Por: Horacio Duque* 

Se ha dado a conocer la encíclica papal «Magnifica Humanitas» (Magnífica Humanidad); se trata de la primera encíclica del Papa León XIV, firmada el 15 de mayo y dada a conocer oficialmente por el Vaticano el 25 de mayo de 2026.

El tema central del documento es «la preservación de la persona humana en la era de la inteligencia artificial», con la que el Papa Leon XIV busca establecer la postura moral y social de la Iglesia frente a la revolución tecnológica actual, trazando, además, un paralelismo histórico directo con la histórica encíclica Rerum Novarum (Las cosas nuevas, 1891) de León XIII, que analizó los abusos de la Revolución Industrial del siglo XIX.

La reflexión del Papa Leon XIV en su primera Encíclica se refiere a temas como la neutralidad moral de la IA para impedir que el ser humano corra el riesgo de reducirse a su rendimiento o a datos explotados por algoritmos; al peligro del control corporativo y geopolítico desde la IA pues, al no estar en manos del Estado el control de las plataformas, los datos y las infraestructuras tecnológicas para beneficio público, los grandes beneficiarios serán los grandes actores económicos y tecnológicos privados que dictan las condiciones de acceso de manera global; a las nuevas formas de esclavitud y el impacto ambiental que trae la IA, relacionada a la cadena de producción de la IA.

El Papa denuncia las condiciones peligrosas e inhumanas de niños y adolescentes que trabajan en la extracción de «tierras raras» (materiales esenciales para los componentes tecnológicos). Exige soluciones que respeten el medio ambiente para reducir la huella ecológica de los centros de datos. Rechaza, el sumo pontífice, el uso militar (Algoritmos y Guerra).

El Pontífice es categórico respecto a las armas autónomas y el uso bélico de la IA: «Ningún algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable». Aprovecha la Encíclica para desestimar teorías contemporáneas de «guerra justa» y pide un desarme digital enfocado en evitar que las máquinas decidan sobre la vida humana.

El texto menciona ejemplos artísticos (como la Novena Sinfonía de Beethoven) para ilustrar que el arte y la cultura auténtica contienen una esencia e inspiración humana profunda que la inteligencia artificial jamás podrá replicar o sustituir de verdad.

Leon XIV para demostrar que busca un diálogo activo y real con la industria del software, el Papa León XIV presentó la encíclica en el Vaticano acompañado por líderes teológicos mundiales y una figura clave de Silicon Valley: Christopher Olah, cofundador de la empresa de IA Anthropic, escenificando la necesidad de que los creadores de tecnología escuchen críticas morales externas.

Tenemos entonces una referencia que le servirá a millones de seres humanos para entender esta revolución tecnológica emergente con grandes impactos en la sociedad contemporánea.

En Colombia hay ya un documento Conpes, el 4114 de febrero del 2025, que traza las bases del manejo público de la IA; en dicho Conpes se formula una política nacional de IA cuyo objetivo es generar las capacidades para la investigación, desarrollo, adopción y aprovechamiento ético y sostenible de sistemas de IA con el fin de impulsar la transformación social y económica de Colombia. Para lograr este objetivo, la política se estructura en torno a seis ejes estratégicos: (i) Ética y Gobernanza: fortalecer los mecanismos de gobernanza y aplicar principios éticos relacionados con los sistemas de IA, para asegurar un desarrollo y uso responsable; (ii) Datos e Infraestructura: fortalecer la infraestructura tecnológica, así como la disponibilidad, intercambio y representatividad de datos, fundamentales para la IA; (iii) Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i): impulsar la investigación, desarrollo e innovación en sistemas de IA de forma que se vean reflejados en conocimiento productividad, y beneficios para el país; (iv) Desarrollo de Capacidades y Talento Digital: desarrollar las capacidades y el talento digital necesario para el diseño, uso y adopción de la IA, además de promover la apropiación social del conocimiento de esta tecnología; (v) Mitigación de Riesgos: definir medidas que promuevan la identificación, prevención y mitigación de los riesgos y efectos no deseados relacionados con sistemas de IA; y (vi) Uso y Adopción de la IA: Impulsar el uso y adopción de los sistemas de IA en las entidades públicas, el tejido empresarial, las universidades, las comunidades, los hospitales, las empresas de servicios y en los territorios.

Por supuesto, para la izquierda hay un gran desafío en el manejo y utilización de la IA para fortalecer la lucha social por los derechos fundamentales y las libertades democráticas en abierto antagonismo con los manejos tecnológicos de la ultraderecha neofascista.

Para la Izquierda colombiana es prioritario recoger el debate planteado en diversos escenarios sobre lo que debe ser el Socialismo hoy en el contexto de la preponderancia de la IA.

Así, Evgeny Morozov señala que las tecnologías del capitalismo no deben ser consideradas sólo como meras herramientas que el socialismo podría utilizar mejor. Y mucho menos si hablamos de la IA, que en su despliegue cristaliza y hasta crea valores y deseos (Ver https://jacobinlat.com/2025/12/el-socialismo-despues-de-la-ia/ ).

Y agrega: la inteligencia artificial produjo un tipo poco frecuente de curiosidad popular. No solo entre inversores y fundadores, sino también entre personas que abren un navegador, escriben una pregunta y sienten —aunque sea de manera inexacta— que algo del otro lado piensa con ellas. Esa fenomenología importa. Más allá de lo que opinemos sobre el hype, las alucinaciones o la tabla de capitalización de OpenAI, la IA llega como una tecnología cuyos usos se descubren después de su despliegue, cuyos límites son porosos y cuyos efectos secundarios aparecen en lugares para los que nadie la diseñó. «Generativa» no es solo una palabra de marketing; nombra una inestabilidad real (https://jacobinlat.com/2025/12/el-socialismo-despues-de-la-ia/ ).

Morozov sugiere que, para los socialistas, esta inestabilidad plantea un desafío específico. Y sus reflejos son conocidos: regular plataformas, gravar rentas extraordinarias, nacionalizar las empresas líderes, conectar sus modelos a un aparato de planificación. Pero si el socialismo quiere ser algo más que capitalismo con cuadros de mando más amables —si de verdad es un proyecto para rehacer colectivamente la vida material, y no solo para redistribuir sus resultados—, tiene que responder a una pregunta más difícil: ¿puede ofrecer una forma mejor de convivir con esta tecnología que la que ofrece el capitalismo? ¿Puede proponer una forma de vida distinta y deseable, y no solo una porción más justa de lo que el capital ya produjo?

Cuando la cuestión se plantea así, señala Morozov, aparece como algo limitado. Para una tradición de izquierda obsesionada con maximizar las fuerzas productivas, el socialismo fue llamativamente rápido a la hora de dejar algunas de ellas fuera de la política. Trata a la tecnología como un paquete neutral destinado a insertarse en instituciones mejores cuando estas existen. Es el caso de los ferrocarriles, las centrales nucleares o los modelos de lenguaje: si el capitalismo los usa mal, el socialismo promete finalmente orientarlos al bien común. La pregunta real, sin embargo, es si incluso la teoría socialista más reciente y ambiciosa logra escapar a esta limitación, o si reproduce la neutralidad en un nivel más sofisticado.

A propósito de este debate, la propuesta de Aaron Benanav de una «economía multicriterial», ofrece un caso de prueba. Su diagnóstico es que tanto el capitalismo como el socialismo estatal clásico se organizan en torno a una optimización de «criterio único»: el capitalismo en torno a la ganancia y el socialismo estatal en torno al producto bruto. Eso funcionó, de manera brutal, mientras el crecimiento del PBI podía servir como justificación. En una era de estancamiento, colapso ecológico y crisis de cuidados, ya no lo hace, al menos en el Norte Global.

Benanav quiere una democracia económica que tome en serio, desde el inicio, múltiples objetivos inconmensurables: la sostenibilidad ecológica, la calidad del trabajo, el tiempo libre y los cuidados se tratan como bienes distintos que no pueden aplastarse en un único índice. El equilibrio entre ellos se compone y recompone mediante elecciones políticas explícitas, en lugar de ser descubierto por el mercado o por un algoritmo central.

Con ese fin Benanav propone un sistema monetario dual. Las personas recibirían créditos no transferibles para consumo personal y un ingreso básico; las empresas y los organismos públicos operarían con «puntos» que solo podrían usarse para inversión y producción. La inversión ya no provendría de ganancias retenidas, sino de «Consejos de Inversión» gobernados democráticamente, que asignarían puntos a los proyectos según múltiples criterios.

En este modelo, la coordinación queda en manos de consejos sectoriales y regionales de trabajadores, consumidores, representantes comunitarios y expertos técnicos. Estos se apoyan en una «Matriz de Datos», un sistema abierto de estadísticas y modelización, gobernado democráticamente, que sigue flujos, mapea límites ecológicos y sociales y vuelve visibles los trade-offs (compensaciones): si des carbonizamos a tal ritmo, construimos tantas viviendas y reducimos la semana laboral en tal medida, esto es lo que ocurre. Los mercados persisten, pero pierden su lógica de ganancia. Las empresas no pueden acaparar excedentes ni decidir el rumbo de largo plazo de la economía; compiten por desempeño según métricas democráticamente elegidas, no por retornos para accionistas privados. Las «Asociaciones Técnicas» organizan el trabajo, la formación y los saberes entre sectores.

Con la Encíclica papal «Magnifica humanidad» esta reflexión salta a nuevos niveles y la Izquierda popular debe profundizar sobre su relación con esta revolución tecnológica en curso que sorprende cada día más por sus descomunales alcances.

♦♦♦

*Horacio Duque Giraldo es un historiador, analista político y académico colombiano. Cuenta con una sólida formación académica que incluye: Licenciatura en Ciencias Sociales con énfasis en Educación Básica. Maestría en Análisis de Problemas Políticos, Económicos e Internacionales Contemporáneos. Maestría en Relaciones Internacionales. Como analista, es conocido por su enfoque crítico y su vinculación con movimientos sociales. Sus análisis suelen centrarse en la defensa de los derechos humanos, medioambientales y los derechos de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas, especialmente en el sur occidente colombiano. Ha participado como conferencista en seminarios sobre el proceso de paz, promoviendo la pedagogía sobre la democracia ampliada y el pluralismo político

BLOG DEL AUTOR: *Horacio Duque
X: @horacio_DG
Correo: horacioduquegiraldo@gmail.com
Siguenos en X: @PBolivariana
Telegram: @bolivarianapress
Instagram: @pbolivariana
Threads: @pbolivariana
Facebook:  @prensabolivarianainfo
Correo: pbolivariana@gmail.com ||FEF69F