Washington, 19 nov (Prensa Latina) Estados Unidos es hoy un río revuelto en el cual muchos obstáculos parecen evitar que el pescador Donald Trump obtenga un rédito que le permita reelegirse en la presidencia.

Empero, medios de prensa estadounidenses alertan sobre sus planes para perpetuar dudas sobre el conteo de votos y sembrar el caos luego de las elecciones del 3 de noviembre.

Sin llegar a ninguna parte en los tribunales, el esfuerzo disperso de Trump para anular la victoria del presidente electo Joe Biden se desplaza hacia oscuras juntas electorales que certifican el voto, informa un análisis de la agencia Associated Press (AP)

El informe coincide con divulgaciones de otros medios sobre los intentos de la Casa Blanca para desconocer la victoria demócrata en los comicios y que ahora se centra en los estados del campo de batalla que sellaron la victoria de Biden.

Hay evidencias de que esas acciones parecen estar inspiradas por la incendiaria retórica de Trump sobre el fraude sin fundamento y conducidos por la aquiescencia republicana (rojos) a los amplios sectores en contra del sistema electoral de la nación mientras los tribunales estatales y federales hacen a un lado las impugnaciones legales presentadas por el mandatario y sus aliados, agregó.

¿Cuál es la estrategia de Trump?, pregunta analistas al abordar las demoras en la certificación del resultado en las urnas.

En este momento, el gobernante solicitó un recuento en Wisconsin en dos condados, y Georgia ejecuta una auditoría manual después de Biden liderara por un estrecho margen de 0,3 puntos porcentuales, pero no hay una ley de recuento obligatorio en el estado. La ley ofrece esa opción a un candidato que va a la zaga si el margen es inferior a 0,5 puntos porcentuales.

Todo parece indicar que Trump y sus seguidores rojos mantienen la esperanza de que al retrasar la certificación, las legislaturas estatales que controlan tendrán la oportunidad de seleccionar diferentes electores, ya sea anulando la victoria de Biden o enviándola a la Cámara, donde el candidato incumbente ganaría casi con seguridad, algo que los expertos consideran quimérico.

El sábado 7 de noviembre, el demócrata Biden aseguró votos electorales suficientes para sucederlo en el cargo, aunque el mandatario en funciones se niega a reconocer su derrota.

Desde entonces permanece en la Casa Blanca sin actividades en la agenda oficial, rumeando su derrota pero, además, da indicios de que no se quedará quieto y tira su red de pesca para ver que consigue en el río que trata de revolver cada vez más.

En este lapso lanzó más de 400 tuits o retuits, en su gran mayoría para rechazar los resultados de las elecciones.

Hace unos días se acercó a eso al escribir el domingo: ‘Él ganó porque…’, pero enseguida aclaró ‘la elección fue amañada’ y, un rato después, sostuvo en otro tuit: ‘áNo concedo NADA! Tenemos un largo camino por recorrer’.

Pese a su insistencia, vista por algunos como un intento para ganar tiempo, expertos de todas las tendencias, tanto demócratas como republicanos declaran que la elección de noviembre fue ‘las más segura en la historia de Estados Unidos’.

Al respecto un análisis de BBC Mundo cita a expertos que señalan el presidente puede estar apuntando a otros objetivos menos evidentes.

Indicó BBC que Trump aspira a seguir activo en política después de dejar la Casa Blanca y su negativa a aceptar la victoria de Biden también busca mantener movilizada su base de votantes, quizás con la idea de volver a postularse en las presidenciales de 2024.

‘Sospecho que una gran razón por la que se niega a conceder las elecciones, aunque no hay posibilidad de que un recuento en algún estado anule los resultados, tiene que ver con tratar de ser relevante entre esa facción (de votantes)’, dice David Parker, un profesor de ciencia política en la Universidad Estatal de Montana, a citado por BBC Mundo.

Por otro lado, la estrategia del presidente de denunciar fraude sin pruebas tendrá un impacto importante en la segunda vuelta del 5 de enero en Georgia por los dos asientos de ese estado en el Senado, que de ganar los rojos les permitirán condicionar y entorpecer la agenda de Biden.

En resumen y según las opiniones y tendencias remarcadas por los medios y políticos del país, en el río revuelto que es Estados Unidos, no habrá ganancia de pescadores pero, cuidado, advierten los expertos, Trump es un peligro.

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