Por Patricia María Guerra Soriano* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Incendios forestales que arrasaron áreas en Australia, Siberia, Estados Unidos y América del Sur, lluvias históricas que desplazaron a cerca de 10 millones de personas en África y Asia, un número récord de tormentas en el Atlántico donde se formaron huracanes de categoría cuatro consecutivamente, olas de calor, precipitaciones extremas, aumento del nivel de los océanos.

Esa podría ser otra de las fotografías de un año como el 2020, golpeado por las consecuencias de la COVID-19 y marcado por los efectos de un indetenible cambio climático.

La realidad medioambiental con la que iniciamos este 2021 es dolorosa: las temperaturas se encuentran en máximos sin precedentes, los niveles de gases de efecto invernadero están aumentando y los desastres naturales sacuden al mundo desde cualquier región.

Esas tragedias medioambientales no parecen ser suficientes para los Gobiernos firmantes del Acuerdo de París, el primer tratado universal y jurídicamente vinculante sobre el cambio climático, que desde 2015 convocó a evitar niveles catastróficos del calentamiento global.

Un informe presentado este viernes por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), precisó que, de los cerca de 200 Estados miembros que debían presentar el pasado año revisiones de los planes nacionales de acción climática (conocidos como NDC, por sus siglas en inlgés), solo 75 compartieron revisiones nuevas o actualizadas.

Se trata de un panorama decepcionante que enciende-como aseguró el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres- “una alerta roja para nuestro planeta”.

Aunque la mayoría de los países representados han aumentado sus niveles nacionales de ambición para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) gas que propicia el aumento de la temperatura, el impacto combinado de sus acciones, los sitúa en el camino de lograr solo una reducción del uno por ciento de lo previsto para 2030.

Según el Acuerdo de París, la temperatura media del planeta debe permanecer muy por debajo de los dos grados centígrados, una meta global a la que se deben sumar esfuerzos con el propósito de no superar los 1, 5 grados. Para lograr estos dos objetivos, las emisiones de CO2 deberán disminuir alrededor de un 25 por ciento en 2030 con respecto a los niveles existentes en 2010. En tanto conseguir lo segundo, requerirá-de acuerdo al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático-un recorte de emisiones que alcance, en 2030, el 45 por ciento.

En 2015, sentados a la mesa de las negociaciones, los firmantes se comprometieron a actualizar y mejorar sus contribuciones determinadas a nivel nacional, y a evaluar el progreso colectivo en encuentros quinquenales antes del cierre del plazo fijado.

La pandemia de la COVID-19 interrumpió totalmente los planes, fue imposible realizar el encuentro correspondiente a 2020, el cual se movió para noviembre de 2021, y la generalidad de los representantes gubernamentales desconectó sus responsabilidades.

Si bien, 75 países cumplieron con lo acordado estos representan solo el 30 por ciento de las emisiones mundiales. De las 18 economías que más contaminan el ambiente, dos-Reino Unido y la Unión Europea-presentaron actualizaciones con una significativa reducción de gases.

Por su parte, Japón, Corea del Sur, Rusia, Nueva Zelanda, Suiza y Australia entregaron planes de acción que no lograron superar los propósitos de 2015; mientras el plan climático de Brasil carecía de objetivos para reducir las emisiones en 2030 o frenar el aumento de las tasas de deforestación

En el listado de los que plantearon contribuciones no estaban Estados Unidos ni China, los dos países que expulsan el 40 por ciento de los gases que van a la atmósfera.

Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la CMNUCC criticó, durante la presentación del informe, que “muchas naciones sigan actuando como siempre” cuando “puedes poner el dedo en cualquier parte del mapa y allí están ocurriendo desastres climáticos”.

La responsable de cambio climático de la ONU explicó en la rueda de prensa que el informe presentado es solo una imagen inicial, como un examen parcial y no el final que deben aprobar los Gobiernos, pues Naciones Unidas espera que, durante este año, más países entre ellos Estados Unidos y China, presenten sus nuevas contribuciones.

“Simplemente, se nos acaba el tiempo” -dijo la funcionaria. Y es cierto, la pandemia tampoco ha logrado detener el cambio climático, mientras el mundo espera “por acciones y respuestas”.

(*) Periodista cubana, escribe en Cubaperiodistas, sitio web de la Unión de Periodistas de Cuba.

Foto de portada: Green bond