En una dura carta los médicos y científicos de Santander critican al gobernador de este departamento, Mauricio Aguilar, por abrir nuevamente la vida social y el turismo en momentos donde los hospitales y clínicas están abarrotados de pacientes con Covid-19.

Aseguran que la ocupación en camas de cuidados intensivos está al 90% y podría estar peor si a partir del lunes todo vuelve a la normalidad.


“Vemos con preocupación la decisión del gobierno departamental respecto a la reactivación del turismo, viajes intermunicipales, apertura de gimnasios, iglesias y restaurantes, entre otros; en un momento en que Santander presenta un aumento acelerado de casos y muertes por coronavirus”, dice la misiva.

Pero eso no es todo, los médicos le cuestionan a Mauricio Aguilar la falta de camas UCI y profesionales de la salud en Santander.

“El departamento no cuenta con el número suficiente de camas de hospitalización y unidades de cuidados intensivos, ni tampoco con el talento humano necesario para atender el incremento de la demanda de servicios de salud”, añaden.

“La reapertura implica asumir la responsabilidad de sus consecuencias; que en este caso son: pérdidas de vidas, colapso de servicios y sufrimientos innecesarios que bien pueden evitarse siendo prudentes al adoptar estas decisiones”, finaliza la carta.

Adendum:

Los sistemas de vigilancia epidemiológica que siguen la pandemia de covid-19 en el mundo han relegado de manera preocupante el impacto sobre la salud y la vida del nuevo coronavirus, y las implicaciones que a largo plazo puede tener esta infección, por centrarse solo en los reportes de muertes. Así lo afirma Nisreen Alwan en un artículo publicado por la revista Lancet.

El investigador señala que subestimar el número de casos, como ocurre en todo el mundo capitalista, determina un control inadecuado de la emergencia y considera urgente hacer seguimiento a los procesos de recuperación.

Señala que a muchos afectados por covid-19 no se les hacen pruebas específicas para detectar el virus porque no están disponibles, son inaccesibles o porque deben enfrentar la pandemia en contextos de “bajos recursos”.

Destaca que en algunos países, cuando los trabajadores experimentan síntomas no procuran que se les realice un diagnóstico específico debido a preocupaciones sobre disminución de sus ingresos, las responsabilidades de cuidado individual y todas las implicaciones derivadas del estigma en que se ha convertido tener un diagnóstico positivo en la prueba del Sars-CoV-2 y estar obligado a aislarse en un entorno donde las condiciones de vida no lo permiten.

Es igualmente importante resaltar que muchas personas quedan tranquilas después de dar negativo en una prueba, dejando de lado que se las pudieron realizar demasiado pronto o demasiado tarde en el curso de la infección, con las implicaciones que esto tiene para contagiar a otras personas.

Insiste en la necesidad de redefinir los grupos a los cuales se les realizan pruebas que además de procurar que sean la mayor cantidad, deben incluir a personas que hayan tenido resultados negativos o que cumplan los criterios clínicos para covid-19 así no tengan la confirmación con una prueba.

En ese sentido insiste en que la definición de “caso probable de covid-19” incluya a quienes cumplan con los criterios clínicos y que hayan sido contactos de casos probables o confirmados, además de todas las personas en las que las radiografías de tórax tengan lesiones compatibles con las que deja el virus en formas graves.

La “nueva realidad” y la “nueva normalidad” no son otra cosa que un gigantesco engaño del régimen Duque/Uribe a nivel nacional, que pretende ocultar que en Colombia la pandemia está descontrolada, por lo cual, a pesar de la demora en la entrega de resultados y el subregistro de casos, cada día se confirman más de 10.000 contagiados y cerca de 300 fallecidos por Covid-19.

Se dice que entramos en “una nueva etapa” con una reapertura económica casi total, lo que llevará a un aumento “exponencial” de la infección y el número de muertes por Coronavirus, que se manifestará a partir de la segunda mitad del mes de septiembre, debido al “tiempo de incubación” de la enfermedad que es de aproximadamente 14 días.

Para lavarse las manos Duque, quien ocupa ilegalmente la presidencia gracias a la compra de votos con dineros del narcotráfico, convirtió la responsabilidad del Estado sobre la Salud de la población en un problema individual. Así, cada persona es “culpable” de no haberse “autocuidado” si se enferma y muere por Covid-19.

Como no pueden negar la catástrofe que se avecina han empezado a hablar del “riesgo de un rebrote”.

Lo que tendremos no será un “rebrote” sino un constante aumento del número de casos. Se podría hablar de “rebrote” si la epidemia se hubiera controlado y reapareciera, pero esto en Colombia no ha sucedido hasta la fecha.

Con información de: