NELSON LOMBANA SILVA 26 AGOSTO 2020

En el afán desbocado del presidente colombiano, Iván Duque Márquez, por proteger la espalda del narcotraficante número 82, Álvaro Uribe Vélez, ha impedido que el confeso criminal paramilitar, Salvatore Mancuso, sea extraditado a este país a responder por sus innumerables crímenes de lesa humanidad contra el pueblo, en su larga carrera delictiva con la complicidad del matarife. La descompuesta oligarquía colombiana, hace ingentes esfuerzos por tapar la verdad, habida cuenta que este peligroso sujeto fue traicionado por el mafioso ex presidente, quien le prometió que nunca sería extraditado.

Como es bien sabido, Salvatore Mancuso fue extraditado a Estados Unidos, sindicado de narcotráfico, en clara traición del ex presidente hoy preso en su hacienda El Ubérrimo. La traición en la mafia se paga muy cara. Eso teme la mafia condensada en el Centro Democrático. Por eso, el gobierno nacional maniobró hábilmente para que dicho paramilitar fuera deportado a Italia y así, la justicia colombiana se prive de conocer de su propia voz, lo que el mundo sabe: Los nexos de la mafia con un amplio sector de la clase dirigente oligárquica colombiana, liderada por Álvaro Uribe Vélez.

En cierta medida, es un esfuerzo desesperado por tapar la verdad e impedir que brille la justicia y la impunidad siga reinando en Colombia. Son las artimañas de una clase dirigente mafiosa que tiene rabo de paja. Recordemos que Uribe Vélez negó durante bastante tiempo conocer a Mancuso, como el Pedro bíblico, lo negó muchas veces, compartiendo límites de su inmensa hacienda que supera las 13000 hectáreas, según se afirma.

Datos estadísticos preliminares señalan que Salvatore Mancuso tiene relación con 139 masacres y más de 80.000 víctimas. Un gobierno decente y comprometido con los Derechos Humanos, se empecina en su extradición para que responda por todo este terrible baño de sangre. En cambio, un gobierno corrupto, mafioso y criminal, hace esfuerzos para que este criminal no sea repatriado y responda por sus crímenes. Eso ha ocurrido. La tarea del endeble presidente Duque Márquez, es tratar de calmar la tormenta que se levanta contra su jefe. Además, sabe que tiene rabo de paja y en cualquier momento puede estar en el ojo del huracán.

Al presidente Iván Duque Márquez, tampoco le interesa la racha de masacres contra los niños y los jóvenes que se vienen sucediendo en Colombia. Por el contrario. Trata de minimizar la orgía de sangre que hoy sacude con ímpetu este país sudamericano. No habla de masacres, habla de homicidios colectivos. Una forma desalmada de que los criminales no sean enjuiciados por la justicia colombiana.

Una de las víctimas reaccionó este lunes al saber la decisión de Estados Unidos de deportar a Salvatore Mancuso a Italia. Se trata del senador, Iván Cepeda Castro. Dijo a los medios de comunicación: “En el proceso de extradición lo advertimos: Con la salida del país de Salvatore Mancuso, se iba a sacrificar una parte significativa de la verdad para las víctimas. Hoy, exigimos al gobierno que haga todo lo necesario para obtener los testimonios de Salvatore Mancuso, sobre los responsables políticos de los crímenes cometidos por el paramilitarismo”. ¿Lo hará Iván Duque Márquez? “Amanecerá y veremos”, dijo el ciego.

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