JORGE LUIS DELGADO 02 SEPTIEMBRE 2020

Una Guerra es una Guerra, y en nuestro caso Venezuela, no la declaramos nosotros, nos la declararon y está en curso. Los métodos, las estrategias, las tácticas y los medios, no se diseñan, ni se ejecutan a partir de lo que yo o nosotros, como soldados, como oficiales, o como personas del común inmersas en ella, queremos o deseemos. Ella impone su propia realidad. Los valores en toda guerra son los más perversos.

Los fenómenos de la Niebla

Cuando se está bajo los efectos de la niebla de la guerra, se exacerban las pasiones, los miedos, las debilidades se ponen a flor de piel, se cuestionan a los mandos, surgen los oportunistas, los calculadores, los sabios, tu aliado parece tu enemigo y tu enemigo parece a tu aliado.

Las actuales doctrinas de guerra, a las cuales estamos sometidos en Venezuela y en el mundo, persiguen el caos, la confusión, el enmascaramiento de tus enemigos, el campo de la psiquis humana y el imaginario es el campo de batalla.

La política no es siempre lo que se ve, sino lo que no se ve.

Solo quien dirige la guerra, conoce y maneja la mayor cantidad de información y variables. Es a partir de aquí que se toman decisiones, se arman estrategias, planes, se orientan y cambian las tácticas. Nuestro espíritu revolucionario debe siempre sobreponerse a los egos e incomprensiones de querer dirigir una guerra donde humildemente y satisfactoriamente somos soldados.

En la Política, entendida esta como la Guerra por otros medios, no todo lo que vemos y oímos es la verdad u obedece a lo que se dice.

En el caso del ejercicio de la política por parte de quienes hoy asumen la Vanguardia Nacional, ha demostrado una gran eficiencia ante las pretensiones enemigas de acabar con la revolución Bolivariana, aún a pesar de tener que transitar por los más difíciles caminos de la Patria, teniendo en muchas ocasiones, que reservar informaciones, que por razones obvias, no pueden estar al alcance de muchos de nosotros, en aras de nuestra propia preservación y bienestar. Siempre habrá decisiones que no entendemos o que quizás no nos parezcan correctas, pero todo tiene un porque y una razón, no siempre estamos en la posibilidad de ver el bosque completo.

La crítica y la autocrítica nada tienen que ver hacerle el juego al enemigo.

Si algo me considero por esencia, es crítico y autocrítico, irreverente y nada adulante. Bastante tenemos que cuestionar, controlar, reorientar, reinventar, desmontar y construir, pero ello no me da la patente para fracturar la unidad de las fuerzas Chavistas, ya sea de manera consciente o inconsciente. Mucho queda por transitar y todos y todas somos necesarios, mas no indispensables.

En América Latina Continuamos de Pie

Si, Venezuela es el centro de la “Amenaza en la Región” para los EEUU, pero a pesar de ello, con la excepción de Cuba y Nicaragua, que tienen su propia historia y patrimonio de lucha, continuamos de pie y en batalla.

Con Chávez cerramos el Maleficio de la Traición.

Los J.T. Boves y los J.A. Páez no tienen cabida en este nuevo ciclo de nuestra historia. Una de las características comunes que considero imperó en los episodios de J.T. Boves y de J.A. Páez, durante el periodo de independencia frente al imperio Español, fueron las aparentes reivindicaciones de tierras, animales y propiedades que ambos, cada uno en sus contextos y circunstancias, ofrecían a los indios, negros y criollos pobres del momento, y con los cuales en algún momento conformaron sus tropas, al servicio de, más que de la causa Libertaria contra imperio Español (en el caso J.A. Páez) o a favor del Imperio Español (en el caso J.T. Boves), fue en favor de su propio caudillaje.

En una guerra con tanta carencia y miseria material, es muy fácil, romper la unidad de cualquier causa superior y arrastrar soldados a un ejército bajo las banderas de las reivindicaciones materiales. Afortunadamente con Chávez decidimos como Pueblo, romper el maleficio de la traición.

La importancia de preservar a los líderes

La importancia de los líderes para los procesos de cualquier naturaleza, no radica en el culto a estos, ni en su condición de infalibles. Los líderes permiten amalgamar las multitudes para afiliarlas a un proyecto y a una idea. En condiciones de guerra de cualquier tipo o signo, los ejércitos y los Pueblos no solo se sienten orientados y comandados por sus líderes, sino que también, tienen el deber de preservarlos, cuidarlos, protegerlos, acompañarlos, inclusive hasta en posibles desaciertos tácticos u operacionales coyunturales, pues la tarea del líder, no es tan fácil de suplantar por capricho o voluntad de algunos u otros.

Ellos se han forjado batalla tras batalla, en victorias y derrotas, nos han demostrado sus capacidades, sus lealtades, su compromiso. Su futuro será el nuestro. Pretender cuestionar al líder, en medio de un feroz combate, es un acto irresponsable, pues pone en riesgo, las vidas, los objetivos y el proyecto.

Pretender culpar a nuestros oficiales o a nuestros comandantes por las consecuencias que producen las bombas, los sabotajes y los cañones enemigos, además de una falta de consciencia es un error.

Pero de seguro habrá quien pretenda hacerlo, seguro dirá que el comandante debió protegerlo y evitar las bajas, como si acaso no supiéramos el tamaño y la dimensión de la guerra que libramos, o como si acaso no entendiésemos que la guerra es la guerra y que no fuimos nosotros quienes la declaramos.

En el caso de la Revolución Bolivariana, contamos con el liderazgo colectivo de hombres y mujeres forjados en las últimas décadas, al fragor de las batallas. Este liderazgo lo encabeza el hermano Presidente y Camarada Nicolás Maduro Moros, y es con él y con nuestro alto mando político y militar que decidimos continuar por el Sendero de Chávez.

El Chavismo como categoría de estos tiempos y los del porvenir, da un salto en la historia a partir del acumulado de tantas luchas libradas en Venezuela, en el continente y en el mundo en favor de las mayorías, no solo para para garantizar reivindicaciones, sino para construir otra historia.

Estoy seguro que en eso que llamamos Chavismo, más allá del hombre de carne y hueso que fue nuestro amado Chávez, sino en el constructo, en la síntesis producida en un tiempo y un espacio, es donde están las claves, los métodos, para ir desandando la densa Niebla de la guerra.

Estoy seguro que no solo en la izquierda, aun cuando ella está inmersa, no solo en el ecologismo o el feminismo, aun cuando ellos están contenidos, tampoco solo en los trabajadores, obreros, afro, campesinos y pescadores, aun cuando ellos también son parte. Es decir, el Chavismo es una especie de Totalidad que nos contiene e integra a todos y a todas, pero que va más allá de lo que podemos ser cada una de las partes como gremio, grupos u asociaciones.

1° de septiembre de 2020

Adendum:

La audacia y convicción por construir y sostener la Paz en Venezuela ha tenido otro capítulo en los recientes indultos otorgados a políticos presos por distintos delitos.

No es una dádiva, ni un gesto impune, es un deber para avanzar por la ruta de la Paz y evitar la guerra.

Lo que hagan los indultados de aquí en adelante será su responsabilidad. La historia los juzgará. Nicolás quedará como un hombre de Estado que ha hecho de la magnanimidad una virtud.

¿Qué harán los beneficiarios que hasta hace unas horas gritaban que no había nada que negociar?

Esta medida aísla a los violentos y permite algo tan sagrado como lo es, pasar nuevamente a operar la política desde la libertad. Eso deben reconocerlo, no son unos niños de pecho los indultados, pero Nicolás no es el regente de un Bar, dónde las controversias se resuelven a botellazos y sillazos. Nicolás Maduro es el Presidente de la Nación más asediada del planeta tierra y debe por todos los medios asegurar la Paz y el orden interno.

A los beneficiarios les advertimos, no es un signo de debilidad, es un gesto magnánimo y de grandeza de un hombre al que ustedes han querido asesinar y cuál Sucre da honor al vencido y gloria al vencedor.

Vayan a la arena política a hacer política con «P» mayúscula y presenten al país un plan una propuesta libre de injerencias y dejen de pedir invasión militar a la patria que los vio nacer.

No provoquen a este Pueblo que defenderá en todos los terrenos su derecho a ser libre y a su Presidente de extracto obrero y humilde.

Nosotros los Patriotas, acompañemos sin pestañar esta decisión, porque sabemos que Nicolás es de los que no se rajan.

Legalmente, doctrinalmente y políticamente es una decisión correcta que orienta un plan de paz y convivencia.

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