Brasilia, 6 may (Prensa Latina) Pese a la salida de Sérgio Moro del gobierno, que ahondó la crisis política en Brasil, y las críticas contundentes a Jair Bolsonaro, las relaciones entre el presidente ultraderechista y los militares se conservan hoy sin temblores.

Así lo evaluó João Roberto Martins Filho, reconocido analista político e investigador, durante una extensa entrevista con el portal de noticias Brasil de Fato.

Bolsonaro enfrenta la más grave crisis política desde su llegada al poder en enero de 2019 tras la abdicación de Moro como ministro de Justicia y acusarlo de interferir políticamente en asuntos de la Policía Federal.

De acuerdo con el estudioso, la pasividad de los militares de alto nivel que integran el Gobierno frente a la conducta del excapitán del Ejército esconde intereses personales.

‘Desde el punto de vista más teórico, piensan que, si pierden esa oportunidad, nunca más participarían del poder, como si eso fuera función de los militares’, apuntó Martins Filho.

Indicó que teniendo en cuenta los intereses materiales, les gusta participar del poder. No tienen objetivos para el bien del país. Y esa participación hace que ellos no se aparten del gobierno. No veo ningún indicio de separación’, recalcó.

El profesor titular de la Universidad Federal de Sao Carlos estimó que los militares no consiguieron actuar como pretendían en casi un año y medio de gobierno, rehenes de los vaivenes del presidente.

‘Su mayor objetivo sería controlar, tutelar, racionalizar un poco el gobierno. Ayudar a Bolsonaro a ser una persona diferente de la que es. Pero no lo consiguieron’, refirió.

Explicó que el general que más próximo estaba de Bolsonaro y más alimentó ilusiones de controlarlo resultó Carlos Alberto Santos Cruz. ‘¿Qué sucedió con él? Fue despedido de forma vergonzosa’, recordó.

Para Martins Filho, los coqueteos con regímenes autoritarios y antidemocráticos del gobernante no encuentran eco entre los militares, que prefieren permanecer tras bastidores.

‘Creo que ellos prefieren a un Bolsonaro más racional. No creo que hoy ellos consideren una buena alternativa un golpe de Estado y la instalación de una dictadura militar, en un país complejo como Brasil’, reflexionó el académico.

A pesar de que las políticas adoptadas por el presidente perjudican la imagen de Brasil internacionalmente, con cada crisis, los militares aumentan su participación en el gobierno y, de acuerdo con el experto, ‘no demuestran arrepentimiento’.

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