NELSON LOMBANA SILVA |PACOCOL.ORG| 22 ENERO 2020

Cumbre de terroristas en Bogotá (Colombia) se llevó a cabo el pasado 20 de enero, la cual fue presidida por Mike Pompeo, Juan Guaidó y el anfitrión y timorato Iván Duque Márquez. Las reales conclusiones permanecerán en secreto, pues la delincuencia de cuello blanco siempre actúa a la sombra y con miles de mentiras y evasivas.

Nada bueno para el continente se puede esperar de este encuentro. La calidad de los protagonistas no deja espacio para pensar algo bueno y propositivo. Por el contrario. Los tambores de la violencia contra los pueblos avizoran un futuro incierto y apocalíptico.

Después del cobarde asesinato del general iraní, Qassem Soleimani, todo malo se puede esperar de estos terroristas internacionales. Además, la catadura de los participantes de la cumbre desarrollada en la escuela General Santander, coincide perfectamente con el interés imperialista Estados Unidos de desestabilizar el proceso revolucionario que se viene desarrollando en la hermana República Bolivariana de Venezuela.

Vergüenza ajena

Produce vergüenza ajena la postura del presidente colombiano, su estado extremo de sumisión a los dictámenes imperialistas. Tener que rendirle honores de presidente a Juan Guaidó, una verdadera rata de alcantarilla, que cruza la frontera a escondidas por desechos ayudados por el paramilitarismo como ocurrió la vez pasada y seguramente ahora nuevamente; una criatura desprestigiada, apátrida, un verdadero cadáver político, que utiliza Estados Unidos como conejillo de indias para sus intereses mezquinos. ¡Qué vergüenza!

El presidente legítimo venezolano, Nicolás Maduro Moros y los principales cuadros dirigentes de este proceso democrático que tiene asiento en la patria del Libertador Simón Bolívar y el eterno comandante Hugo Chávez Frías, deben redoblar el esquema de seguridad, porque Estados Unidos es el verdadero terrorista internacional. Siempre está al acecho y conspirando contra la libre autodeterminación de los pueblos.

No hay que ser sabio ni pitonisa para deducir que los planes concebidos en esta cumbre terrorista, tienen ese carácter colocando en entredicho la paz internacional de la región. Una agresión a Venezuela es una agresión a Colombia. Recordemos que el narcotraficante número 82, según la CIA, Álvaro Uribe Vélez, siendo presidente entregó la Soberanía Nacional a los Estados Unidos para la instalación de por lo menos nueve bases militares en sitios estratégicos de la República.

Una agresión al hermano pueblo patriota, necesariamente partirá de Colombia. De igual manera, una agresión a este país hermano tendrá necesariamente respuesta con consecuencias incalculables para el pueblo común y corriente. Venezuela tiene capacidad de respuesta. Es más: No está sola en el planeta tierra. Ingenuo aquel que piensa que un enfrentamiento de esta naturaleza será juego de niños.

Mientras los países de la CELAC abogan por un territorio de paz, los Estados Unidos lo hacen por la guerra. La azuzan, la promocionan y utilizan personajillos del bajo mundo como Juan Guaidó para impulsarla y darle dinámica.

Los pueblos americanos, centroamericanos y caribeños, se deben unir con fuerza en torno a la paz y a la defensa del principio de la libre autodeterminación de los pueblos. No hay que hacerles una sola concesión a los agoreros de la guerra y la fuerza bruta. Hay que prepararnos para rechazar como un solo puño las conclusiones que seguramente arrojó esta cumbre perversa de terroristas de la peor calaña reunidos en Bogotá por orden expresa de Donald Trump y Mike Pompeo.

Foto: Noticias al Minuto