paso a la mentira como mecanismo de vida.”Nos gusta votar por el menos malo”, “por el que diga”… Y así vamos de mal en peor, en donde las políticas públicas en el orden que corresponda, son planteadas para beneficiar a los particulares, a ese grupo reducido que se apoderó de Colombia, la cogió del pescuezo y no la quiere soltar.Este País nuestro, es más muerte que vida, en donde el centro de poder pone los colores del triunfo, para tapar la realidad de miseria que cubre a Colombia.

Muchos dirán que soy extremo, que no creo en mi País, que el pesimismo me nubló la razón, pero si leen, escuchan y ven con sensatez, los hechos que la “otra Colombia” vive, las mutilaciones de que es objeto, verán que no estoy tan lejos de la realidad.Todo en mi Patria es negocio. A los artistas le son mutilados sus derechos por las agremiaciones que en su honor se crean, las editoras literarias y musicales se adueñaron de la obra que no crearon. Los campesinos mueren sin ver un claro horizonte sobre su oficio, que no es más que trabajar la tierra.

El periodista en su mayoría, bajaron la cabeza y la pusieron al servicio del dueño de la empresa, que pocas veces se aleja del poder político, en contravía del buen periodismo. La profesionalización en exceso, llenó a Colombia de malos profesionales en todas las carreras, mientras el analfabetismo no decrece, se mantiene como un virus que atrasa el pensar libre de un pueblo.Mientras Colombia tenga más policías y soldados que buenos profesionales en medicina, derecho, ingeniería, periodismo, ciencias sociales, por citas unas, el atraso será evidente.

O seguir teniendo a un Congreso con tantos privilegios, que mangonea al ejecutivo y reprime al pueblo de a pie, no vamos a lograr los equilibrios que necesitamos.Pero que decir de una iglesia, que se quedó corta con sus compromisos sociales, que se suma sin darse cuenta, a una caterba de pastores que negocian todo y que convierte a estos últimos en un cáncer para Colombia.Somos un país sin visión, que no le apunta a la ciencia y tecnología, solo al robo, en eso si tenemos varios doctorados.

Que decir de los intelectuales y sabios, en donde la mayoría, son más tibios que ciertos candidatos, quienes se agazapan a la espera del llamado del presidente de turno, para que les diga lo que deben hacer.El panorama no es el mejor. “Los pobres más pobres y creciendo la población”. “Los ricos más ricos y estático el número, de quienes lo son”. #Desdemiraya

Félix Carrillo Hinojosa