Por Juan Carlos Díaz Guerrero, Enviado especial

Djibouti, 30 ene (Prensa Latina) La Organización de Cooperación Educativa (OCE) surgida en la lII Cumbre Internacional de Educación Equilibrada e Inclusiva, que finalizó la víspera en Djibouti, funcionará como plataforma para fortalecer y amplificar la cooperación entre los países firmantes.

Se trata de un mecanismo administrado por sus Estados miembros que facilitará el intercambio transdisciplinarios entre gobiernos, instituciones y organizaciones en el Sur Global y contribuirá a la transformación social ‘equitativa, justa y próspera de las sociedades’ mediante la promoción de una educación equilibrada e inclusiva.

Según el documento, al que tuvo acceso Prensa Latina, este nuevo mecanismo apoyará y ayudará en la materialización de los compromisos adquiridos en la Declaración Universal de Educación Equilibrada e Inclusiva, aprobada también en el foro celebrado entre el 27 y 29 en este Estado africano.

A esta cita acudieron delegados de 35 países de África, Asia y América Latina y el Caribe, en representación de Ministerios de Educación, organismos internacionales y regionales, ONGs de la sociedad civil e instituciones académicas y universidades de diferentes regiones del mundo.

Quizás lo más novedoso de la OCE sea la posibilidad de establecer, supervisar y administrar una ‘filial financiera ética’ para proporcionar asistencia monetaria a sus estados miembros a través de iniciativas educativas.

En ese sentido, coordinará y proporcionará financiamiento educativo solidario, dirigido a cumplir con las prioridades nacionales que se adapten a las realidades locales.

También servirá para invertir en ‘proyectos éticos’, social y ambientalmente responsables en los países signatarios y brindará asistencia técnica y asesoramiento sobre acuerdos de préstamo suscritos o suscritos por sus Estados miembros.

De acuerdo con el documento, la OCE entrará en vigencia cuando sea aceptada por 10 de sus signatarios del Estado fundador y dispondrá de un Secretario General, elegido por mayoría simple de los gobiernos presentes y votantes.

Este paso se concretó en la última jornada de la Cumbre en Djibouti y recayó en el presidente de la Fundación de Ayuda Educativa, Manssour Bin Mussallam, quien asumirá ‘por un período extraordinario, no renovable y no remunerado’ de seis años a partir de la primera Asamblea General.

En entrevista con Prensa Latina días atrás, el joven de ascendencia saudita manifestó que existen organizaciones internacionales que tienen, por ejemplo, los recursos financieros, pero uno se pregunta si este apoyo, si este supuesto apoyo, hace que la deuda externa de un país aumente o disminuya.

Estamos hablando de un supuesto apoyo al sistema educativo basado en el principio de la solidaridad, de la conciencia colectiva o es un supuesto apoyo financiero que no reconoce ni las prioridades nacionales, ni las realidades locales, ni aspiraciones de las comunidades.

Bin Mussallam expresó que hoy hace falta en nuestro mundo un instrumento, plataformas que permitan a los Estados una cooperación entre iguales, mutuamente beneficiosa con el objetivo de lograr una educación equilibrada e inclusiva.

Subrayó que en términos del Sur Global esta cooperación tiene que basarse en la equidad y lograr sistemas educativos en el sur autosuficientes, que no dependan de la ayuda al desarrollo.

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